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martes, 28 de septiembre de 2021
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De esto y aquello

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

Desde hace veinte años, año más, año menos,  sucede lo mismo con los asuntos principales, con los asuntos que ayudan a los habitantes a ser felices, con los asuntoscon que se honra a la patria, con los asuntos magistrales con que se recuerda el pasado, con los asuntos que saltan al ruedo para romper la urdimbre del pueblo, y con el dólar que se ha convertido en un asunto más, y más cotidiano, y entonces sucede que la gente toma conciencia que todos los días ocurre lo mismo, que nada ha cambiado; al punto,incluso, quelos hombres y mujeres que nos  desvían siguen siendo los mismos y con las mismas mañas y con las mismas agachadas de cabeza, y con las mismas frases huecas, y con el mismo sin sentido cotidiano. Es tan atroz la cotidianeidad repetida que asfixia y aleja a las gentes de los imperturbables políticos  con su chatura permanente, a la manera de una matrícula.Y ello lleva por desgracia a que una parte del pueblo no deje en paz a la otra parte del pueblo. Hay gente que trabaja en eso. Su oficio es incordiar.Como mínimo. Y no pasa nada. Quizás en sus entretelas ambicionan que nadie esté tranquilo. Parece  ser una de las frases que pretenden incrustar a mansalva en los cerebros

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Hace más de medio siglo que Argentina es un país sin sosiego. Y no pasa nada. Y a gritos destemplados y de forma indirecta, vienen a decir y sin sorna, sino bien convencidos, que la culpa la tienen los grandes hombres por haberla hecho grande. Y al parecer por lo visto y analizado parece que la grandeza les duele. Y no es un análisis traído de los pelos sino que tiene mucha  enjundia.No deja de ser paradójico que semejante país con semejante pasado padezca semejante paradigma que no se merece el pueblo; aunque no se puede pasar por alto que siempre se cosecha lo sembrado. Es decir, que es la gente la que vota y tienen lo que eligen y si lo que eligen es malo, o están equivocados o lo hacen adrede, y en tal caso, merecerían,como poco, unos buenos rapapolvos. O quizás, bombardearlos a diario con la grandeza de su pasado, en especial con los hombres y mujeres que los malsanos han propuesto se maldigan.

Cualquier pueblo que olvide su pasado y sobre todo si en él hay mucha grandeza, no es viable ni sustentable, para usar la palabreja de moda,Y en consecuencia, lo único que no se sostiene es la política de los políticos.  Por eso acecha en cada esquina lo sombrío y el estancamiento, quedando a un solo paso para marchar hacia atrás. No deja de llamar la atención que desde medio siglo atrás todo es presunto, conjetura, opinión, menos la economía que nada tiene de presunto, amén que gusta ser presuntuosa y jactanciosa. Por eso cada vez que salta al ruedo un ministro me acongoja, antes de que empiece a romper, y cuando les veo izandoel san Benito de las economías regionales me parece asistir a un programa humorístico. Creo que es la frase más escuchada Y ni que decir, que enseguida se acicalan de romeros y salen para Washington Es el cuento de nunca acabar.Pedir dinero a EEUU y luego ir a pedir que esperen o que bajen los impuestos o que destraben lo que habían prometido y traben según otras miradas; porque a pesar de ser verdes son del color del cristal con que se mira.

En una palabra que un país que constantemente está pidiendo dinero y constantemente  piden le arreglen intereses, y no olviden las promesas, unos y otros, claro es, que sin dudarlo, el país marcha para atrás. Y aquí ya es el colmo, algunos de los anteriores según las noticias que se contaban hace unos años se habían echado al bolsillo, dos o tres productos brutos. No han devuelto ni un peso, y andamos mendigando cuando lo que se pide está enterrado o después de tanto tiempo y dólar a la marchanta,sosteniendo vacas y sembradíos. Solo hacía falta poner la justicia a andar y no era necesario andar hacia los prestamistas. Pero de la gran ilusión se ha pasado a la gran desilusión.  En consecuencia da pena levantarse todos los días con los mismos de hace tres o cuatro quinquenios, lo unos por el dolo y los otros porque en definitiva,  y salvo mejor opinión, gustan del dolo. Y cuando te quieres dar cuenta y haces cuentas resulta que a un individuo que ha trabajado y lleva encima de setenta a ochenta años le han esquilmado el treinta por ciento de su vida. Y a joderse, que nadie ha sido.

Y al cabo, solo son hacedores de nublos y se las pintan solos.Por lo tanto, no se sale nunca de la nebulosa de la incertidumbre y del constante goteo dezozobra y desazón. Y cuando llega la hora de votar les tiran a mansalva certidumbres y sosiegos, de mentira, claro; y se ha llegado a tal extremo que hoy ni se atreven a eso. Solo les preocupa, por las calles y por los hemiciclos en ver cómo se acomodan; tanto si cambia el gobierno como si queda el mismo. Y rezando y codiciando todos a una, a la vaca muerta, que llenará de dinero los bolsillos. Eso, si no la tiran abajo, que ya han empezado y al cabo puede suceder que la vaca muerta se convierta en la vaquilla de la famosa película del mismo nombre, en la que ambos bandos tiraban de ella hasta romperla, en una rotunda metáfora de España. Por aquí se anda muy lejos, pues por el momento, al menos, nadie procura romper el territorio, pero se adolece de identidad e ideología y eso es muy grave. Pues no saben para dónde ir. Y se las dan de vivarachos. Y sin embargo,son esclavos de quienes les dan el pan y las tortas. Pero  comen con las manos. https://felipemartinezperez.wixsite.com/index

 

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