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sábado, 17 de julio de 2021
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De esto y aquello

Nota 1467 - (4ª Época) Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

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Hay cuestiones  sin entender a pesar del tiempo transcurrido, pero sucede que se hace todo tan largo que parece venir desde inmemorial. De lo que no cabe duda es que las cosas que empiezan torcidas no se enderezan nunca salvo algunas que algunos cerebros solventes las enderezan con cierta tranquilidad o con desdenes y momentos fuera de madre o al cabo desmadrados y con sangre. Parece imposible que Argentina a estas alturas del mundo sea esta Argentina encogida, triste, menguada, irritada,  mal entrazada, y malhumorada de continuo, y con la incertidumbre constante como dama de compañía, consecuencia del alarmante tajo que no cesa.

Y pasan días, meses, años y medio siglo y todo igual; es  decir peor, con personajillos impresentables que todo lo trastocan, y a las horas del escrutinio  o ya lo traían en la cabeza, traicionan a todos los votantes. A los propios  y a los ajenos, porque nadie ha de vivir mejor salvo que esté asido a las tetas del estado;  que por otra parte son ubérrimas. Parece mentira que media docena de mentirosos/as tengan a esta Argentina esclava. Siempre a expensas de los peores del país, lo más ineptos, los más zafios, porque si se mira y ahonda en quienes mandan se cae en la cuenta que no pueden ser peores, y se pregunta la gente como se ha llegado a tal extremo, que la cordura y la mesura hace tiempo han sido desterradas; y con una pena inmensase asiste al despreciodel patriotismo, pues ya ni los símbolos ni los antiguos hacedores se veneran, porque en realidad, en esta nueva realidad, se premia a quienes los desprecien.

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Aquellos que tienen unos cuantos años tomarán conciencia que nunca se ha vivido bien a pesar de que en Argentina se debería vivir muy bien y mejor que en muchos países que están muy bien. Y hasta dadas las riquezas por debajo de la tierra y por encima y por los cerebros, la renta per cápita debería pasar los veinte mil dólares. Y sin embargo no tenemos peso ni pesos y deudas en dólares, dada la caterva de insolventes para decirlo tenue que han invadido el estado en medio siglo. Y no hay que olvidar que salvo los sesenta, para quienes tuvimos la suerte de vivirlos, lo demás y los demás han sido parodias y tunantes varios. Una puesta en escena en manos de espantajos que nada sabían de todo lo que había para hacer; la demanda de quienes votaban y sabían de tiempos mejores.

Y por si algo faltare una guerra ridícula que mostró, que dentro lo indeseable, había militares capaces de dejar bien sentada  a la Argentina; a pesar de todo. Y curiosamente si las Malvinas hubieran estado más cerca hasta casi habrían ganado la guerra, pero estaban lejos, y la guerra inútil las llevó más lejos. ¿Cuántos golpes de estado hemos vivido?  Cuántos ineptos antes, durante,  y después de cada golpe? ¿Cuántos ministrejos de economía han pasado para romper el país  cada cuatro años? ¿Cuantos ministrejos de educación para ir maleducando y segando a quienes de verdad sustentaban la cultura? No podían tolerar los sesenta y había que inventar los setenta; y aquí estamos.

Todavía hay gente de las altas esferas y de las bajas que se preguntan cuándo Argentina decidió ser pobre, y no se ponen de acuerdo porque en definitiva, salvo media docena de periodistas los demás no saben no contestan. Y la respuesta no es para romperse la cabeza. Hace medio siglo a este pueblo le dio por suicidarse y no encontraron cosa mejor para empezar, que todos a una, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, echar a Illia y ahí se crea el punto de inflexión que cerraría después, con la creación de la ultraizquierda y la ultraderecha y los militares matando a diestra y siniestra y dejando vivos a los que andan por la calle o por el exterior a cuerpo de rey, o en el gobierno e incluso a un lado y otro del Pirineo rompiendo gobiernos hasta donde pueden o les dejan. Esa es la historia.

Aquellos que todo lo empezaron serían gobierno hoy o hace tres lustros, con el paso entre medio  del tonto que nos entregó atados de pies y manos a toda esta hecatombe, y ahora, aparece con libro y todo que yo no he sido supongo habrá escrito; y los otros tampoco. Y entre los unos y los otros echan la culpa, como es habitual, al pueblo; que siempre elige a los peores. Ellos nos votaran ahora que se jodan. Sin embargo,se eligen traidores sin darse cuenta unos y con osadía, otros. O sea, el pueblo que debería tener la razón es quien lleva colgadoel san benito; pero no estaba escrito que los elegidos  por lo regular son hueros de cerebro y traidores de corazón. De otra manera uno u otro deberían haber echado las bases de una gran nación que, curiosamente, no se atreven a hacer.Quien iba a imaginar que cuando aquellos de ambas manos se tiroteaban y andaban a bombazo limpio iban a ser gobierno hoy. Y sin embargo, quienes sabíamos ver lo escribíamos, y en este diario; que tiene archivo.

Y en esa faena de nacionales y extranjeros, trabajaron a conciencia y muy bien para expoliar la nación. Sabían que se podía lo que ahora vemos. Y se ha dado porque a los que también sabían, les importó tres pimientos que se llegara a esto. Y así estamos con el país en bancarrota económica y social, y ponerlo a cierta altura llevará años haciendo las cosas bien, si queda gente de bien. Porque al cabo de tanto desnortar, no puede ser que el decoro de la nación esté en manos de un puñado de periodistas; que menos mal. Los del gobierno sin antecedentes de nada, aunque eso sí, todo para ellos, a pesar de que saben que son inservibles, pues ni  bien pueden truchean un título universitario. Hasta han creado universidades ad hoc. Y desde hace medio siglo es lo que hay; que se dice pronto.

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