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Dos guitarras para un blues: El encuentro de Pappo con B.B. King

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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Hoy dedicaremos este espacio a la amistad de dos grandes artistas de diferentes generaciones, que no les impidió disfrutar y sembrar el blues con sus guitarras.

La crónica comienza con dos músicos no tan conocidos, el bajista Carlos Pan y el baterista Carlos ‘Pirimpimpin’ Geniso, dos músicos de blues que integraron en 1975 Avalancha, banda que contó con las guitarras de Miguel Vilanova (Botafogo) y Dicky Campolongo. Avalancha alcanzó a editar un simple antes de desmembrarse. Pan y Geniso tomaron rumbo a Nueva York, allí protagonizarán una historia que cuenta el propio Botafogo en ‘Bien al Sur, Historia del Blues en la Argentina’ (2015), publicación escrita por el músico Gabriel Grätzer y el periodista Martín Sassone: “Mientras estaban en Nueva York se las arreglaban como podían. Pirimpimpin comenzó a vender Hot Dogs en una esquina de Manhattan y un día tuvo un golpe de suerte: vio que pasaba B. B. King, se le acercó, lo saludó y le regalo un pancho. En el edificio de la esquina tenía su oficina el manager del guitarrista. Los encuentros se repitieron con frecuencia hasta que un día B.B. lo invitó a la oficina, allí Geniso manifestó su deseo de llevarlo a Argentina. El manager le respondió que con quince mil dólares la gira se hacía. Pasó un buen tiempo hasta que Pirimpimpin juntó el dinero”.

B.B. King arribó a nuestro país en abril de 1980 y se convirtió en el primer gran blusero que pisó estas tierras. Aquí lo esperaba un público ávido de blues y también un incipiente movimiento iniciado por Manal, Pappo’s Blues, Pajarito Zaguri.

El 27 de abril B.B debutó con un show en el Hotel Bauen acompañado por una banda dirigida por el trompetista Calvin Owens. El guitarrista, que en ese entonces contaba con 55 años, brilló como una estrella negra con The Thrill Is Gone como estandarte blusero.

Una semana después, el 28 y 29 de abril, se presentó en el Estadio Obras, pero todavía no había suficiente público de blues para completar las dos fechas, poco más de cuatro mil personas concurrieron a los dos recitales. Miguel Grinberg cubrió los shows para el diario La Opinión: “Tal como podía preverse, la presentación de B.B. King tuvo como resultado una genuina fiesta del público roquero de Buenos Aires. Sobre el final, sobrevino el éxtasis colectivo. El tema Take It Home, una especie de pop-blues, atrapó a todos los que de pie se mecían apaciblemente bajo los efectos de una brisa”.

Terminados los shows quedaron las deudas. Pan y Geniso debían quince mil dólares. (Meses más tarde, músicos y técnicos amigos de Pan realizaron un Festival para recaudar fondos para paliar la deuda contraída).

En uno de esos dos shows, Pirimpimpin, que tiempo después sería manager de Riff, propició el encuentro de Pappo con B.B. King. El guitarrista argentino se presentó en el camarín del blusero norteamericano con una horma de queso, a partir de allí, B.B.King le bautizó ‘Mister Cheeseman’ (Hombre del queso).

Grätzer y Sassone dan cuenta del boom del blues en la Argentina en la década del 90: Memphis La Blusera, La Mississippi, Durazno de Gala, Las Blacanblues y Pappo brillaban en ese momento. El Carpo tenía 42 años cuando grabó Blues local (1992), que sería el álbum más exitoso de su discografía debido a Mi vieja una canción oportunista escrita para un programa de tv que a Pappo no le gustaba.  El resto de repertorio era totalmente blusero: versiones en castellano clásicos del género: Nacido bajo un signo malo (Albert King), El tropezón (Freddie King), Pequeña ala (Jimi Hendrix) y Una casa con diez pinos (Manal); inspirados instrumentales, además de composiciones con el característico adn de Pappo: Longchamps Boogie, Dr Tazo, Blues del perro y Dos bajistas.

