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jueves, 01 de diciembre de 2022
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Conclusiones, certezas y sensaciones de un hombre inteligente

Entrevista a Pedro Vigneau, actual presidente de Maizar.

Siempre es un placer hablar con Pedro Vigneau. El diálogo siempre fluye por carriles inteligentes, porque Pedro es un hombre que aplica su inteligencia a lo que hace, aprendiendo, creciendo y desarrollando así ideas propias, tan poco frecuentes en buena parte de la dirigencia de todos los sectores.

Es un ex presidente ruralista, también lo es de AAPRESID, entidad que ha puesto en punta a la Argentina a nivel mundial en estrategias productivas asociadas a la ecología y protección del medio ambiente y ahora preside MAIZAR , la cadena del maíz de Argentina, donde confluyen desde las grandes empresas que hacen investigación y desarrollo genético, pasando por los productores y los que hacen transformación (leche, pollos, etc.), a los que hacen molienda seca y húmeda y los exportadores, universidades y biocombustibles.

Nos juntamos unos minutos en nuestro stand, a poco de irse de Bolívar hacia el Congreso CREA que se desarrollará desde hoy en la Rural de Palermo. Aprovechando su conocimiento específico sobre el tema maíz le consultamos acerca de la ley que regula los porcentuales permitidos de bioetanol en combustibles fósiles, toda vez que la legislación brasileña prevé porcentuales mucho mayores que la nuestra y eso ha generado un gran crecimiento en la producción maicera y un impacto ambiental muy favorable en el vecino país.

“Brasil tiene un liderazgo mundial en todo lo que tiene que ver con biocombustibles, desde hace décadas. Hace unos años había cinco plantas de etanol de maíz en Argentina y Brasil tenía solamente una. Allí se armó una cultura al respecto y nosotros seguimos sin ponernos de acuerdo en por dónde va a ir la cosa. Un ejemplo de eso es la ley que se votó el año pasado cuando, a contramano de lo que ha hecho el mundo, se votó una norma que permite bajar los porcentuales de biocombustibles, por un claro lobby de la industria del petróleo.

Ello va en contra de lo que podría significar un desarrollo bien federal e inclusivo, porque bioetanol y biodiesel podría hacerse en una cantidad de provincias. Lo único que hace falta son los incentivos adecuados. Convengamos en que estamos importando naftas y eso nos cuesta en dólares. Hay mucho para trabajar en eso. Se está trabajando mucho, pero a veces la política mete la cola y eso es lo que sucedió el año pasado”.

Pedro manifiesta que hay un hartazgo generalizado a nivel país con la política y espera “que esta nueva crisis que estamos atravesando nos permita de una buena vez enfrentar los problemas de fondo”, y aduce que “la mayoría de las personas de bien ven a la política como algo sucio. En un lugar como Bolívar, donde el agro tiene un peso importante, la baja participación de productores en la política se nota más; pero creo que es transversal el problema a nivel social. Es un error, porque estamos dejando espacios que son ocupados por los mismos de siempre”.

¿Cómo se resuelve ese tema, porque los actores de la política difícilmente hagan su propia depuración?

-“Yo creo que eso sucede cuando la gente dice basta. Me parece que estamos cerca de ello, si es que no estamos ya en ese proceso. Si uno analiza, por ejemplo, la última elección en La Matanza, el oficialismo perdió el 40 por ciento de los votos de una elección a la otra. 7 de cada diez matanceros no votaron al oficialismo, aunque sin embargo ganó, porque la primera minoría es la gente que no fue a votar. Eso habla de hartazgo, sin dudas. En ese contexto el desafío es encontrar gente que permita recuperar la esencia de la política”.

Vigneau apuesta a que de alguna manera se produzca un cambio que, en realidad, es un retorno de la sociedad a valores que existieron en el país, una revalorización del esfuerzo propio como solución a los problemas sin esperar a que el Estado sea el que lo haga. Y enfatiza en el rol que el campo tiene en ese sentido.

“La realidad es que hoy Argentina tiene un nivel de pobreza nunca visto y potencialidades que actualmente son mayores de las de hace dos o tres décadas. Porque el mundo vira hacia lo renovable y Argentina está bendecida por una de las cuencas fotosintéticas más eficientes del mundo, con buenas posibilidades de generar energías solar, eólica, maremotriz; se puede hacer buena minería, trabajar en los servicios, turismo, etc. La diferencia de faturación por turismo entre las Cataratas del Niágara y las del Iguazú, son 100 a 1. Y ello considerando que las nuestras son mucho más impactantes en volumen de agua y paisaje que las del Niágara. Es sólo un ejemplo, pero fijáte si tenemos cosas para hacer”.

¿Cómo analizás esta muestra, después de dos años de pandemia, en la que según mi óptica hay un grado de entusiasmo interesante para el análisis?

