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sábado, 25 de septiembre de 2021
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De esto y aquello

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Lo de las vacunas ya pasa de castaño oscuro y en un hazme reír si no fuera para llorar, en ese maratón en que han caído desde hace un año distintos laboratorios en cuyo mensaje en distintos idiomas nos decían, todos, que nos iban a salvar y llegado el momento y luego de tropezar en cuanta piedra había en el camino, resulta que están unos sin vacunas, otros con vacunas que no se sabe, otros que si se sabe pero no tienen producción, otros que mandan aviones de pasajeros para traer millones de vacunas, al rato medio millón, al rato doscientas mil y al rato para que no se pierda en el viento la épica con la cual tenemos que comer; que se anoten y se verá andando. O sea, que entre los unos y los otros se puede columbrar que es el timo más grande ocurrido desde las cuevas de Altamira, hace ya veinte mil años.
Y no basta con ello. Ya desde hace un año se hablaba y he escrito al respecto de a quien se la aplicamos, si a los ricos o a los pobres, a los de arriba o a los de abajo, a los esenciales o a quienes no lo son; y quienes no son pues que se arreglen en la oficina pertinente. Y nunca falta alguna que sin ser una cosa u otra pero adherida como lapa al poder nacional, provincial o municipal, que ya que sobraba me la aplico yo. Porque es como en el medioevo, el que viene atrás que arree y sálvese quien pueda, con una diferencia tremenda, ya que en aquel tiempo nadie sabía que era la pulga y hoy si se sabe que anda por el ARN; al menos desde el Dr. Ochoa, y hace ya un tiempito.
Y hablando de tiempo es impresionante la cantidad de tiempo que los políticos pasan inventado grupos o minorías, que se convierten buena parte de ellos y ellas en idiotas útiles de una corrección que a todas luces se torna incorrecta a poco andar y a poco que se la mire y estudie. Que nada es como se ve aunque hay que ir al fondo, porque justamente lo que se ve,la destrucción como faena, es lo que vale y por ello pagan. Lo que vale para estos grupos consciente o inconscientemente es quebrar y despedazar permanentemente y lo más curioso es que las gentes, o población, o masas, o pueblo, o sociedad, como se quiera entenderno están maduras para la mentira, y mucha gente cae en cualquiera de esas minorías para las cuales se legisla a menudo. Que todo es al revés, reciben más atención y mimos las minorías que las mayorías que son las que llevan adelante la nación. Y desde hace tiempo es lo único que les importa y así pasa el tiempo. Desde 1989-90 han infestado el mundo de estos grupúsculos cuya faena es romper el pasado, es decir, la cultura de todos y de cada nación. Y se corresponde con las políticas correctas que surgendel trabajo sacrificado de los políticos correctos, adjudicando ingentes sumas de dinero porque los gobiernos de buena parte del mundo se anotan en el asunto. Desbaratar el futuro es lo correcto.
Si uno se pone a contar la cantidad de estupideces que algunos políticos y políticas que nada entienden de políticas y si de arrasar cuanto por sus manos pase, se cae en la cuenta ante estos desmanes,y de esta manera no hay solución, y nuestros hijos o nuestros nietos no van a tener una cultura de importancia con la cual ser felices, porque hay demasiados infelices rompiéndolo.El otro día en una representación de Otelo en Londres las feministas, que a pesar de su entrenamiento nodejan de ser de una apabullante bastedad, atronaron la sala al grito de femicidio y otras cosas por el estilo ante Otelo y Ofelia. O sea, pataleo, que cunde. En cualquier momento se han de meter con Don Juan sin entender su atracción, ocon La Divina Comedia sin entender, en definitiva, que significan Beatriz o Francesca. Y nadie dirá nada.
Sin embargo, están y van a seguir estando porque se les paga muy bien. Por lo tanto, se les podría preguntar si son o no feministas al entrar a la sala y actuar en consecuencia después por altercado público. O también poner en la puerta a los forzudos de los que tanto gustan en los bailes y que llegado el caso actúen en consecuencia. Porque cuatro tontainas desvergonzadas y sin cultura no pueden destrozar la convivencia ni la cultura de todos, que viene desde hace veinte mil años, a ojo de buen cubero.También están las que gritan lo que hay que comer y les da por introducirte porque si una remolacha en la boca; de facto o de palabra. Y todo ello porque pobrecitas las vacas y sin embargo, es probable que muchas o algunas de las que más gritan hayan votado por legalizar el aborto.
Y por si no faltare, con el asunto que manda la cámpora, se vacuna en cualquier sitio. Yo creía que era en el Hospital o en los Centros periféricos. A los que se anotan para vacunarse, les preguntan si son, “varón, mujer, varón trans, mujer trans, travesti u otros” algo digno del grotesco imperante. Por suerte no está escrita en kastellene. Hace no mucho veía otro documento también local y hospitalario, que tenía una casilla que preguntaba si eras indígena. Es lo más raro que he visto porque lo de trans es estrambótico y de mal gusto, pero saber si es indígena cuando de verdad por el oficialismo la mayoría no quiere a los indios, aunque andan del bracete con los truchos del sur. Y a los del norte preguntar por Formosa. ¿Los indígenas son esenciales? ¿Los han vacunado? Porque es de suponer que si quieren saber por la población indígena deberían darse una vuelta y grande y mejorarles los derechos humanos. Marchar al norte y mejorar sus vidas.

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