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domingo, 25 de febrero de 2024
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De esto y aquello

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

Me ha causado estupor lo poco socorridos que han sido consigo mismos y con la nación, los cómicos de la legua que deambulan por el escenario de la patria, que al cabo, no hay confusión, son los políticos que no aciertan con el ojo de la cerradura. Unos por no ocupar el rol de primeras figuras a las cuales seguir e incluso aplaudir  y otros tirando la llave al agua para que nadie acierte en el ojo de la cerradura, que son por lo regular los caraduras o caras de cemento que viven y se desviven para romper la cerradura y cavara diario para que la grieta sea más profunda y hasta más anfractuosa dado el empeño estético. Da pena ver tanto espantajo. Parece mentira que se continúe en hacer de la patria un estercolero en el cual, suponen, debemos revolcarnos contentos y pidiendo más. La verdad, dan pena. Semejante país no puede tener hombres y mujeres tan pequeños dedicados a la política. No puede ser que en el país de Sarmiento del que se ríen a carcajadas cuando lo basurean a la vez que les rezuma  el odio, que por otra parte en el fondo, es el que se deben a sí mismos, a la manera de contratipo o negativo.

Era de suyo estuvieran afiliados al baradeles club. Baradeles y baradelas que viven rodeados de cientos de  cosas diarias que Sarmiento vio por vez primera. Otro tanto ocurre con aquellos hombres del nacimiento de la nación, los de un bando y los del otro, personajes de alto vuelo; y vuelen tan bajo estos actuales que mandan o desmandan y que para desgracia de la nación  concurren en el oficialismo. Al punto que el prócer bonaerense no sabe hilar dos frases. Y sin embargo sabe llevar a Sarmiento al olvido. Y sabe también que no quiere bajo ningún punto de vista abrir las escuelas. Porque el asunto es que todo sea a imagen y semejanza de sus cerebros. Y es hora ya que se vaya pensando que se hace con estos  políticos y políticas que odian a los niños. Perversos y jodidos. ¿Sabrán del efecto rebaño? o se hacen los osos porque saben.

Es gracioso el Larreta cuando se muestra sorprendido por los dislates oficialistas y está convencido junto a juntos por el cambio que estamos en una democracia, y se debe ayudar a la gobernanza, una palabra echada al ruedo y adquirida allende el mar. El mar proceloso que abrió Colón. Sin tomar conciencia que con esta democracia están rompiendo la democracia y los tres pilares de ella, porque  no hay arma más airosa que una democracia que mediante el voto los sube a un pedestal desde el cual de  a poco arrea a la gente hacia la dicta blanda o directamente dura;  y en lo que se está andando.  Desde el primer día por estas pampas no ha habido ni besos ni palabras bonitas. Todo ha sido a cascotazos. Las democracias de este calibre actual, solo sirven para lavar culpas de los de siempre, que se sirven de la política para sus pasiones; el dinero por lo regular. Y cuando todos los días se rompen las reglas es que el gobierno no sirve y mal no vendría una moción de censura. O un gobierno de coalición, o de alianza. Porque a este paso, han de darse el gusto de terminar con la nación y con cada uno de sus habitantes; incluidos aquellos que los han votado. Porque las formas cuando te cortan la luz o los micrófonos en los hemiciclos, se salen con chapuzas por las  pantallas que para ellos es el mayor logro de la tecnología, a los presentes no les dan un triste café  y son las cuatro de la mañana, pues la verdad no es para ayudar a la gobernanza. Por otra parte no se usa ya poner la otra mejilla.

Y por si fuera poco esta manga de inútiles suponen que se juega un partido de fútbol y festejan los goles, basta ver a los gobernadores peronistas que pocos lo son, se alegren por la quita o el robo a la capital cuando esos mismos gritaban a pulmón abierto que se le daba demás a la provincia; en tiempos que existía la democracia y la Constitución. No son gobernadores ni son políticos son simplemente carroñeros y alguien debería juzgarlos ya. No algún día. Porque supongo se podrá pedir una moción de censura o por las buenas un gobierno de coalición pues con esta gente de vuelo raso, de gallinácea, no se hace una república.  Con esta gente se hunde la república. Por mala praxis y por mala saña. Y quizás sea la faena proyectada. Un dinero que le sacan a la capital para que puedan reunirse los gobernadores afines al quilombo y dar hurras, como si hubieran ganado el campeonato. Pero lo estamos perdiendo todos.

De todas maneras, con ese dinero no van a poner ni una canilla donde es debido, lo pondrán a interés y fabricaran más pobres; que es su profesión. Y lo más interesante es que hablan de miles de millones que le sacan al enemigo para dárselos entre ellos. Y hablan de números como si de caramelos se tratara. Y a renglón seguido te aseguran que las arcas están vacías, y como nada realizan, la gente se lo cree. Nada hacen ni grande ni pequeño pero el dinero está, de la misma manera que están la media docena de productos brutos en bolsillos publicados más los miles de millones de dólares que el tonto de Macri repartía en almoneda pública todos los días. Que se dice pronto rematar dólares. Y por lo que veo, quizás se crea con méritos para hablar al país. Lo único que faltaría señores del radicalismo que tengamos que votarlo otra vez. Y esto va porque hace seis o siete años que escribo que el futuro de esta nación pasa por el radicalismo. O sea, mucho dinero en danzas y el pescado sin vender.

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