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sábado, 24 de julio de 2021
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De esto y aquello

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Parece mentira como transcurre el tiempo, con lo que vale, y se gasta el mismo en inútiles enfrentamientos, mientras que asuntos y de suma importancia se quedan en el tiempo, o el tiempo que no cesa los hace repetir a diario, porque curiosamente lo que debe arreglarse a tiempo, nunca nadie tiene tiempo para arreglarlo. O peor, les importa tres pimientos el tiempo de los otros; y curiosamente la vida de los demás es tiempo que pasa y pesa. La otredad tiene peso. Y viene a cuento, que parece el del tío, dicho sea de paso, que en los últimos tiempos y son varios quinquenios en que a cada rato se habla de los inversores y ahí salen comisiones para los cuatro puntos cardinales y siempre triunfan en la negociación, y arrecian con fervor patrio en tiempos de elecciones y después desandan el mismo camino los presidentes. Claro el que ha salido elegido porque el anterior, cosa de mandinga, deja las arcas vacías, ante lo cual unos mienten y otros no desmienten.
Y siempre lo mismo, que la nación A está con nosotros, que la nación B nos apoya ante los acreedores y la C asegura su intermediación ante la D, antes esquiva; y así sucesivamente. Todos nos aman, incluidas las grandes potencias pero a la hora de la verdad ven como cosa extrañísima que el problema es que nosotros no nos queremos y eso es crucial. Y no nos queremos, porque nos andanhurtando la identidad y nada importa. Y sucede que el dinero recibido se ha ido en comprar golosinas verdes. Porque en un sálvese quien pueda, cada cual busca una madera grande o pequeña de la que asirse, y va desde una canonjía en tal lado, sin canónigo, claro, que traducido a lo cotidiano, es un empleo que requiere poco esfuerzo pero da buen provecho, o te dejan hacerte de una diputación, previo pago de abultado peaje, como si estuvieras en la carretera sin luces y en la hora azul, y hay que ponerse, porque se salva el futuro de varias generaciones.
De manera que por el 2096 alguien hable con cariño, en la misma butaca del famoso abuelito, de la importancia del puntero que conoce el paño desde el orillo y el bolsillo por lo abultado de un lado y escurridizo del otro, y en ese salvaguardar el pellejo encuentras que todos están pellejo junto a pellejo, todos chocando entre sí, todos por doquier chupando la teta del estado y ni siquiera son capaces de darle cuerda a la muy importante burocracia que sin ella bien puesta no hay estado. Y son tantos que se llevan por delante; viven hacinados por las salas y pasillos estatales, y para más inri, se odian. Ni se saludan. Andan como en sexto mojándose la oreja. Todo se cae a pedazos o se torna insostenible por el poco sostén de quienes andan en la cosa pero de unos a la diestra y de otros por la siniestra salta la palabra sostenible. Treinta años con lo sostenible y el pescado sin vender a pesar de los organismos estatales de desarrollo sostenible.
Pero lo que no es sostenible son las divisiones, peligrosas, en exceso de las distintas sociedades, porque sucede que de tanto manipularlas, se vuelven tontas y cainitas, y hacen lo que le dicen cuatro turritos que por otra parte solo entienden de bolsillos; el de ellos, por supuesto. Y en democracia faltaba más. Por ejemplo, no ha de pasar mucho tiempo para que a los británicos se les ocurra volver a la casa común que queda muy bonito mientras se respeten las distintas naciones. Claro que se puede y muy bien, vivir en una casa común donde cada cual sea cada cual, que es lo que se estaban olvidando en Bruselas. De todas maneras, y a lo que iba, siempre un tonto arma el lío y llama a plebiscito y cuando tenían que decir no, acaban diciendo sí, y con ese abono cultivan el enfrentamiento para mantener en vilo a las sociedades, que quedan desarticuladas. Una mitad enfrentada a la otra mitad; y por unos cuantos años. O lo de España, que el siniestro de la Moncloa gane por dos votos con los cuales se da el gusto de romper España. Tampoco es casual que un destructor vaya de embajador a España; entre los destructores.
Ser país en vías de desarrollo era una bendición, ahora todos abajo dice el del norte. Sin embargo, años y años desarrollando solo los bolsillos de quienes no quieren desarrollar y siempre son gobierno porque ganan con los votos de los que no trabajan y odian el trabajo, que previamente le han dicho que tranquilos que ya se andará. También hay que decir que si hicieran obra la mayoría de esos trabajaría y con alegría. Pero con eso quería decir que hay países que están como están gracias a que ganan quienes dependen del puntero. Y así marchan las cosas. Y ahora por las pampas acontece traer a las graderías la antigua ocurrencia del aborto que es algo importante que no importa ahora; pero suponen como famoso británico que le sale sí; pero han dicho al Papa que las estadísticas mandan. Sin embargo, sería importante que voten por el sí para quitarles el juguete a los sin enjundia.
Al cabo y mirando en derredor solo se ven bravuconadas infantiles. A los acreedores que primero eran buenos y prestaban miles de millones de dólares para desaparecer en la almoneda pública en que se convirtió el préstamo Una especie de piñata que solo les caía a ellos. Pues ahora aquellos prestamistas son malos y usureros. Eso sí desde la parcela. Y viajan para convencer cuando la verdad es que hay que pagar la deuda contraída y convencidos. En la lejanía se peregrinaba a Madrid para ver al general, y ahora van todos, menos los católicos, a Roma, romeros a ver al Papa. Que se dice pronto adónde hemos llegado y las habas que se cuecen; un cocido al cual nunca estamos invitados.

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