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viernes, 24 de septiembre de 2021
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Cooperativa teatral La Barraca estrena el radioteatro ‘Anacleto Morones’

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La actividad artística en Bolívar está en permanente crecimiento. Ni siquiera un año como el 2020 detuvo el devenir creativo de los artistas locales, de los hacedores de cultura. Una muestra de ello es el estreno del radioteatro ‘Anacleto Morones’, de José María Alabart, inspirado en el cuento homónimo de Juan Rulfo, que saldrá al aire este sábado, en la segunda hora de Sin Fronteras, el programa radial que Mario ‘Chiqui’ Cuevas ofrece de 19 a 21 horas por la 101.5 Mhz, Fm Federal.

 

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Esta apuesta le corresponde a la cooperativa teatral ‘La Barraca’, que tiene en el reconocido ‘Mono’ Alabart a uno de sus gestores. “Está compuesta por la mayoría de las egresadas y el egresado del profesorado de Teatro, que terminaron de cursar en 2019. Con ellos, como trabajo final, habíamos hecho ‘La casa de Bernarda Alba’, de Federico García Lorca, y al conformar el grupo, la mayoría coincidíamos en el deseo de completar lo que se ha denominado como la trilogía trágica rural de este autor, que está compuesta por ‘Bodas de sangre’, ‘Yerma’ y ‘La casa de Bernarda Alba’. El trabajo inmediato a realizar era ‘Bodas de sangre’. Y como una forma de homenaje a García Lorca denominamos la compañía ‘La Barraca’, tal como se llamaba el grupo de teatro que fundara en los años ’30 en España”, comenzó por explicar el dramaturgo”, comienza por explicar sobre los orígenes del grupo.

 

 

Los encuentros en 2020, el grupo los comenzó a mantener allá por febrero, cuando todavía la vida en este lado del mundo era relativamente ‘normal’. “Nos empezamos a juntar para diagramar el año. Además de las cinco egresadas y el egresado del profesorado también convocamos a otra gente que no tenía grupo, que estában con ganas y que están iniciándose en el teatro; asimismo sumamos a Leandro Galaz, un actor con una importante trayectoria y una buena y sólida formación. Conmigo ha tenido ocasiones de trabajar hace unas pocos años en Artecon cuando hicimos Eva, y previamente, cuando yo vivía en La Plata y viajaba a Bolívar, y dirigí mi primera obra en Artecon en 1994, cuando él recién estaba arrancando a estudiar en Tandil”, recuerda.      

 

 

“Lo que visualizamos entonces era empezar con los ensayos de ‘Bodas de sangre’, pero al tercer o cuarto encuentro lo tuvimos que suspender por esta tristemente célebre pandemia. También teníamos como proyecto para el invierno realizar un radio teatro, así que cuando comenzó esto y con ello la incertidumbre de hasta cuando duraría el ASPO decidimos enfocarnos primero en la formación teatral. Nos embarcamos en un seminario a nivel virtual sobre pedagogía teatral con el maestro Raúl Serrano y su equipo docente, y también en un seminario de historia del teatro argentino con Osvaldo Quiroga. Mientras tanto seguíamos reflexionando, cada tanto hacíamos alguna reunión por Zoom, conversábamos acerca de la actividad teatral, de estas nuevas formas que venían apareciendo como los streaming, el Zoom, YouTube, y no nos terminaba de cuajar por aquello de la presencialidad en el teatro. Por eso, a la par que hacíamos estos seminarios comenzamos a leer cosas nuevas y ver nuevos proyectos”, dice el Mono sobre los primeros meses de la compañía en el marco del aislamiento social que toda la población debía cumplir.

 

 

“En este reencuentro con lo viejo, resucitó un proyecto personal que ya tiene unos cuantos años, que era hacer una versión teatral del cuento ‘Anacleto Morones’ de Juan Rulfo. Y dadas las circunstancias me puse a trabajar en la realización de un guión para radioteatro. Cuando estuvo terminado coincidió con la llegada de la primavera y la conversión de ASPO a DISPO, por lo que pudimos empezar a juntarnos, leer el guión y decidimos empezar a ensayar y grabar este trabajo”, prosigue el ‘Mono’ su relato. 

 

 

El radioteatro fue la manera ideal que encontró la compañía de hacer un producto dramático, siguiendo la lógica de sus concepciones. “Este género nos presentaba la oportunidad de continuar siguiendo nuestra manera de ver el teatro. Las pantallas nos presentaban una contradicción: ¿es teatro si no está el público presente, si los actores y actrices no interactúan entre sí en el aquí y ahora? ¿Si no existe ese ritual sagrado entre  esa trilogía divina que componen los artistas, los técnicos y el público? Todos esos interrogantes en el radioteatro no están, y encontramos así una manera distinta de encarar la situación dramática, sin violar ninguna de las convenciones o reglas que el género tiene”. No obstante, el Mono es claro en puntualizar que, aún cuando ellos no comulguen con otras formas de hacer teatro en pandemia, no por ello las descalifican. “Nos parece bien que haya gente que quiera experimentar de otro modo y desde otra forma. Estamos abiertos a que, en algún momento quizás, podamos llegar a hacer un trabajo de esos. No tenemos una posición binaria frente a esto. La nuestra es una opinión, sin descalificar las demás”, especifica.

