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miércoles, 17 de julio de 2024
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El bolivarense que compitió con Schwartzman y triunfa como entrenador en México: el esfuerzo de su familia y su rica historia en el tenis

Enzo Do Porto, ex Nº2 del país en menores, dialogó con La Mañana y habló de todo: su trayectoria, su vida actual, las apuestas en el deporte y el sacrificio de su entorno familiar. “Vendieron la casa y el auto para ayudarme”.

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Muchos chicos se ilusionan con llegar a la élite del tenis, con ser número uno del mundo y con ganar títulos grandes a nivel ATP. También es cierto que la mayoría de ellos se quedan en el intento. Por un lado por la hambrienta competencia que existe a lo largo del planeta; y por otro, por la exigencia económica que implica este deporte, demanda difícil de costear y que paraliza el crecimiento de potenciales estrellas.

El tenis, un deporte solitario, emocional y especialmente mental, en el que estás vos y tu rival separados por una red, no es para cualquiera. Como muchas veces han dicho ilustres exponentes del circuito, en este deporte “se pierde todas las semanas, porque solo es uno el que gana el torneo”. Un juego de mucha presión en el que un punto lo cambia todo y en el que cada pase de ronda representa una considerable mayor suma de dinero en concepto de premios, primordial para que los jugadores puedan seguir apostando por sus carreras, las cuales, históricamente, no han contado con un gran respaldo de instituciones y sponsors.

Todo esto no es sencillo de llevar para nadie, pero mucho menos para aquellos que recién emergen en el tenis y que sienten la obligación de ganar para poder tener un futuro por delante. Enzo Do Porto, bolivarense de 28 años e hijo de Néstor Do Porto y Eva González, fue casi sin temor a equivocarnos el mejor tenista que tuvo nuestra ciudad. Se inició a los 5 años bajo las órdenes de Gustavo Biondini en el Club Independiente hasta que a los 15 decidió ir a vivir a Tandil, donde entrenó con los formadores de grandes estrellas argentinas como Juan Martín del Potro y Mariano Zabaleta, entre otros. Obtuvo puntos ATP en 2015 y finalizó su carrera a sus 23 años por factores económicos y mentales. 

En diálogo con La Mañana, desde Monterrey, donde hoy triunfa como entrenador, narró su enriquecedora historia con el tenis. Su familia vendió la casa y el auto para apoyarlo en su carrera y él devolvió el favor con su labor en suelo estadounidense y mexicano. Además compitió con Diego Schwartzman (ex 8 del mundo y actual 93º) y Pedro Cachín (63º), y compartió infinidades de entrenamientos con reconocidos tenistas como Juan Mónaco, Máximo González, Nicolás Kicker y Diego Junqueira.

Fue pupilo de Juan Pablo Brzezicki, ex 94º del ranking ATP y actual cabeza del equipo del alemán Yannick Hanfmann (64º del mundo), e integró el cuerpo de trabajo de Manuel López Peña, el mendocino que llegó a ser 395º de la clasificación y que en menores enfrentó, entre otros, al estadounidense Tommy Paul (17º) y al canadiense Denis Shapovalov (31º).

Los primeros pasos en el tenis
– Comencé a los 5 años en Independiente de Bolívar con el profesor Gustavo Biondini y a los 9 competí por primera vez en Sub 12. Completé todos los torneos Grado 3, Grado 2 y Grado 1, hice todas las categorías de menores y llegué a ser el número 2 del país. Luego me inserté en el profesionalismo y a los 15 tomé la decisión de irme a vivir a Tandil, donde estuve más de 6 años y entrené en el Club Independiente de Tandil con Marcelo Gómez y Mario Bravo, los formadores de grandes tenistas como Del Potro, Zabaleta, Mónaco, “Machi” González y Junqueira, entre otros.  Desde los 21 a los 23 me radiqué en Buenos Aires en la academia de Brzezicki. Obtuve puntos ATP con 21 años en la gira de Futures en Colombia y transité toda mi carrera jugando esa clase de certámenes. También participé un año en el circuito francés.

¿Por qué tomaste la decisión de dejar el tenis?
– Son varios factores. El principal es el económico y luego el mental. Fueron muchos años de esfuerzo, dedicación y entrega, tanto mía como de mi familia. Llegó un punto que sentí que no tenía el apoyo económico suficiente para competir y si uno no compite es imposible conseguir los objetivos. Entonces tomé la decisión de que hasta ahí era, que fue lo máximo que pude dar o lo mejor que salió. A los 23 dejé.

