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De esto y aquello

Nota 1614 - (5ª Época) .

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

Al final la pelea salió a la luz y ha resultado que el presidenta y la vicepresidenta se entienden a medias o directamente se entienden de  vez en cuando;  y para la prensa, al menos, pues piensan distinto en casi todo y no es que sean pequeñas cosas  sino que irremediablemente piensan lo contrario de lo que tocan y hablan; y por si fuera poco se sinceran al menos ella como si no pasara nada. Pero el problema es que pasa mucho porque no se avanza, unas veces porque no quiere, otras porque no puede ella, siempre porque el está ocupado blandiendo sus espadas. Y el tiempo pasa y no se adelanta porque exige, siempre, que todo el mundo esté de acuerdo con él, y en su totalidad; y en eso se pasa el tiempo. Y lo de mayo ha de llegar partido en dos o tres, o lo que sea.

Es curioso como es incapaz de no saber o no querer anudar.  Ahora es China. Cuando como buen economista debería saber que  no importa si China o cualquier país es amigo o enemigo, el asunto pasa porque lo que sea  esté bien hecho y le venga bien a Argentina; y por ende, a cada uno de los argentinos. Que ya que existen que anden bien, en vez de olvidarlos, por andar mojando orejas a lo largo y ancho de país político. El asunto de China es si lo que importa, está bien; o hay cuestiones insalvables que ameritan echar la vista atrás, y recordar, lo que nunca recuerda, aquello de que las cárceles existen. La importancia de un político y su grandeza pasa por el hecho de saber sentarse con los propios y con los contrarios; y singularmente hoy, que no tiene la gente esperada.

Y en consonancia con su andadura si hubiera elecciones hoy vaya uno a saber, salvo milagro, el resultado, y en consonancia con el voto  pasado perderíamos todos. Pues el voto era para sacar a los otros, que, por otra parte ni los toca. O sea, que la cosa no huele bien. Y poco se acuerda de lo anterior o se hace el desentendido. Me temo que al paso que vamos van a pasar cosas importantes dentro de los hombres y mujeres que lo rodean y están quienes empiezan a apuntar sus dardos; y los cismas. No se puede seguir con palos a mansalva, mientras el problema de Argentina es el hoy que dará un mañana.

Siempre se está hablando a futuro si los de Cristina apoyarán si el que va a la Corte sintonizará con todos o no llegará; si los de la oposición apoyarán tal medida, si la medida saldrá; si le gustará a todos la larga espera, si habrá algo de verdad que todos apoyen, y así hasta la saciedad; mientras la sociedad espera con distintas esperanzas. Pero sucede que para hablar de futuro  es necesario tener un presente prometedor. Y por casa solo discusiones de escolares que no llega a donde debe ser, por no decir que no llegan a ningún  sitio, como si el gobierno fuera huero. Y no hay otra, ni la va a haber porque los veo para tal trabajo, pues al cabo el señor presidente ni se acuerda de los juicios  además que olvida que hay cárceles.

O sea, que los cien días tienen camino de estar vacíos porque aunque no lo parezca los hombres o mujeres que van a gobernar o esperan, para cumplir su sueño  desde el primer día, pero no de los cien, sino de los doscientos diez que van desde Octubre; que así se mide un presidente desde el primer día, más sus sueños. Pero parece que no abundan, los sueños, claro. O sea que a la dulce espera por ahí aparece algo. El problema es que para que aparezca algo debe haber sustento a futuro por ejemplo en la Corte, y curiosamente nadie apuesta porque parece pesa en demasía el pasado; porque otra vez, todo es pasado, porque no hay más casta que la del señor presidente y los suyos que trabajan en ella y desde ella, desde la casta claro. Porque me parece no vienen de un repollo.

Pero por otro lado, así como Milei debería realizar con rapidez la solución, es curiosamente, el único empantanado. En principio, por no saber llevar a las cosas a un ritmo normal; por impericia o por llevarse por delante las puertas, es el único, que se ha quedado en la casi la largada. Lo cual es un desastre porque hay gente que espera de verdad que salga para vivir bien, o más o menos bien, como ha sido siempre lo acontecido para quien trabaja, acostumbrado a que cuando llega a su cumbre, algo se interpone y lo tira abajo. Y sin ir muy lejos cualquiera que hoy tenga setenta u ochenta años, sabe que lo único que ha pasado, es que se ha pasado la vida remando sin llegar nunca al puerto soñado o merecido. Y este es el viejo problema de Argentina desde que echaron a patadas a Illia. Y ese es el punto de inflexión que tira para atrás porque el argentino jamás  ha respetado los próceres que la hicieron grande.

Nunca se ha visto tanto odio hacia Sarmiento y Roca que son los que hecho esta Argentina; le guste al que le guste. Y peor aún, los nietos y biznietos de los que la hicieron grande por medio del trabajo, son los que la está rompiendo. No digo que adrede pero casi; y así anda el cotarro. Para romper un país se necesita solamente vaciar los cerebros que la han de tirar y ya se ha visto lo que ha sido la escuela de los últimos desalmados y desalmadas. Como el impresentable que rompe la estatal y manda a su progenie a la privada; y para más inri religiosa; y cosecha aplausos. Y conste que nada tengo en contra de la religiosa o de la religión pero lo peor es que además, pecador como pocos, lo hace con mi dinero.

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