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sábado, 04 de diciembre de 2021
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El Club de PUMAS donó su sede a la Cooperadora del Hospital y a Bomberos

Las instituciones todavía no decidieron que harán con el inmueble.

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El Club de PUMAS, antiguamente Club de Leones, tenía desde su formación el fin de, una vez que no tuvieran más actividad, donar el local que posee en la avenida 25 de Mayo a dos instituciones: la Cooperadora del Hospital “Dr. Miguel L. Capredoni” y a los Bomberos Voluntarios. Ese traspaso del bien se terminó de plasmar ayer, cuando los dirigentes del Club Por Unas Malvinas Argentinas y Soberanas, tal cual sus siglas, le hicieron entrega de la escritura a los presidentes de las entidades que a partir de ahora son las nuevas propietarias del inmueble.

Rodolfo “Poroto” Martínez, quien participó del Club de Leones y fue parte del cambió de nombre en 1982, fue quien se dirigió a los presentes previo al traspaso de las escrituras. Dijo el veterinario: “Estamos en las instalaciones del Club de PUMAS, en avenida 25 de Mayo entre avenida Alsina y Sarmiento. Este es un momento que tiene un poco de tristeza y un poco de alegría porque son 50 años que hemos estado trabajando acá, formamos una amistad que duró hasta hoy”.

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Poroto agregó que “el club nació como Club de Leones, allá por 1969 ó 1970, creo que el único que queda desde el inicio es Luis Leonetti. Empezamos a trabajar, imagínense que en cada rincón de este salón hay una anécdota, un recuerdo, de nosotros y de los que nos acompañaron que hoy por cosas del destino no está; pero estoy segurísimos que están muy contentos y agradecidos de lo que estamos haciendo”.

¿Costó tomar la decisión?

– No, desde que se formó el club, que al principio nos reuníamos en el salón de actos del Diario LA MAÑANA, de entrada pensamos que el día que el Club de PUMAS o de Leones en ese momento, no exista más, qué íbamos a hacer con esto, y se decidió que lo donáramos.

Nosotros pertenecimos al Club de Leones hasta abril de 1982, cuando se desata la Guerra de Malvinas, fuimos los primeros que hicimos una reunión y resolvimos abrirnos del leonismo, porque en esa época teníamos que pagar una cuota, la matrícula internacional, a Estados Unidos, y ninguno de los países que tienen Clubes de Leones hicieron algo por intervenir en el conflicto, todos se lavaron las manos, entonces nos renegamos y decidimos formar nuestro propio club, y ahí fue que le pusimos PUMAS, que no es caprichoso, significa Por Unas Malvinas Argentinas y Soberanas.

Hay dos o tres fechas que no me las olvidaré jamás. El 2 de abril de 1982 el Ejército Argentino pone los pies en las Islas Malvinas creyendo que las podíamos recuperar, y ese día se compró esta casa; y esta casa era de los ingleses, de la época en que al ferrocarril venían los ingleses y esto lo utilizaban como dormitorios, comedor. Ese día por intermedio de la casa Martirani y Peret compramos acá.

Y cómo serán las coincidencias que el 14 de junio de este año vinimos a ver el local, ya con la donación hecha a estas dos instituciones, y ese fue el día que se rindió el Ejército Argentino y que los ingleses recuperaron las Malvinas. Hay una historia con el tema Malvinas e ingleses que no lo olvidaremos jamás.

Pero así como tenemos un dejo de tristeza, también hay alegrías, porque nosotros ya cumplimos con nuestra gestión, todo tiene un principio y un fin. Hicimos muchas cosas, trabajamos, tanto nosotros los hombres como nuestras mujeres que trabajaron posiblemente más que nosotros (Martínez).

¿Sus hijos no continuaron con esto?

– A eso iba. Cuando veníamos a trabajar acá, hacíamos de albañiles, de carpinteros, hicimos de todo, y teníamos hijos chicos, había como 20 chiquitos que jugaban todos acá. Teníamos la ilusión de que a futuro ellos siguieran con lo que nosotros hicimos con un gusto tremendo, siempre tuvimos los mismos pensamientos, nunca tuvimos discordia; pero no, de los chicos muy pocos estaban de acuerdo con seguir, la mayoría no quiso. Es la vida (Martínez).

¿Cuándo dejaron de hacer actividades como Club de PUMAS?

– Nos fueron faltando amigos, lo cual nos dolió bastante, Oscar Cabreros, Augusto Santos, Lito Hernández, un montón de gente que eran como hermanos. Lo importante de esto es que desde que empezamos con las primeras reuniones, siempre dijimos qué íbamos a hacer con esto, porque era otra época, lo compramos con plata nuestra, los socios pusimos un poquito cada uno. Después el club, en la medida que fue trabajando y fue generando ingresos, nos devolvió la plata.

No me acuerdo cuándo dejamos de trabajar; pero nos costaba mucho, se lo dimos un tiempo a los autoconvocados (2008) para que se reunieran acá cuando la 125, y después lo tuvo Ana Lisa Leonetti con Unico, que tuvo la mala suerte de esta pandemia y lo tuvo cerrado sin trabajar este año y medio. Dentro de las satisfacciones que nos quedan está que hemos donado esto que nos costó mucho sacrificio a dos instituciones que lo merecen (Martínez).

¿Qué van a hacer con este local, se lo van a quedar, lo van a vender?

– La verdad es que no hemos decidido nada con la otra institución, una cosa es tenerlo una entidad y otra es tenerlo en sociedad como en este caso. Si esto se vende será para adquirir algo que se necesite, tanto en Bomberos como en el Hospital, porque hoy vender para guardar el dinero no es negocio, cuando salga la oportunidad conversaremos.

Queremos agradecer a todos los integrantes del Club de PUMAS, de parte de la Cooperadora del Hospital, porque una donación así pocas veces se da, por eso hay que invertirlo bien, no mal vender y todo por el estilo (García).

¿Tienen en mente en la Cooperadora del Hospital cuál sería la inversión a realizar próximamente?

– Tenemos algo en mente conversado, algo edilicio; pero no como para anunciarlo, lo vamos a pensar bien y lo tenemos que consensuar con la administración del Hospital, no tenemos facultades como para vender e invertir en lo que queremos, siempre en aparatología o lo que sea que sirva para el Hospital (García).

– Adhiero a las palabras que dijo Norberto y agradecemos a Rodolfo y a toda la gente del Club de PUMAS porque para las dos instituciones esta donación nos significa un aporte importante. No tenemos decidido qué finalidad le vamos a dar al inmueble (Gil).

¿Lo más probable es que se venda?

– El único inconveniente es que somos dos instituciones y por ahí rentarlo o que dé una ganancia para las dos entidades no sería lo más conveniente; pero esta es una decisión que se tomará en conjunto con la Cooperadora y el Consejo Directivo de Bomberos, y llegado el momento veremos qué finalidad le damos (Gil).

¿Está pensado un reconocimiento al Club de PUMAS por esta donación?

– Lo podemos ver en alguna reunión del Consejo Directivo como para agradecerles este gesto y dejar una marca del Club de PUMAS por la donación que hicieron (Gil).

– Vamos a hacer una placa para poner en el hall de entrada junto a las otras donde figuran todas las propiedades que nos han donado, vamos a hacer una placa en nombre de los PUMAS. Nosotros somos de paso; pero la placa perdura en el reconocimiento de todos los que han hecho algo por el Hospital (Garcia).

Angel Pesce

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