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martes, 20 de julio de 2021
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De esto y aquello

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

En los últimos días hemos visto con tristeza la poca capacidad para tomar conciencia de lo que de verdad hay y lo que se viene, no solo por estas pampas sino por el mundo. El virus dando vuelta y ellos discutiendo la politización del problema. El sanitarista de renombre cuando hubo que llevar a la práctica la lucha, la praxis contra la adversidad, pues nada, dormido y pensando que el dengue era más importante. Cierto que no es para tirarlo por la borda pero hay problemas que se imponen con solo mirarlos. Ahora hay una especialista a cargo del programa y es de esperar que tenga suerte y no politicen su tarea; es lo habitual.

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Porque nunca está de más recordarles a estos personajillos que los virus no se politizan. Sin embargo, es curioso y alarmante como se anotan sin cabeza para salir en la foto como guerreros que ganan la batalla cuando se olvida que hace 25 años que con la misma tropa estamos perdiendo, no batallas, sino el país. Por supuesto que el reto es tremendo, pero es ahí cuando se ve a quienes están a la altura y a quienes no tienen altura. Y hay que tener en cuenta que al declive de los políticos y de sus políticas habrá que sumar  la que se viene en dos o tres meses con las economías de Europa destruidas y las  de EEUU con fuertes heridas.

 

Hace un cuarto de siglo que a los políticos  la verdad les duele y hasta les resulta insoportable, porque no tiene nada que ver con lo que ellos ven o creen ver o no lo ven pero quieren lo vean y lo crean los de más; que de ellos está edificada la chacrita del Señor. Y no hay vuelta de hoja que la verdad es una y no acierta el cristal con que se mire, por más que abunden los cristales. Y la verdad es la realidad, aunque no se vea y sea intangible, porque ahí está y con todas las consecuencias que trae la realidad como verdad. Cualquiera que se fije en derredor en la manera de luchar contra esta peste moderna habrá tomado conciencia, supongo, que los pueblos que mejor han andado son los que tienen gobiernos fuertes y creíbles y con autoridad que todos respetan; y como están contentos, obedecen  a sus gobernantes.

 

No es lo que ocurre por estos parajes y mientras pensaba que la circunstancia va a tapar o anegar la manera de acercarse y cercarla pensaba en que debería instaurarse un gobierno de coalición nacional. Pues la que se viene no es para quienes la voltearon. Veo con agrado que hay ciertos acercamientos, como para andar camino juntos, que es de esperar sea largo. Y mal no estaría, si no es mucho pedir, que en ese camino no esté ni el que nos rompió el futuro, ni la que rompe pasado y presente.Es interesante que haya acercamientos, porque, al fin y al cabo este es un gobierno descafeinado, sin metas  para pasado mañana ni para un mañana de gloria. Esto es nada. Esperar a ver cómo nos salvamos de las rejas y hundirnos cada vez más.

 

No han sabido hacer nada en seis meses porque nada saben hacer, más que embarullar la vida diaria y hacer que la justicia incline un platillo para el lado de los que nada saben a futuro. A juzgar por esta peste y lo que ocurre en el mundo no estamos en muy buena situación para mañana, que se supone todo irá a volviendo a la normalidad pero con los cuerpos rotos y las empresas destruidas. En definitiva, lo único importante en cuanto a prioridades, era que los que estaban adentro salieran y los que estaban afuera no entraran. Y ahora de golpe se viene encima una catástrofe para la cual nadie o muy pocos están preparados a nivel mundial. Basta ver a ciertos europeos de ambas penínsulas y al de las islas que cada día dice una cosa como antes pensaba que dijeran no, y le dijeron sí; y ahora no saben por dónde les da el aire, que es lo habitual en el paisaje mostrenco.

 

Lo de España no puede ser más inmoral porque su macabra dirigencia no puede dar otra cosa. Ya lo ha dado todo y el lema es romper a España y a los españoles, y hasta se enorgullecen porque a eso han venido;y ahora al terminar serán ellos los que queden rotos y por el suelo que es lo que merecen. Se han reunido enfermos y positivos con tal de salir en la foto y no quedar afuera de los euros, ni de continuar flagelando a la patria. Jodidos en la paz y jodidos en la catástrofe. En realidad, si el país fuera serio, ya estarían pasados por las armas.Pero al cabo, todo se volverá contra ellos.Por aquí es casi imposible llegar a tanto por la sencilla razón que el virus les ha roto por el momento el morral con todo lo que tenían para dar; trastocar lo que estaba en regla. Y el virus encuentra una herida que lleva un cuarto de siglo.

 

Heridos desde un cuarto de siglo atrás, más la que se viene con buena parte del mundo parado y con resquebrajaduras económicas, lleva a pensar que lo que se viene no es para estos oficialistas solos, dada la experiencia al uso, sino que es hora de pensar en un gobierno de unidad nacional para que todo al menos tenga cierto asidero y nadie quiera porque sí salir en la foto, porque lo va a hacer mal, no importa de donde sea. Sentarse media docena de personas de peso y discutir media docena de prioridades y a trabajar. Porque lo que viene no es  ni para politiquillos ni para advenedizos, ni para eternos muchachos  manejando los dineros. Sino para gente que en cada una de sus acciones piense en cada uno de los argentinos, que juntos son la nación. Lo demás es palabrería gratuita.

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