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miércoles, 03 de agosto de 2022
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‘Cuadernos nocturnos’, el proyecto en solitario de Fran-Ko

Por Mario Cuevas.

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“Los cuadernos nocturnos son los que nos llevan a un encuentro no solamente con nosotros mismos sino a una manera de interpelarnos a sí mismos, como esa canción de Joaquín Sabina, Corre la tortuga, donde él frente al espejo, se dice: ‘A ti te estoy hablando, a ti’. Creo que con el cuaderno a mí me pasa eso, es hablarme a mí mismo, preguntarme y a veces responderme un montón de cosas y de ahí que salgan canciones, poemas. Tengo muchos escritos, pueden estar bueno o no, pero reflejan las diferentes épocas de mi vida como persona, y en esa construcción de ser humano que uno va haciendo a través de las diferentes etapas que va quemando”.

Es el músico y docente Franco Campo en su papel de Fran-Ko hablando de su disco en solitario, Cuadernos nocturnos, lanzado en 2020. El álbum contiene un ramillete de canciones que nos transportanpor diferentes caminos líricos y sonoros, por ejemplo: en Ñerefe FranKo nos habla de Julia, antigua pobladora de Sierra Colorada, una ancestral comunidad chubutense; en Juan Pérez nos relata la vida de uno de esos héroes anónimos que buscan la manera de vivir con dignidad; en la bella balada Juicio final FranKo canta a dúo con Clara Tiani: “Y aunque el aire se torne espeso, y aunque el mundo se muera lento / habrá una flor que nazca en medio del desierto / Y cuando todo esté en silencio, y cuando vos estés muy lejos, habrá un ave volando en ese nuevo cielo…”; y en Premavadin, tema que cierra el álbum, le canta en formato de mantra a los ciclos de la vida.

En este álbum Franco toca casi todos los instrumentos, también hay artistas invitados: la ya mencionada Clara Tiani, Juan Pablo Moura en solos de guitarra y arreglos en tres temas, Rodolfo Campo en relato yJuan Carlos ‘Carlota’ Martínez en voz.

Escuchar Cuadernos nocturnos nos genera varios interrogantes: ¿Es un experimento cancionero? ¿Un disco con canciones que necesariamente deben tocarse de esa manera, despojada, casi desnuda? ¿O es un intento de lanzarse como solista?

“Creo que no tiene que ver con ninguna de las cosas que nombrás e implícitamente están presentes – contesta Franco Campo – El cuaderno, en tiempo más pretérito, sería ese refugio de la cultura, ese objeto y ese lugar donde muchos en la adolescencia, y también ya de adultos, íbamos a encontrarnos con las palabras, con los que sentíamos y pensábamos para poder formar una canción, un poema o simplemente un registro que da cuenta de la angustia, la alegría, o el sentimiento que estamos teniendo en un momento. El cuaderno sigue siendo, en mi caso, un espacio de encuentro conmigo mismo donde puedo poner de manera material y visual lo que anda dando vueltas en mis ideas, en mi cabeza.

Por otro lado: nocturnos, porque creo que la noche es antagónica al día y nos da la idea de meternos en otros mundos que quizás nunca viviremos. En la noche aparecen ideas que en el día están calladas, dormidas, ausentes, y la noche las despierta.

Desde el lado más artístico, convencional u occidental, podríamos decir que Cuadernos nocturnos no es un lanzamiento como solista, en realidad surge como una necesidad de expresar ideas, melodías y palabras que por ahí no encajan, o que en ADN no tienen los tiemposnecesarios de maduración. Es una manera de encontrarme conmigo como cantor, no como cantante. Cuadernos nocturnos es un refugio dónde uno se encuentra con ideas que a veces no salen en palabras”.

Le preguntamos a Franco si hay un hilo conductor en el disco:“Creo que sí – contesta, – cualquier obra, de una u otra manera tiene un hilo conductor, en el sentido de esta frase tan trillada pero cierta que ‘todo tiene que ver con todo’. Lo que yo hice es encontrar en esos cuadernos y seleccionar algunos escritos de diferentes épocas y no ponerlos cronológicamente sino más que nada en eso que los griegos llamaban los diferentes tiempos. Algunos tienen que ver con la cronología, otros con la intensidad o con el momento. El oyente nuevo va tomando las pistas que a él le resultan interesantes y necesarias para disfrutar o para resolver un conflicto de su vida. Aparece la subjetividad en la obra, salvo cuando la canción es muy explícita y estoy hablando de ese árbol, que tiene la corteza marrón, hojas verdes y no mucho más, pero a sí mismo yo puedo trasladar eso a un entorno que tenga que ver con mis quehaceres.

Con respecto del formato de las canciones, creo que estamos en un tiempo donde todo está sobrecargado y donde la música ha llegado a una perfecciónno humana, sino tecnológica, y eso hace que cuando uno toma una guitarra, o cualquier otro instrumento acústico, pare cería que no suena bien o que le falta algo. Las canciones de cantor con guitarra toman lo que uno necesita de la música, yo no soy seguidor del virtuosismo, lo admiro y está muy b u e n o , pero para mí en lo sencillo está la complejidad. Estamos muy acostumbrados a lo tecnológico, a lo cargado, todo tiene que tener muchos instrumentos, solos y arreglos por todas partes, tres o cuatro voces, pero después no se pueden tocar en vivo Tiene que ver con recuperar las canciones, nuestro cancionero. Del disco me gusta mucho un aire de loncomeo y una milonga porque creo que esta zona pampeana es más de milonga que chacarera. Acá en festivales siempre se cantó la chacarera, está buenísimo pero creo que hay que recuperar la milonga, la payada, más tirando al sur lo que es el loncomeo, como hacían los hermanos Berbel”.

ADN y el cine

Franco Campo nunca descansa, está preparando su segundo disco en solitario: “Allí aparecen otros tipos de ideas”, nos cuenta; y además lanzó hace unos días la banda de sonido de la película Bioutopic, un proyecto realizado con su banda, ADN. Franco compuso e interpretó toda la música tocando sintetizadores, bajo y batería, acusando influencias del compositor estadounidense Brad Fiedel, del director de cine y compositor John Carpenter, y del italiano Claudio Simonetti, líder de la banda Goblin.

“Durante la pandemia surgió la idea de realizar una película, era el momento del auge del streaming, los vivos por plataformas y nosotros queríamos salir de lo común. Como nos gusta esa combinación de cine, literatura y música, queríamos apostar un poco más y trabajar con un proyecto más arriesgado y que tenga que ver con la identidad de la banda que es esto, que algunos colegas y periodistas han llamado ‘rock en 16 milímetros’. La idea es introducirnos en ese ámbito, hemos presentado Bioutopic en el Cine Avenida con una concurrencia de público muy buena, hicimos unas performances e instalaciones en vivo, con los actores que van rotando en la banda; también la presentamos en Sin Negativo, un programa de Barricada TV, un canal recuperado.

Me gusta mucho el cine y escuchar los soundtracks de las películas. Me pasa que antes de ver una película quiero escuchar la banda de sonido de esa película. Yo compuse todo lo que fue cinematográfico, más allá de los temas tocados en Bioutopic, fue un desafío bastante grande:la música, basada en las imágenes, no es comercial pero uno apuesta a lo que le gusta y lo que le parece que está bieny sabe hacer. Podríamos decir que Bioutopic es un grito de guerra a todo este confinamiento que tuvimos y gran cantidad de medidas absurdas, y separaciones de nuestros seres queridos. En este momento se habla mucho de diversidad, pero la sociedad está cada vez más homogénea y respondiendo a un solo pensamiento”.

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