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miércoles, 19 de enero de 2022
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De esto y aquello

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Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

Hemos asistido al desparramo anárquico de políticos de distinto pelaje, aunque siempre pardos, y luego de la faena macrista, vemos a las claras que a todos les une un pasado común, es decir, que nunca han hecho nada o muy poco para lo que fueron elegidos. Ha transcurrido medio siglo desde Illia. En la lejanía casi todos eran doblemente pobres de espíritu y de bolsillo. Ahora son ricos de bolsillo y con un espíritu que anda  por el mar del desasosiego. Se les ve buscando puesto o pidiéndolo a gritos.  Qué es lo que tiene el Lousteau que siempre está haciendo caritas,  esperando que lo tomen para trabajar para mí; pero nunca lo he  llamado. Y a Macri le parece que con esta jugada casi siniestra, o del todo, que ya se verá andando, se hace una nación. Ha forjado un desatino que se verá en las Cámaras; y dinero y más dinero para que voten esto o aquello. Ya que lo ha teñido todo de peronismo  que es lo que ha sido siempre, es de esperar que industrialice, aunque sea poco, proveerá trenes veloces y volverá a abrir los puertos parados. En una de esas es capaz de refundar ELMA. Total, invita a soñar. Sin embargo, me parece que solo les interesa que la vaca muerta caiga dentro de sus posesiones; políticas, claro.

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Es el caso de nuestro amigo bali, que nada ha hecho y ya quiere ser gobernador. Hacía tiempo que no le veía, con eso de que se ha pasado a la capital y no le conocía, a pesar de que a pie de foto, decía bali. Miraba y remiraba. Estaba extraño como si hubiera una grieta. Y no  veía la falla amén que ha crecido, de edad, claro, como es natural, y  caigo de golpe que hay algo artificial.  Y es la sonrisa que se pega a la mañana y no la deja. Que para él, los días y los meses y los años son electorales. Y, claro, era la sonrisa de oreja a oreja. Más bien una mueca. Y por las dudas me he puesto a mirar viejas fotos.  Tengo muchas. Hay una con su  amigo De Vido que está rozagante, destila alegría y juventud. Lo mismo De Vido  que en uno de sus tantos viajes a esta ciudad le inunda la felicidad. ¡Cómo gustaba de esta ciudad! Por las palmeras, vio.  Pero al primer descuido el cristinista de turno se las carga.

 

Otra foto muy atractiva es  la que está con Báez, e interesante y en pleno gozo la que está con López, se nota alegría y la sonrisa le queda mejor; quizás la corbata le inviste más.  Pero es la sonrisa, pues si bien nunca la ha portado natural, la actual, la de gobernador está mal diseñada, fría y medio grotesca; debería buscar algún duran barba en estética. Sobre todo que nadie se ha dado cuenta que hoy al no existir los contenidos hay que darle  importancia a las formas. Y decía López, que “para seguir haciendo hay que tener continuidad, y la continuidad en Bolívar es Bali Bucca, y en la nación Scioli-Zanini” Por supuesto, nuestro convecino es discontinuo, así que ahora está donde ha podido meterse después de recorrer el país de arriba abajo. En esto, como todos. O sea, la mayor vergüenza del presente siglo.

Bueno, con De Vido tengo más y antes que me olvide, como algunas son repetidas puedo intercambiar con algún coleccionista. La del avión, la tengo pixelada y no veo bien el modelo, es un bimotor. Se ve potente. La sonrisa del bali cuando lo recibe en la escalerilla es de antología. Tranquilo lector, no hablan francés. Y sigue la sonrisa cuando le recuerda de nuestros negocios y las buenas nuevas. Pero en especial hay una donde están trabajando, por nosotros, supongo. Cabeza con cabeza, muy formales. La foto como es  natural tiene varios planos. En primer lugar un casco, de esos que usan mucho en los países industrializados que aquí no son  necesarios, pero les gusta ponérselos, aunque por encima solo hay cielo, porque como es harto sabido ninguna fábrica ha salido de sus manos; en realidad prefieren las hectáreas, para sí mismos. 

El segundo plano contiene dos botellas de agua y sus respectivas copas. La copa de DeVido tiene menos agua. En el tercer plano, ambos, sobre unos papeles tramando mejoras para este pueblo, es de suponer, que otra cosa pueden hacer. Y atrás, un cuarto plano, con  el escudo de la nación; pero es de forma. Tengo una preciosa, que está con la señora y los oktubres. El fotógrafo casi le deja fuera; dos tercios de sonrisa, un ojo y medio y la corbata. Está junto a ella. Los separa la silla, pero da igual. No deja de ser curioso que de todos ellos, sea el marquitos, otro amigo, el que le sea fiel a la señora, será porque no está separada, o será que el binomio actual le ha dicho al trucho, tú ahí, por las dudas, como en esas viejas familias de abolengo, que no es el caso de estas, pero que tenían varios hijos y uno era conservador y el otro radical o cruzando el río uno blanco y otro colorado.

Si algún medio local quiere publicar alguna foto, se las presto, incluso regalo alguna repetida.  ¡Ah…! Antes de terminar. ¿Cuántas hectáreas se necesitan para  un cargo público de importancia, por ejemplo, gobernador que está de moda, ¿cuántas hectáreas? porque lo único que falta lector que usted crea, se postulan por aptitud e idoneidad. Y aquí me viene a la memoria un parrafillo de la Celestina. No encuentro el libro, y eso que tengo un pequeño ensayo sobre ella, que pueden consultar en mi blog. Pero viene a cuento por lo hablado y lo por hablar,  a juzgar por el desasosiego político que nos ha armado el amigo Mauricio, dice así y va de memoria, “No hay lugar tan alto que un asno cargado de oro no le suba”; o por ahí.

 

https://felipemartinezperez.wixsite.com/index

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