 

 

¿Por qué Rulfo? Alabart lo cuenta claramente. “Por otro lado, se nos aparecía Juan Rulfo con ese realismo fantástico latinoamericano, tal ligado al barroco indoamericano, tan nuestro, tan genuino. Con una historia tan sencilla pero enrevesada a la vez, con una galería de personajes fantásticos, tan queribles como aborrecibles, lo cual los convierte en absolutamente humanos. Estos personajes tan nuestros pero que tienen reminiscencias de la picaresca española del ‘siglo de oro’, y también de la picaresca latinoamericana de Roberto J. Payró y tantos otros. Y tienen a su vez una ligazón con historias más oscuras como las que cuenta el autor ruso Fiódor Dostoyevski en alguna de sus novelas. Así que nos embarcamos esta tarea de recrear este barroco indoamericano, con su flora, con su fauna, con sus olores, con sus sabores, y contar esta historia de dos chantas, dos sinvergüenzas, que traspasan en algún momento los límites del tunante para convertirse en malhechores de la peor calaña.  Y unas pobres mujeres, víctimas de estos granujas, que a su vez que van convirtiendo en cómplices y victimarias de otras situaciones, a raíz de algunas creencias anquilosadas, que aún hoy siguen calando hondo en el imaginario latinoamericano y en el universal”, expresa.

 

 

Otra elección que los define fue en la manera de concretar los efectos sonoros. “El trabajo lo encaramos de una manera bastante artesanal, lo que hizo que se alargara más en su concreción. Pero decidimos jugar con nuestras voces en cuanto a lo sonoro que propone el radioteatro y decidimos no depender de algo grabado previamente. Algunos otros los hicimos ejecutando instrumentos o elementos. Además, contamos con el trabajo muy eficaz y contundente de una persona con un talento particular y un apego al trabajo como Diego Peris, que se hizo cargo del sonido y la edición; es para mí un lujo trabajar una vez más con una persona tan comprometida y tan talentosa”, define.

 

 

Alabart dice que como grupo están abiertos a las críticas que el público pueda hacerles, “porque si bien estamos conformes y hasta orgullosos de lo logrado, en la re-escucha de esto tenemos visiones críticas de algunas zonas que no quedaron como habíamos imaginado”.

 

 

En otro orden de cosas, este trabajo intenta ser también un homenaje a la radiofonía argentina. El ‘Mono’ lo explica. “El 27 de agosto del año pasado se cumplieron los 100 años de la primera transmisión radiofónica, donde Argentina fue pionera. Aquella primera salida al aire de los llamado ‘locos de la azotea’, que transmitían de la terraza del Teatro Coliseo (NdelR: Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica, radioaficionados que lograron la primera transmisión radial). Unos cinco años después, hacia 1925, empezó el radioteatro, donde Argentina también es pionera, un fenómeno que duró hasta mediados de la década del ’60 y que tuvo una aceptación popular muy importante”, añade.

 

 

El elenco de ‘Anacleto Morones’, por orden de aparición de voces, se compone de la siguiente manera: Leandro Galaz: Lucas Lucatero; José María Alabart: relator y director general; Anneris Escalada: Pancha Fregoso; Clara Tiani: Agripina; Melina Cardoso: Nieves García; Andrea Gallo: Micaela, la huérfana; Ana Laura Maringer: Filomena, alias La Muerta; Carla Gentile: Matilde; Diego Peris: sonido y edición; La Barraca: discurso sonoro y musicalización. La presentadora del radioteatro y del elenco es Graciela Sagardoy. “Además, quisiéramos  agradecer a ‘Chiqui’ Cuevas, por ceder el espacio en su programa ‘Sin Fronteras’ para presentar este trabajo, y a Raúl Chillón y Sergio Ramírez, que colaboraron de diferentes maneras con esta propuesta”, remarcó el ‘Mono’.

 

 

El radioteatro fue grabado en un estudio improvisado en casa de Diego Peris y Ana Maringer. El estreno será en Sin Fronteras, programa con la conducción y producción de Mario ‘Chiqui’ Cuevas, mañana sábado de 19 a 21 horas, en la 101.5 Mhz. También puede escucharse en la web de la emisora: www.radiofederalbolivar.com.ar.

 

 

‘La Barraca’ está abierta a escuchar propuestas para emitir el radioteatro en otras ocasiones. “Estamos dispuestos, si lo requieren de otras emisoras o de algún programa en particular, o si de la Dirección de Cultura viene alguna propuesta, a conversar y presentarlo. Porque esta es la cuestión, que pueda ser escuchado por la mayor cantidad de gente posible”, concluye.

 

Una cita para no perderse este fin de semana.  

V.G.

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