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jueves, 01 de diciembre de 2022
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De esto y aquello

Columna del Dr. Felipe Martínez Pérez.

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A esta altura de los acontecimientos es dable ver que la grieta no les alcanza y van derechos a por el abismo. Y lo harán, sienten un placer especial y perseveran pues les acuden múltiples orgasmos. Es algo que parece increíble pero no cesan ni cesarán porque de lo contrario se arregla el país; y eso no lo quieren bajo ningún punto de vista. Por el orgasmo vio. Porque yo no digo que no apoyen a los suyos pero ya entrar en la violencia y tildar de violentos a los que se quedan en sus casas, o quieren entrar a sus casas. O tildar de violenta a la policía por defender a la población; que por otra parte es muy poco o nada. O nada les dejan hacer que da para suponer. Y otra vez ha de suceder que todo termina en agua de borrajas y cada vez peor. Basta con ver al nuevo locatario que ya parece lleva meses y en el chiringuito el pescado sin vender; y por si no bastare, lo de siempre, la habitual oferta de pescado podrido. Son maestros.

Saben que se van, que se terminan, pero producen ruido para que los oigan; y sin embargo, cuanto más ruido, más se ve, no solo la decadencia, sino el miedo que les crece a borbotones. Muchos saben que les espera lo que no desean y creen que el ruido les cierra las puertas a lo imparable; es una fuga hacia adelante sabiendo que puede haber sangre o que quieren que haya  ante semejante desconcierto. No está de más recordar que de la sangre vienen y que son capaces de lo que manden. Ocurre, al parecer, que pretenden correr con grandes alharacas pero se visualiza como vaina. No dan más aunque pretendan el desmadre. Ahora bien, espero que no suceda con la policía de la provincia o capital como en tiempos del anterior, empecinado en no pasar a retiro, cuando los indígenastruchos tirabancon molotov a la Gendarmería y éstos no se quemaban porque los esquivaban.

Y ahí están, cada vez más truchos, y cada vez más fuertes y sediciosos. Pues bien,si continúan aquellas costumbres, al pairo otra vez. Y me pregunto, aunque no prospere el juicio político al presidente, y hasta se habla de la propensión de la justicia a acortar tiempos, es de suponer que la Constitución argentina debe tener algún resquicio que permita acortar la espera de las elecciones. Mal no estaría. Porque no se puede vivir de esta triste y desquiciada manera. Está bien que sus artífices gusten de ella pero es de suponer que nadie tiene por qué estar de acuerdo. Porque no solo crecen los desmanes también lo hace la infelicidad. En definitiva por qué no llamar a elecciones dentro de tres o cuatro meses; al menos para espantar  cuanto antes la desidia  y los gritos de cólera de los habituales.

Pero lo que llama la atención es la poca importancia que en esta democracia dan los políticos en general a los anti políticos en particular, que no solo se ponen en puerta equivocadas cuando se les antoja; sino que, curiosamente, ya hablan de guerra y hasta usan la palabra exterminar. Pero ha pasado medio siglo de la sangre en que se mataron cerca de diez mil personas, para que quedaran los que tenían que quedar, que casualmente, son los que están. Y entre el medio siglo de extemporánea variedad,  y el cuarto de siglo actual donde ya bien maduros hacen lo que se les canta, aunque no han podido matar la democracia que es a lo que venían; pero por ahí deambulan muertos de miedo  pero con capacidad punitiva para lo que se les cante, y con dinero que sobra y suma alrededor de tres deudas externas. Y lo curioso de estos varietales sin aromas a finas hierbas es que piensan pedir más dinero;  sin tomar conciencia que lo tienen alrededor de ellos. Pues bien, ante la palabra guerra o exterminar, los políticos de bien deberían preguntarse si el futuro solo se hace con la justicia.  Por qué esta dejadez política, por qué siempre el sufrimiento y la espera del que trabaja.  Por qué siempre dependiendo de quienes no trabajan.

Durante las dos o tres últimas semanas  se acostumbra a escuchar inimaginables necedades pero que dichas por las altas autoridades son un insulto para cada uno de los habitantes. Estamos tan acostumbrados que al cabo dan risa pero lo dicho por el presidente abogado y según aseguran profesor  de Derecho, y que diga que espera que “el fiscal Diego Luciani no se suicide como Alberto Nisman” es de una bajeza tal que lo imposibilita para todo lo que sea público. Y uno se pregunta para quienes hablan estos políticos, Porque los que dependen del puntero, ni saben de qué va la cosa; y ven otros programas que ni siquiera son los oficiales. Y por su parte, los que son de ellos, la mayoría no se lo cree aunque vivan de ellos; y ese es el problema que trabajen de piqueteros se termina el verso.

Y los restantes, que son la mayoría, es de suyo saben cómo viene la mano y por quien votan; y saben dónde está el mal. Por lo tanto gritar sandeces, además que atenten contra la vida de relación, demuestra a las claras que no son necesarios para la sociedad. Y si bien están por los votos también es necesario que lo saquen lo que diga la Constitución que supongo debe decir mucho más de lo se sabe. En una palabra se necesita quitar del medio con los votos a quienes on innecesarios, y una excelente manera sería sin rubor alguno y de una buena vez, pues se puede, acercar las elecciones. Casi cincuenta millones de habitantes no tienen por qué padecer una agonía que se exacerba de continuo. Y tal cosa acontece porque en definitiva los buenos parece no quieren enterarse y prefieren estar a la greña entre ellos.

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