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Con paciencia se gana el cielo de la escultura

Entrevista con Gustavo Alaimo, escultor y docente.

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Gustavo Alaimo no ha podido sacarse de la cabeza un sueño que acarrea desde los 18 años, cuando comenzó a perseguirlo la fantasía de viajar a Italia a capacitarse como escultor. A treinta años de haber comenzado a andar como artista y docente, parece que su viejo anhelo está por cumplirse.

A la pasada, mientras hablábamos del taller de escultura que dictarás desde marzo (ver diario de ayer), me dijiste que soñás con viajar a Italia.

-Sí, desde los 18 años que sueño con pisar suelo italiano. Para estudiar, básicamente. Italia fue la cuna de la escultura y la arquitectura. Me gustaría visualizar las grandes obras de los grandes maestros, desde Roma a Florencia, y estudiar, hacer algún taller y aprender la técnica del tallado en mármol.

Ese es tu principal interés.

-Sí, porque he averiguado, y primero que es muy difícil en Argentina conseguir un bloque de mármol, siempre se consiguen planchas. Y después, que la técnica de tallado en mármol es bastante compleja. Desde la antigüedad se ha tallado en ese material, para lo cual sé que primero se boceta en terracota, y luego se van trasladando las medidas a escala al bloque de mármol, y ahí no tenés margen de error: un martillazo mal dado y perdés toda la obra. Me parece interesante esa técnica, me gustaría aprenderla. Acá tenés diferentes tipos de piedra, como la dolomita, que se asemeja bastante aunque es más dura que el mármol. El mármol parece una pieza muy sólida, pero no es tan dura para tallarla. Acá podés hacer algo similar, digo escultura en piedra, o tallado en diferentes tipos de materiales.

La ‘sociedad líquida’ no espera, la urgencia es la moneda de la hora: todo debe ser ya, y para durar nada: desde las relaciones personales a los trabajos, pasando por los objetos e incluso las pasiones. Enfocado desde ese ángulo epocal, la escultura parece una disciplina contracultural: se usan materiales grandes y pesados, a los que es arduo trasladar porque ocupan mucho espacio, y una obra lleva muchísimo tiempo, en contraposición a otras variantes artísticas de ‘partos’ veloces. Digamos que ponerse a esculpir no es para ansiosos.

“Mínimo, hacer una escultura de dimensiones no muy grandes te demanda unos seis meses. Uno ve la obra terminada, pero el proceso anterior no: primero se modela en arcilla, y tengo que transportar ese modelo a un material sólido que me dure para toda la vida. Para eso hay que trabajar con moldes, diverso tipo de herramientas, y después pasarlo” a la base definitiva, explicó el escultor nacido en Azul.

Y es fundamental tener nociones de matemáticas, no es algo que puedas hacer ‘a ojo’, porque si no medís con precisión y ejecutás respetando ese esquema, la obra no se sostendrá.

-El modelado de la figura, ya sea humana o de animales, está muy relacionado con las matemáticas. Por las proporciones. Entra en juego también la anatomía. Esa es la parte más linda, la creativa, cuando modelás en arcilla. Después ingresa a jugar la matemática, a la hora de definir los materiales que vas a usar. Porque tenés que calcular el tiempo de fraguado de cada material, por ejemplo del yeso, y hacer una estructura; el tiempo de fraguado que te da el cemento, o la resina poliéster, y ahí no podés fallar.

Digamos que se trata de todo un proceso con tiempos de espera, que no parece apropiado para ansiosos.

-Y, no. No. Pero es una labor que te relaja, si sabés tomarle el gusto y dedicarle tiempo. Pero sí, paciencia tenés que tener, cuidado por los detalles.

Es curioso, pero para realizar una escultura hay que martillar mucho y fuerte, y a la vez ser sutil, ya que en el detalle reside la diferencia y un golpe mal dado puede echar a perder lo construido du ante meses. Treinta años después de su primer martillazo, Alaimo puede dar fe, no de palabra, sino a través de sus obras.

Siempre que hemos charlado, a través de los años, hay una obra en particular que te obsesiona: durante varios meses fue construir una gran mujer con un ánfora de agua, en otro período fue elaborar un ciervo colorado. ¿Hay alguna ahora que te tenga atrapado, mientras hacés todo lo demás?

-Ya tengo en mente lo que voy a llevar a cabo. Me faltaba el espacio (ahora dispondrá de un lugar de trabajo en Paso 254, donde brindará los talleres de escultura sobre los que informamos ayer). Ya tengo el boceto armado, todo organizado como para comenzar. Siempre relacionado con figura humana, que es lo que me gusta. Estoy encaminado, tengo incluso los dibujos.

¿Qué va a ser?

-Una figura femenina también, pero en una posición muy retorcida, de descanso, de pasión, de otros sentimientos también.

Chino Castro

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