-“Tengo sentimientos encontrados. Por un lado estoy muy contento porque la gente pudo volver a disfrutar de algo que es emblemático para la comunidad, que se disfruta mucho y que además representa una buena oportunidad de hermanar al campo con el resto de la sociedad. Pero también debo decir que me duele que haya problemas y diferencias entre los productores. Lo digo en relación a este grupo de productores (PAU) desde donde estamos empujando el tema de los caminos rurales. Esas cosas no me hacen bien, porque deberíamos estar todos juntos defendiendo algo que es justo y que el municipio ha desatendido permanentemente. Lo tengo que decir aunque esté incómodo con eso”.

¿Hay tanto desencuentro o es solamente una cuestión metodológica?

-“Los desencuentros están a la vista. A partir de conversar se podrían encontrar métodos; pero hace falta un diálogo constructivo para empujar las cosas para las cuales se han hecho las instituciones, que es defender los derechos de los productores. Acá hay un avasallamiento marcado, concreto, objetivo, demostrable, de recursos de los productores que se le confían al municipio para que mantenga y arregle los caminos, que se han ido para otro lado. Hay solo 2 máquinas viejas operativas y así es imposible. Eso es una realidad. Lo que le estamos planteando al municipio es que hagamos algo distinto, pongámonos de acuerdo, porque necesitamos los caminos. Estamos poniendo plata para que eso suceda y se está derivando hacia otro lado”.

¿En qué estado está el planteo realizado por PAU a la Municipalidad de Bolívar?

-“Hemos hecho una comunicación avalada por la Justicia que determina que hasta que no cambie la cosa no vamos a pagar porque es un servicio que no se está prestando. Pero sigue pasando el tiempo y nada se resuelve. Le hemos puesto la pelota del lado del municipio, pero las soluciones no llegan, más allá de la herramienta jurídica que nos permite no pagar. El problema es que seguimos sin caminos y ese es el problema verdadero. De manera que si hay productores que están interesados en sumarse al planteo es importante que nos llamen y nos pongamos todos de acuerdo. En algún momento hay que decir basta y eso es lo que hemos hecho”.

¿Con las autoridades de la Rural han conversado de este tema?

-“Hemos tenido diálogo. En su momento le pedí al presidente de la Rural una reunión y la hicimos acá, porque creemos que este planteo debe ser liderado por la Rural. Luego todo fue por otros carriles; pero espero que las cosas se soluciones para bien porque repito que el fondo de la cuestión son los caminos rurales. En eso no podemos estar en desacuerdo”.

Finalmente, Pedro, hablemos de cuestiones recurrentes. ¿Cómo valorás vos la fijación de un tipo de cambio especial para la liquidación de soja?

– “Es un parche más. Si como país no nos damos cuenta de cuál es la realidad actual nos va a ir muy mal. Yo siempre pongo el ejemplo de los Iphone y de las cadenas globales de valor. La mayoría de los países estimulan las exportaciones porque el mercado es el mundo. Para insertarnos en ese mundo tenemos que saber en qué somos eficientes, mejores, más eficientes que nuestros competidores. Eso claramente no va a suceder penalizando las exportaciones con tipos de cambio diferenciados o impuestos a la exportación, que eso son las mal llamadas retenciones.

En el Iphone hay componentes de más de 30 países. ¿Dónde se hace el Iphone? Uno piensa en California, donde está Apple y luego en China. Pero en realidad se ensambla en China porque es el lugar más eficiente para ensamblar un montón de componentes que vienen de distintos lugares. En cada lugar de esos, Apple cree que es el más eficiente para producir ese componente. Así son las cadenas globales de valor. Sucede en los autos, en las motos y hasta en las bicicletas.

Porque las empresas buscan esas eficiencias. Por eso la mayoría de los países están preocupados por tener acuerdos de libre comercio con la mayor cantidad de otros. Es el caso de Chile, por ejemplo, que tiene acuerdos con casi el 90 % del PBI mundial mientras Argentina lo tiene por menos del 10%. Así es muy difícil.

A quienes nos toca producir en el campo vemos que el mundo está preocupado por el tema ambiental y en ese sentido nosotros tenemos la agricultura más eficiente del planeta, básicamente por dos motivos: uno de ellos es porque el mundo sigue haciendo agricultura a la vieja usanza, es decir dando vuelta el pan de tierra. Un 90 por ciento del mundo sigue en esa práctica mientras Argentina tiene el 90 por ciento en siembra directa que tiene un impacto ambiental directo. Otro tema es las fertilizaciones y las correcciones de Ph en el suelo.

Gracias a los suelos y el clima que tenemos no necesitamos muchos correctores y, además, y por iguales motivos las fertilizaciones nitrogenadas son más bajas aquí. Eso hace que tengamos huellas ambientales totalmente distintas. Entonces, tenemos un producto que el mundo requiere, no estamos contando esa historia y entonces, como no lo diferenciamos cotiza igual que cualquier otro y además estamos desestimulando la producción con impuestos a la exportación y tipos de cambio diferenciado. Esto podría generar un crecimiento muy federal e inclusivo, porque son productos que se generan en muchas provincias. Por eso insisto en que la oportunidad es mucho más grande. Finalmente, no sirve llevar maíz a otro país a transformarlo, porque le estaríamos agregando huella. Al maíz hay que transformarlo lo más cerca posible del lote, ni siquiera llevarlo a los grandes centros urbanos”.

VAC

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