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lunes, 07 de junio de 2021
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Columnista. Nota 1477 – (4ª Época):De esto y aquello

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

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Cuanto tiempo hace que todos los días sucede lo mismo, que los medios presentan los mismos titulares, o en poco difieren, porque en definitiva  se trata de lo acostumbrado, de meter el miedo, produciendo a destajo toneladas de incertidumbre. Y se ha llegado a tal extremo, muy bien buscado por lo demás, que buena parte de la población cambia de canal o apaga cuando hablan  las autoridades  o directamente maldice a quien sale en la TV. Es agobiante vivir en Argentina hoy y será peor mañana, porque los políticos en carrera, de dos clases, se dedican unos a doblegar al ciudadano y los otros a dejar que lo dobleguen; al menos es lo que se ve por el momento; o aparenta. Es cierto que la oposición se está armando en algo que será amplio pero que si no lo rigen dirigentes radicales no tiene  futuro; y dirigentes del interior del país.

Y por otra parte no pueden pretender el balcón, quienes ni siquiera pueden estar en la ventana, aquellos dirigentes impresentables que al cabo por mala praxis o por estúpidos nos entregaron atados de pies y manos a estos perversos; porque  en la práctica trabajaron para ellos. Además volver a la palestra es nuevamente trabajar para los mismos. Es hora de que se termine la soberbia en personajillos sin estatura. Y entender que a esta altura hay políticos que no pueden hablar. Y hay que tener en cuenta a quienes nunca se tienen en cuenta, salvo cuando tienen que salir las cuentas, y sucede que están hastiados hasta las narices de este panorama atroz que al parecer para el oficialismo, a juzgar por lo que dicen y desdicen, se trataría del Edén; y para la oposición parece no sería el infierno.

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Y continúan trabajando a destajo con esa terquedad perversa de absolutos malvados que quieren escuelas cerradas y fútbol abierto, a pesar del casi ochenta por ciento, incluso de los propios, quepiden no lo haga. Y se empecinan. Tan seguros se sentirán que continúan tan bestias y tan macabros que la  gozan sacando a relucir y sin antifaz sus almas mal entrazadas y desastrosas. Y ahí los tenéis promoviendo fútbol a deshora,  en un país cansado y molidos sus bolsillos y ahora circo, al son de la incertidumbre. Es una pena que estos jíbaros no hayan estado en aquella Roma porque como ahora o casi es solo circo, porque es curiosa su deriva. Hundir el país y a cada uno de sus habitantes a cualquier precio. Ni más ni menos que una vileza. Es decir que a los analfabetos les ha dado porque no haya alfabetos. Ya sé que el fútbol ahora está en otra parte, pero no pueden digerir la derrota.

Porque su siniestro sino es no abrir las escuelas. Llama la atención de propios y extraños ese empecinamiento obtuso, que por si fuera poco cae sobre los hombros de la totalidad de las maestras; las buenas, que son infinitamente más y las malas porque al cabo nadie enfrenta a la barbarie y eso que son hijas de aquella frase que todavía no han entendido de civilización o barbarie. Y en la barbarie andan las gritonas desalmadas porque no saben lo que quiso decir con el vocablo barbarie y eso se refleja en ellas y ellos que siguen en sus trece de cerrar a cal y canto; y que son la vergüenza a nivel mundial porque nadie se lo explica Y es lógico, en ningún sitio del mundo civilizado se puede explicar un baradel o una baradela. Han llegado a tal extremo en sus menguados cerebros que para no abrir son capaces hasta de taponar las cerraduras. Para empezar ya tienen taponadas las conciencias. faltaban las “albañilas” del señor Alberto.

Y han logrado todos y todas tantos desmanes, que aunque parezca mentira en catorce meses se han dado obsceno banquete para que buena parte de la población se desinterese, a pesar que no puede ni debe: pero puede más el hastío. Y buena parte de ese baradelismo instalado en la patria la van de partícipes necesarios de la cuarentana, que ellos nunca observaron, para empobrecer y después salir a comprar desde casas céntricas hasta campos, desde puertos hasta vacas muertas, sin olvidar los corralones necesarios para la obra pública. Sin embargo, todo el oficialismo se ha despeñado y aún con las vacunas que se traerán y debieron traerse antes, seguirán despeñados. De manera que asistimos asustados al silencio  de quienes debieran y debieron hablar; son el trampolín que ha permitido una sociedad pasmada.

Es decir que asistimos a la presencia de una sociedad acrítica, a la vez que para más inri la desinforman, tirando a diestra y siniestra chorradas para alimentar el displacer; amen de patrañas continuas, para que la gente caiga en la trampa del miedo y quede en  la incertidumbre. Por otra parte está cansada  de tanta estupidez y trata en lo posible de pensar en sí misma y en las consecuencias a que se ha llegado Y ve aterrorizada, que a este paso cada vez hay menos salida. Porque quienes tienen la llave no la usan; y al parecer tampoco quieren usarla. Y los que están tampoco, pues pretenden la nación cerrada, como las escuelas.

Poco les importa los muertos y el empobrecimiento, en catorce meses que no han hecho lo debido, y si lo indebido como está escrito en el guión. ¿Alguien se ha preguntado por qué hay hundir a Hispano América? Pues bien el asunto que salvo hacer rabiar al personal pocos aplausos cosechan y sin embargo están y elegidos. Y ahora, es un suponer, en algún momento habrá que votar  y todos se acordaran del personal. Y es de suyo que el personal dejará de una vez de ver desde la niebla emponzoñada que solo ha dejado incertidumbre. Y Argentina paralizada purgando una larga agonía que nunca parece terminar. También es cierto, que por momentos se anima y le crece un filtro  que ve la realidad sin los espantajos que la ensombrecen y carcomen.

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