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sábado, 25 de mayo de 2024
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De esto y aquello: Nota 1544 – (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

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Lo tremendo del sainete nacional, como es de público conocimiento, es que el tiro les ha salido por la culata y ahora no saben qué hacer y eso que tienen añeja experiencia para mantener la crispación; y en consecuencia no se amilanan y perseveran con nuevas pátinas a los viejos elementos, pero siempre en la misma tesitura y con la misma tensión. Y justamente la tensión es el problema, porque reincidentes desde hace un cuarto de siglo, se mantiene, aunque ahora como una pasión. No se dedican a otra cosa que a la tensión.  Pero sucede que ahora el asunto se ha tornado diferente porque el viento ha descubierto las marcas en el orillo y con ello se ha desperezado el miedo consiguiente. Y es que  ahora el tiempo se ha echado a correr y el miedo dirige el horizonte. En suma, se trata del miedo y hasta les salen, además, de los sapos y culebras, sartas de tonterías y en esa faena corren carreras los de la punta y los del primer pelotón.

Y son tan poca cosa que hasta parece esperan la sangre pues a algunos de aquellos han llamado y quizás no sea el momento oportuno, aunque de verdad nunca lo ha sido, pero llamarlos ahora produce como mínimo incertidumbre; pues desde los setenta si bien son gobierno algunos andaban lejos y no tenerlos a la vera, no asustaban. Y lo que no cabe ninguna duda es de que el miedo les pude llevar a cualquier conmoción.  Mientras tanto, nada por el país y sus paisanos, a pesar, que la mitad de los argentinos son pobres. Y ahí estamos. Mirando  unos y temblando todos por el tembladeral político y económico y sobre todo moral; que ha echado raíces en un país que no merece tener lo que tiene.  Que solo buscan tener ellos y que nada tengan los otros, mientras  dan la tabarra con el dólar.  Siempre el dólar y los dolores que no cesan. Cada uno de los que pesan tiene su dólar. Lo curioso que nunca ha habido un dólar para los médicos o para los albañiles. Desconozco por qué.

Porque si hay para otros debería haber para otros también. ¿O es que hay otros que son menos otros?  Poco sé de economía pero los habidos la orientan para un lado u otro y nunca sirve a todos. Por lo demás, en este país por más que se empeñe el sol y haga lo imposible, no  sale para todos, pues siempre hay alguno que se divierte  con la faena de que  los todos, no son todos iguales;  y con este desgobierno, el sol cada vez sale para menos población. Y parece mentira y da vergüenza ajena que se precien de alimentar el mundo y no quieran alimentar el país que los ha visto nacer. Y como se empeñan y a destajo, pues a eso han venido, a hambrear, pues cada día hay  más. La gozarían viendo a la calle Arroyo pidiendo planes. En suma que el antaño famoso granero del mundo tenga pobre la mitad de la población, invita a pensar que todos los políticos no son iguales, pero  desde un tiempo a esta parte no hay políticos sino perversos. Y al cabo, ni bien se mira hacia atrás, es decir hasta hace minutos, llevamos exactamente medio siglo con el dólar. En realidad economistas enclenques sin patria o con poca bandera que han mermado la felicidad de todos y cada uno de los argentinos. ¿Cuántas veces a Usted lector le han roto su pasar sin que ninguno de los destructores haya sido importunado; o ido a la cárcel. Al contrario, siempre los mismos porque los mismos vuelven; y aunque cambien de nombre son mismos.

     Hoy sucede que hasta el mejor pasares roto sin piedad, y no pasa; se queda descosido. Y ni siquiera en un cuarto de siglo saben  hacer un remiendo, al menos, para que no se vea la llaga.  Desde hace años, se ven fotos  que dan asco; y no pasa nada y en nada andamos, porque algo hoy es mucho.  Todos a los tumbos y esperando que haya elecciones. ¿No es un fastidio que semejante país espere siempre elecciones? Y lo estupefaciente  es que lo hace mal. Siempre mal. Y cuando lo hace bien o más o menos bien, ganan siempre los que no trabajan, amaestrados por inclusivos a buenos sueldos en los gabinetes y cámaras; que curiosamente siempre son exclusivos y excluyentes. Al fin y al cabo desde hace medio siglo, con algún altibajo en la maldad, todo es coyuntura que siempre determina una mala articulación. O sea, los meniscos y los cuernos. Cuando se juega con la justicia y los justos miran para otro lado o se escandalizan en la cafetería no hay futuro. Y pensar que es un país enorme con pocos habitantes y riquezas gigantescas  que daría para una renta por cabeza de no menos de treinta mil dólares.

 Y sin embargo, no tienen dólares quienes trabajan y los usan y malgastan los que no trabajan y andan corriendo atrás de quien los gane para sacárselos de la manera más indeseable. Y la gente se los deja sacar. Hace años que muy pocos hacen algo para los demás, y muy pocos hacen algo por la patria; y por si no bastare, un puñado de inútiles la rompen por minuto y les pagan bien sin importar el nivel en el que están; pues les pagan para eso, para que rompan, que son maestros. Y en consecuencia solo se ven dolores, y buena parte de los portadores, anestesiados, que ni saben por dónde cae la patria y hasta votan con alegría a quienes les van a seguir rompiendo lo poco que tienen. Un voto que por otra parte hará diana en los que de verdad trabajan. Se ha visto durante años que quienes no trabajan les ganan la bandera a los que trabajan. Y en eso anda el país, a las trancas y barrancas. Y para más inri, los baradelios que no cesan.

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