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De esto y aquello

Nota 1611- (5ª Época).

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

Hay cosas curiosas con este presidente desde que subió, y que subió gracias a esas cuestiones curiosas, que curiosamente, no caen bien en la gente, al menos, en la mayoría, y a pesar de que digan que ganó; y que él, por otra parte esté convencido.  Sin embargo, por esas cosas extrañas a la política  de siempre  y para no herir susceptibilidades, y en que en este caso parece que se asume como el hombre para levantar esta bandera, que aseguran que es con la que ganó; pero la verdad es que ganó y en buena hora, porque era el único que estaba ahí y había que expoliar del estado a los que ahora se están yendo, pero a sabiendas que pueden volver en cualquier momento, y sobre todo si continúa con los insultos  que los Hunos se dan cuenta la tienen servida, porque en una de esas los otros se cansan. Y los políticos que lo encumbraron ya están cansados. Pero ahí lo tenemos.

Ha ido a ver como andaba la guerra por el Medio Oriente y se ha estremecido en el Muro de los lamentos. Es cierto que es un lugar que invita a eso, pero no hay que olvidar que por los caminos  hispanoamericanos siempre, la derecha, ha sido católica, apostólica y romana. Y esto no va en desmedro de los judíos.

Es cierto, hay metejones insondables. Ha ido a ver al Papa que pocos en el mundo apoyan, y singularmente los católicos de derecha, que a palabras de hoy vendría a ser la casta, aunque la verdad es que algunos han vuelto al redil, pues en ese amor marchan con los camporitas; de los cuales sabemos vida y milagros, y origen, aunque ahora no viene al caso; y ha ido a ver a la primera ministra de Italia de la cual poco ha aprendido. Pues para empezar no se anda peleando a derecha e izquierda con quien se le pone delante pues sin duda hace rato que dejó sexto grado; y no es necesario mojar orejas.

Y por aquí, día que pasa, pues pasa, que cada vez están peor los que ya estaban, y empiezan a estar mal los que empezaban; y en definitiva, todos los platos rotos de las fiestas, fiestitas, y festicholas las pagan los mismos. Los que trabajamos. Y dentro un mes va a llegar a la meta y curiosamente los que no llegaran son los que la están sufriendo, porque en estos mundos, os del medio sostienen a los que no trabajan y a los que promueven el trabajo en los otros, que por el momento se ve que nada se escucha. Pues está bien echar a los que sobran pero a su vez abrir fuentes de trabajo para los buenos y los malos. Porque  de otra manera siempre los argentinos estarán empezando. Yo veo a la casta actual aunque algunos son muy jóvenes y sin corbata y los veo salidos de las grandes empresas y en ésta, que es la máxima, se les ve poco empeño  y siempre hablando, que no cuesta nada.

En estos casi tres meses que van a los que tenemos  trabajando por la patria ya los hubieran echado de sus respectivas multinacionales; o al menos llamado la atención. Y por otra parte, los que trabajan para llevar adelante una familia y que cada vez están peor, no pueden echar a nadie de forma perentoria. Y por si fuera poco esa patria  que no trabaja se la ponen a la espalda a cada uno de los que trabajan; y la verdad es demasiado pesada para unos pocos, que en última instancia conforman hoy un tercio del país. Ya se sabe que siempre ha sido así pero de a poco debería ir cambiando y de tal manera, semejante país debería tener una renta per cápita que todos envidiarían. Y ahora para bajar la inflación pues la bajan los mismos que trabajan, pues comen menos y no gastan en cosas superfluas, aunque ayudan a vivir, pero tienen que pensar como hacen para pagar a  diario las distintas maneras de ir a trabajar y volver; o cómo hacer para comprar un cuaderno menos a sus hijos y que decir de las botitas y las zapatillas y la vestimenta diaria de último modelo. Problema que no tienen los echados.

O sea, muy triste esta fiesta de bajar la inflación pues la solventa el que trabaja comprando menos. Y parece cosa de locos que sea tan fácil lo que tanto ha estado en el tapete. O sea, traducido, que para bajar la inflación es necesario que el que trabaja con la cabeza o las manos  deje de comer. Bravo señor presidente. Y por si no bastare ante la casta que parece es el otro, mirar por casa. Que la casta está enquistada.  Y por otra parte no cabe aquella frase del famoso existencialista de que el infierno son los otros, pues  el infierno está introyectado en cada uno; y en los Hunos más, que en los otros.

Lo curioso de esta tragedia que viene desde hace un cuarto de siglo, que se dice  pronto, y que acude de rondón, casi con la totalidad de los políticos, pues a su vez en el último medio siglo -o cincuenta añitos- poco se ha avanzado mientras el mundo si avanzaba  Desde hace años, muchos años, está todo en la mano del clima. Si llueve bien, hay granos, pastos y vacas y tarea cumplida. Y curiosamente a su vez hace medio siglo y sobre todo durante el último cuarto de siglo que ni caminos ni vías para que salga todo lo que se hace  y por si no bastare se reparten las vías para fines espúreos. Un país enorme sin trenes porque se le ocurre a un señor. Y en la recámara, los pobres de La Cámpora continúan; y los de siempre estamos haciendo el sacrificio; y dentro de unos días cuando el famoso número aparezca mejor, seguiremos siendo hombres y mujeres por el suelo que ha de costar levantarse.

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