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domingo, 03 de octubre de 2021
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De esto y aquello: Nota 1493 – (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

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O sea, que había que perder las elecciones para acordarse de la gente y poner al país en marcha aunque de mentira y patas para arriba y la dádiva como centro del desastre; como es lo habitual y con mala cara; y lo anunciado con bombos y platillos, rociar de dinero a los habitantes  para ver si se gana la próxima; que no otra cosa se busca regalando dinero, y serán millones y millones de dólares, pero en pesos que la soberanía está por encima de todo. Desde casas enteras hasta una falleba para la puerta, que todo depende de las necesidades. De las necesidades del dadivoso, que es necesario entender de una buena vez, es el único que necesita. Y  recordarlo también es necesario para que no se olvide.Lo curioso, al sesgo de lo acontecido, es que si hubieran ganado el país seguiría igual; ultrajado. Pues en perder como en ganar anida perversidad. Que hincha el relato. Que es lo que viene aconteciendo y se debe tener en cuenta. Es que la sinrazón no deja de acaecer en los últimos tiempos.

Y este acontecer  es la verdad del día a día. Si hubieran perdido antes o no hubieran estado en la política hasta podríamos haber ahorrado en muertos que no es cosa nimia. Se hubiera manejado mejor la pandemia. Y sobre todo se habría terminado antes. Porque está claro que se veía venir, tenían que perder y se terminaba por decreto la pandemia y a vivir que son veinte días. Y ese es el retrato, usted lector lo da vuelta y surge que si hubieran ganado seguiríamos el camino nefasto a Venezuela. De manera, que a pesar del dinero que les están dando a mansalva, aunque pan para hoy y hambre para mañana; y ni hablar de dar trabajo. En consecuencia, lo primero que se debe hacer es tomar lo que le dan y votar en contra del dadivoso. Y no dejar de lado el barbijo.

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Además habría algunas cuestiones de importancia para vivir mejor. Por ejemplo desterrar  el desasosiego en las relaciones sociales. Ver con otros ojos al prójimo más próximo. Otro nivelmoral que no enturbiaría la coexistencia social. Para que aceptar el bolsón si después se vende al mejor postor, o para que el calefón que no lo necesitaba, termina vendiéndolo. Es demasiada humillación. Se arregla desbancándolos de las bancas y para ello no se les vota a pesar del bolsón y de la chapa y de la yerba y del dinero que les dan para no trabajar. Pues es de suponer, que un ciudadano debería valer más que un kilo de yerba, más que una chapa, más que una bolsa de cemento; y sobre todo el futuro de los suyos vale mucho más que unas limosnas.

Porque no es lo mismo ser humilde que humillado, y por otra parte de la ofensa y la deshonra no surge futuro valedero.   Salvo, claro, que llegado el momento y eso llega rápido, oficie degenuflexo; pero tendrá gonartrosis moral. Por otra parte no hay que olvidar que cuando la maquinita no para de escupir dinero, se achica el bolsillo de cada uno y de la nación; y todo por unas chapas  que no deberían convertirse en votos para terminar con el mal. Y al menos de a poco o de a muchose podría salir de este lodazal. Por otra parte, la mayoría de los que reciben la chapa se ha visto en las PASO quieren trabajo. Pues para que aparezca  y está todo por hacerse, deben votar contra los limosneros. Y a otra cosa. Que cuando los hijos que ahora dan de comer por ser niños, cuando sean grandes ni irán a cursos superiores, ni tendrán trabajo. Por lo tanto hay que buscar un triunfo mayor en número.

Y ahora a diario empiezan a salir encuestas de las más diversas empresas del rubro y que trabajan para unos y otros con distintos universos y a veces distantes de lo esperado y en consecuencia salvo honrosas excepciones echan al ruedo números para marear la perdiz. Y por encima de todo se sustraen a lo esperado y buena parte de los trabajos se centran en revolver mentes.  Solo buscan desviar y tentar al votante; en particular al que ha votado en contra de la miseria nacional. Entonces aparecen encuestan que aseguran que algunos porcentajes cambiarían. Juegan con porcentajes buscando posibilidades  nocivas. Porque pocas cosas son más maleables que un cerebro y muchos, de cualquier partido lo saben y lo usan, que de alguna manera en eso residen las campañas electorales. En meterse en los cerebros del ciudadano que ahora es votante, para bien y para mal.

Por supuesto que en las condiciones actuales puede pasar cualquier cosa pero quien ha votado para salir de este marasmo nacional y particular de cada argentino no creo  sea capaz de votar en contra de sí mismo; y en consecuencia hay que tener en cuenta que casualmente muchos encuestadores dancomo triunfantesa quien les paga; a sabiendas y para marcar tendencias. Ya se ha visto que ninguno acertó y peor todavía éramos locos los que apostábamos por el cambio y eso pasó;  pues entre cosas cambiaba el voto hasta el que recibía el kilo de yerba y en eso hay que continuar y hablar con los demás e invitarlos a votar como es debido. Reciban el dinero y no los vote, reciban la chapa y no los vote, reciban el bolsón que lo necesita y no los vote. Y si tiene miedo a la requisa lleve la boleta en el calzoncillo. Y tome conciencia de las casualidades por ejemplo las fuentes echan agua en los caminos electorales, por decreto se termina la pandemia, en las escuelas siempre se termina algo que vegetaba años, para los días previos. De todas maneras el virus continúa por lo tanto no deje el barbijo que faltan millones para la segunda dosis. Un desastre que no cesa. En una palabra, utilice su voto para botarlos de sus bancas, que ya es bastante.

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