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domingo, 28 de noviembre de 2021
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Columnista. Nota 1478 – (4ª Época): De esto y aquello

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

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El hecho de hablar de la vacuna a cada rato y todos los días y meses y meses, significa que alguien, y no es de la oposición, ha hecho mal las cosas, ya sea en singular o en plural; aunque las cosas como son, no se trata de un plural muy amplio. Los cafieritos no abundan, por suerte ni los kicillof ni quienes les dan de comer.Pero han hecho todo mal adrede, aunque debieron hacerlo todo bien; y adrede, para mejor entendernos. En una palabra, llevan exactamente 15 meses,o medio millar de días, que se dice pronto haciendo todo mal y muy mal, y además haciéndose los exquisitos; si algo, que poco ha sido, se les decía o criticaba. Pues no hay que olvidar que era un gobierno de científicos que hay que tener morro. Porque no hace falta ir muy lejos, que con solo darse un garbeo por el pueblo se columbra hasta donde se ha llegado. En realidad, lo único bien hecho fue vacunarse ellos; y es justo lo que los pierde.

Y lo curioso es que se ha llegado y ya no hay secreto a lo contrario de lo que esperaban los votantes; los propios y los otros. Que algún día los propios tendrán conciencia del mal camino elegido para decirlo suavemente, Y eso se ve en los pueblos en las provincias y en la nación. Algún día se les juzgará. Que bastaría con mirardonde estamos. Y ahora, curiosamente, les echan la culpa a los otros. Como es habitual en el camporismo, sus bien dibujadasfalencias las tienen los otros, se las derivan a los otros, y se desgañitan saliendo a la palestra, aunque poco pescan, a pesar que algo de audiencia tienen pero solo los que cobran; que los demás ya andan con el rabo entre las piernas. Y aquejados de vergüenza ajena. No han leído a Sartre pero el infierno son los otros y  les sale de maravilla.

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Se han vacunado a escondidas, entre gallos y medianoche. No han ido a trabajar a los hemiciclos que es para lo que fueron votados. Han trabajado desde la casa y eso que estaban vacunados y por si fuera poco se han aumentado sin discusión ni paritaria ni mítines ni paros el cuarenta por ciento en un país que ellos han desarmado hambreado y empobrecido en su totalidad. Con esta gente no se puede hacer patria. Hasta a los camporitas que aplauden por aplaudir para que los escuchen los han empobrecido, aunque no quieran darse cuenta, porque les dan dos chapas o cuatro pesos por mes. Que los pesos como las vacunas se los han llevado otros, y les usan para sus bolsillos.

 Todos los días se habla de millones de vacunas, en frascos o a granel, o que hay que fabricar los frascos pera que venga  granel,  que se empieza por aquí y se termina en México o que tal señor de tal laboratorio la fabricaría en dos meses y pasa el semestre y no hay vacunas, ni propias ni ajenas. Y al cabo no hay efecto rebaño por la vacuna, ni lo hay sin vacuna porque no se aplicó hace diez mesesy en consecuencia aparecen los muertos a montones. Y jóvenes. Y les gusta anunciarlos y son culpables. De terror. Algún día se les juzgará por culpables de necesidad. O sea, peor que por el medioevo.

Se ha llegado a tales extremos en esta violencia contra la cosa pública que el grotesco nacional lleva a que ante diputados que nunca han trabajado, que nunca se han agachado, que nunca han dado palo al agua. Y sin embargo, en la nación o en la ciudad de las palmeras, alertan sus  conciencias para ver por donde se inclina el voto del  diputado. Esperar al menos indicado a ver si vota por la nación o en su contra. Dada la fracción de botarates en la que cumple servicios. Parece mentira, porque no entra en la cabeza que abunde semejante cantidad de gente inhábil. Y que sea la que manda. Y ahora al nuestro solo le falta que en el sitio donde se vacuna se ponga a cantar. Necesita la foto y en consecuencia, en una nación que ciertamente cambia todos los días pero que en este caso ha dicho que la vacuna es optativa como en el mundo, a él se le antoja que sea obligatoria en los ancianos. Vacunarlos por decreto.

A buena hora se acuerda de ellos. Sin embargo, estos son quienes  siempre violentaron todo lo que se podía, al punto de que han debido llamarles la atención por ruidos molestos. Y ahora quiere que se la apliquen por la fuerza, que sean obligados; justo él, que cuando hace meses se anotaban los adultos mayores de los que tanto les gusta hablar y dicen cuidar pero descuidan desde hace meses y esperaban y esperaban y esperaban el llamado que quitara el miedo. Y resultaba que sus vacunas, previo rezarle a los aviones, se las habían aplicado ellos y ellas; y no a los abuelitos ni a las abuelitas. Ni tampoco a las albañilas del presidente.

Y por si fuera pocodurante los meses de pandemia que coincide con los meses de mala praxis, parece esperaban el toque de queda para salir a refrescarse,  mientras los demás, confinados, cuando debieron estar en sus quehaceres u ocios. Ni a sacar el perro, pero ellos de fiesta en fiesta, y ahora resulta que el desprecio cometido hacia la nación y cada uno de sus habitantes es obra de los otros. Ellos, por supuesto, los artífices de la felicidad. Habría que decirle al bali y recordarle a diario, que si las tiene bien puestas, las ideas, claro, empiecepor denunciar para juzgar a quienes corresponda por desidia y maltrato en cada una de las personas que son la totalidad de los habitantes; y sobre todo porque dice ser médico. En suma, no estaría mal, dejar  de marear la perdiz, queen cada pueblo, cada ciudadano, conoce a sus vecinos desde que salieron del huevo.

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