Once años después de su debut en nuestro país, en 1991 B.B. King regresó nuevamente, se presentó en el Luna Park con Durazno de Gala como grupo soporte. Esta presentación marcó el inicio un desfile increíble de estrellas bluseras para calmar la sed de un creciente público de blues: Albert King, Albert Collins, Taj Mahal, Muddy Waters, Robert Cry, Koko Taylor, Buddy Guy entre otros tantos grandes artistas del género pasaron por los teatros porteños.

En octubre de 1992 B.B. King llegó a la Argentina por tercera vez para tocar en Obras. Pappo y su grupo fue el encargado de abrir los shows, en ese momento nacería la amistad entre los dos guitarristas.

“Con Blues local como doble platino me tocó de hacer de telonero de B.B. King en Obras – contó Pappo – Escuchá: el viejo viene en limusina por Libertador y, ya llegando a Obras, se empieza a escuchar los temas. El Negro está acostumbrado a que siempre pare la limusina, alguien le abra la puerta, después mira la banda así nomás, escucha un segundo y se mete en el camarín. Pero acá, cuando paró la limusina, se bajó, entró a bailar, y se golpeaba el pecho y decía: ‘Who Is This Guy? Quiero que toque conmigo’, y se fue para adentro, dejando la orden”.

Ese año B.B realizó siete shows con Pappo como telonero, antes de partir, le invitó a tocar en uno de sus shows en Nueva York. A los seis meses, el martes 10 de agosto de 1993, estrenando un traje de seda y una guitarra con formato Flying V, Pappo se subía al escenario del salón Paramount del Madison Square Garden para compartir su música con B.B.King, Buddy Guy, Eric Johnson, Koko Taylor, Junior Wells, Lonnie Brooks y otros músicos del sello Alligator.

Era la primera vez que un guitarrista argentino participaba en este encuentro con los grandes el blues, hecho que le significó que se abrieran las puertas para shows y grabaciones con grandes músicos del país del norte. En esos días luminosos para Pappo, B.B. King declararía: “Pappo es una gran persona y un excelente músico. Él toca muchas cosas que yo no puedo tocar. Toca mucho mejor de lo que se imagina. Lo único en que lo aventajo es en la edad – sonreía – Todo el mundo del blues sabe de la existencia de Pappo ahora. Y eso está muy bien”.

Semejante espaldarazo le permitió al Carpo entablar amistad con Deacon Jones, tecladista del gran John Lee Hooker. Con Jones compartió shows y  grabó el álbum July 93, Los Angeles. Jones le presentó a John Lee Hooker, juntos registraron People Don’t Care en el estudio del blusero norteamericano y Pappo lo incluyó en Caso cerrado (1995), álbum producido por Juanse. En ese disco también participaron en un par de temas Deacon Jones en teclados, y en otros cuatro, el baterista Carmine Appice y el bajista Team Boggart, músicos que también conoció en Nueva York. De los locales, fueron de la partida Botafogo, Black Amaya, Celeste Carballo, entre otros. De este álbum se recomienda la audición de Ruta 66 y el excelente Blues para mi guitarra.

El último disco que Pappo grabó fue Buscando un amor (2003), con los hits: Rock and Roll y fiebre y Juntos a la par, con un final bien blusero: Botas sucias (John Lee Hooker), Little Red Rooster (Willie Dixon), Rock Me Baby (B.B. King), The Thrill Is Gone (tema que popularizara B.B.) y un instrumental para su amigo: Tributo a B.B. King.

En noviembre del 2004 realizó tres shows tributo a B.B King, dos en el ND Ateneo y otro en Rosario. Días después, el 24 de febrero del 2005, falleció a bordo de su moto sobre la Ruta 5 en Luján. B.B. King dijo: “Sin él, Argentina ya no será lo mismo para mí. Era el mejor guitarrista de blues de Sudamérica”.

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