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viernes, 24 de septiembre de 2021
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De esto y aquello: Nota 1483 – (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

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Es impensable la cantidad de cosas para hacer en todos los ámbitos de la vida personal y social,para que el ciudadano vuelva a vivir someramente bien, porque lo han destruido adrede, tirándolo puertas adentro de su casa,  con toque de queda por si acaso,más los muertos que no debieron haber, pero que se les antojó que los hubiera, y enarbolar miedo y desasosiego. De manera queel peso del futuro pesa toneladas porque la sociedad de tanto vejarla y zaherirla y ofenderla, hasta embrutecerla, casi ha dejado de soñar.  Y cuanto más se dilucida en este tenebroso asunto más se cae en la cuenta, que lo por hacer es todo, porque nada hay. Y día que pasa se destruye más. Y en consecuencia, todo es necesario porque al día de hoy solo hay necesidades en cada uno de los habitantes.

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Y ha resultado que el país de la cultura con tres Nobel en ciencias médica como por arte de magia ha caído en una modorra al punto que está preso de media docena de personajes que al cabo son personajillos y unos pocos miles de corifeos unidos por lo romo de sus cerebros. Y sin embargo,  esta gentuza mientras la gente se muere, porque adrede no vacunaron en su momento, les da por regalar penes, puliditos y de madera; eso sí, para educación sexual. Desconozco si hacen falta penes, porque es que nunca me lo he preguntado y menos con la que está cayendo, pero el gabinete de pensadores y científicos supone que el pene de madera terminado artísticamente es altamente pedagógico.Solo falta que les hayan puesto algo de ferretería.Eso sí, sin olvidar a los dispensadores de preservativos y con solo apretar un botoncito ornamentar la maderita.

No me imagino a Moreno o Saavedra  repujando la maderita. No me imagino que quien estaba escribiendo Facundo pudiera ser tan estúpido aplicado en la maderita. No me imagino a Borges escribiendo sobre la maderita repujada.No me imagino al Nobel Houssay acariciando  la maderita mientras señalaba al mundo sus descubrimientos sobre la diabetes. Ni me imagino a Roca entre inútiles y con maderita.Sin embargo, me la imagino a la Vizzotti; y se por qué. Y sin duda porque llevamos dos años hablando de muertos y de vacunas y los muertos suman más de cien mil y las vacunas siguen sin sumar, para que haya más muertos que era lo que se habían prometido. Pero están los y las gilipollas del pene; de madera repujada faltaba más.

Y no es que estas cosas estén mal vistas por explotar en un país cuya mitad es pobre, sino que demuestra la pobreza cerebral de toda esa manga de ineptos que han usurpado Argentina para sus afanes; y que curiosamente son gobierno. Y en consecuencia en vez de enseñar a la gente a ponerle un preservativo a un palo, cada habitante dentro de tres meses debe votar a quienes nada tienen ver con el oficialismo; y aquí no viene la vieja frase que todos son iguales.. Cierto que hay de todo, pero sobre todo, no hay perversos, que no es poco. Y sin duda hay unas docenas de hombres y mujeres que son de fiar. Pero acaece que losseñores científicos del oficialismo no sirven ni para dar de comer, y quieren entretener al personal poniéndole un preservativo a un palo.Al cabo, pendones del esperpento.

Y han llegado  a tal extremo de perversidad  que hay que aguzar los sentidos, que las elecciones están a la vuelta de la esquina; y en las esquinas puede pasar cualquier cosa,por lo tanto, deberán estar atentos; y sobre todo los que quieren a la nación o al país o la patria o a sus hijos y nietos, sin olvidar sus ancestros, que es la historia.Pues ahora al oficialismo no le queda otro remedio que vacunar y vacunar y sacar vacunas de donde las ofrezcan sin importar quienes, porque el asunto está que arde a pesar de que la justicia se esmere por arder y al cabo, se  incendia. Y esto ocurre en una cuasi democracia. Imaginad Venezuela. O sea, que cada día es un día más que acrecienta conciencias. Y la gente se va dando cuenta  a solas que se trata de una perversa calamidad que es de esperar pase y nada quede de semejante y excelente añada de portentos inútiles y jodidos.

Pero resulta que como se ve a diario no se enteran que ellos han cometido el inolvidable  desaguisado que les dejará  marca imperecedera. Vamos a ver, de una buena vez icemos el sentido común. Si el desgobierno hubiera vacunado con ambas dosis a algo más del setenta por ciento de la población, los corifeos de la vacuna obligatoria o los que pretenden un pasaporte para entrar a un bar o salir a merendar a Ibarra, no podrían hablar, que hay que ser caídos del catre, ¿o jodidos sin más? Sin embargo, todos han oído hablar del efecto rebaño, hasta pisano, y sin embargo, es una de las pocas ciudades que no ha cumplido simples requisitos, alumbrado por la débil luz de una cuarentena aciaga rodeada de toneladas de tierra a manera de murallas. Y festicholas.

Pues el rebaño ya estaría en el aprisco. Y Juan vacunado no contagiaría a Pedro vacunado o sin vacunar; y éste no contagiaría por vacunado o por el efecto rebaño. Al efecto rebaño es mejor llegar con la vacuna,pero aquí el rebaño está herido porque los lobos no han vacunadoni testeado dos años atrás. Tampoco están vacunando con la prisa deseada al día de hoy. Por lo tanto el problema que ellos han traído y ha costado más de cien mil muertos, no se la ensarten al otro. Hay que enjuiciarlos. Para llegar al efecto rebaño en las pestes medieval y renacentista, al desconocer la pulga  como causa, hubieron de enterrar alrededor de la tercera parte de la población; hoy con vacunas los muertos acusan a quienes no vacunaron. Basta de marear la perdiz.

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