¿Recibiste apoyo de la Asociación Argentina de Tenis (AAT) y/o alguna institución?
– El tenis es un deporte muy caro y elitista. Requiere mucho esfuerzo económico y jamás tuve apoyo de la AAT. Siempre fue escasa la ayuda que esta institución brindó a los jugadores y por eso también era más complicado el tema de giras y competencias ya que cada familia debía sustentar su propia carrera y, en mi caso, se puso muy cuesta arriba.

El esfuerzo de tu familia fue fundamental en tu carrera…
– Tanto mi mamá como mi papá hicieron un enorme esfuerzo para que yo pudiera viajar. Dejaron miles de cosas de lado para acompañarme y que pudiera progresar. Vendieron absolutamente todo, por ejemplo casa y auto, y luego cuando me vine a Tandil mi mamá se vino a vivir conmigo dos años. Estoy completamente agradecido con ellos.

A la hora de jugar, ¿sentías presión o condicionamiento por lograr devolverle ese sacrificio a tu familia?
– Claro, sentía mucha presión. Es muy difícil desligar la cabeza de lo que pasa afuera y solo pensar lo que sucede adentro de la cancha. A mí particularmente se me hacía complicado porque sentía que tenía que dar la talla tanto en esfuerzo como en resultados deportivos para poder devolver un poco lo que ellos habían hecho por mí. Por eso, cuando las cosas no salían era demasiada la frustración. Es un deporte muy solitario en el cual las derrotas te golpean muy duro y calan muy adentro. Es muy complicado dejar lo externo de lado y el esfuerzo que hace todo tu contexto familiar cuando los resultados no acompañan.

Apuestas y arreglos en el tenis: ¿qué podés decir sobre esto?
– Es un tema muy delicado que desde que tuve conocimiento me sorprendió. Sucede mucho en los ambientes ATP Challenger y principalmente en los Futures, ya que estos torneos no se trasmiten por streaming y no queda en evidencia lo que hacen los jugadores. Lo que pasa adentro de la cancha solo lo saben los tenistas y los espectadores del partido en cuestión. Es algo que siempre existió, sigue existiendo y tiene muchas aristas. Conozco muchos casos: lo cierto es que hay jugadores que se ven obligados a hacerlo para poder sustentar sus próximas giras. En ese sentido por supuesto que no lo justifico pero lo entiendo porque lo están haciendo en pos de sus carreras. Lógicamente es muy delicado y si te descubren la sanción es muy dura. Estoy completamente en desacuerdo con los que arreglan encuentros para sustentar sus bolsillos y que viven de las apuestas; pero también conocí casos de jugadores que lo hicieron para tener recursos y continuar sus caminos. En ese caso, reitero, no lo justifico pero sí lo comprendo más”.

Hoy sos entrenador de tenis en México y tuviste paso por Estados Unidos. ¿Cómo fueron esas experiencias y cómo es tu vida en la actualidad?
– Hace dos años y medio que vivo en Monterrey (México) y trabajo en una academia de alto rendimiento que se llama Velez Tennis Academy. Es una experiencia totalmente diferente a lo que es Argentina. Acá los chicos entrenan un solo turno porque a la mañana van a la escuela y su aspiración más grande es conseguir una beca para alguna Universidad de los Estados Unidos. En Argentina, en cambio, el grueso de los chicos aspira a convertirse en tenista profesional. Por eso, los objetivos, entrenamientos y competencias son distintos. En 2019 estuve en New Jersey (USA), y tuve un paso muy bueno y enriquecedor. Me llevé una gran experiencia de su cultura, idioma y conocí lo que es para ellos el mundo del tenis, muy comercial y marketinero. En México la vida es más parecida a la de Argentina dado que no hay barreras en cuanto al idioma y eso favoreció mi rápida adaptación.

Formaste parte del equipo de Manu Peña López, por ejemplo. ¿Con qué jugadores de la actualidad compartiste alguna vez cancha y/o cosas fuera del tenis?
– Formé parte del equipo de Manu cuando trabajaba en la Academia de Juampi Brzezicki en 2018/2019. Viajar con un chico que en ese momento estaba top 500 fue una experiencia increíble. Lo acompañé a varios torneos Futures y también a una gira Challenger. Estoy sumamente agradecido con ellos por confiar en mí siendo tan joven. Por otro lado, compartí cancha con varios de los que vemos hoy. En menores tuve la oportunidad de jugar con Pedro Cachín y además enfrenté a Diego Schwartzman en un partido de dobles en Neuquén. Fue en los octavos de final de un Future, yo jugaba con Martín Nogueira y el Peque con Martín Cuevas, el hermano de Pablo, y perdimos 6-2 y 6-1. Luego entrené mucho con Nicolás Kicker, Juan Mónaco, “Machi” González y Diego Junqueira, entre otros.

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