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miércoles, 02 de junio de 2021
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Columnista. Nota 1473 – (4ª Época):De esto y aquello

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

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Ahora se les ha metido en la cabeza a los pensadores y a los que piensan, que es imposible volver a la vida anterior a la pandemia. Y es que no se han dado cuenta que lo peor de la pandemia ha sido lo mal gestionada adrede, para que algunos pensadores puedan pensar que no se puede pensar y otros que también piensan no puedan salir del miedo ni de la incertidumbre, pues ven con aterrados ojos y pensamientos que los politiquillos que abundan y los de pacotilla también, puedan continuar con las injurias a sus pueblos hasta que les venga bien para sus necesidades, por lo regular bastante tétricas; y es de esperar que de una buena vez pierdan el palo del gobierno, y otras manos y otras mentes se hagan con el gobierno y traigan un futuro promisorio.

De todas maneras se vive distinto después de una peste, pero si quienes dirigen  aman al prójimo y se ponen a trabajar se sale bien; sin olvidar lo sucedido y los muertos de cada uno. Es todo tan tétrico que los políticos de buena voluntad deberían ayudar al pasado ysaber reconocer como viene el futuro y dedicarse a trabajar que es por otra parte lo que sabe hacer la gente de bien; al menos desde el Eclesiastés, cuando se amonestaba a las graderías con aquello del sudor de la frente. Pero así es, hay que sudar. Y lo que hay que hacer es dar trabajo; y trabajar.  Sin embargo, los malos políticos, además de por supuesto no sudar, les niegan el trabajo a los otros, en este caso a los argentinos, y con un regodeo que no deja de ser llamativo. Se enorgullecen de ello y hasta se les cae la baba por la carcajada cada vez que ven o se enteran que alguien se ha fundido.

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Y sin embargo, nadie debería estar fundido pues se necesitan  millones de puestos que deberían estar ofreciendo. Y habría demanda, hasta en La Matanza. Que la gente quiere trabajar no que le pongan un bingo. Además serviría para descongestionar los pasillos del Estado, que ya no se puede deambular.  Que se llevan por delante y poco o nada hacen, porque curiosamente, ni siquiera quieren aprender, porque saben que el puestito a de los de arriba, a  los del medio y a los de abajo les permite vivir y bien. Y se atornillan al asiento los que tienen asiento; pues no hay asientos para todos, por eso algunos ni siquiera acuden; para no cansarse.El tema es que da para sacarlos y nadie quiere sacarlos. La cámpora por razones obvias, y al parecer la oposición por inescrutables razones. Quizás por aquello del avestruz y el ala. 

Y lo curioso es que todos quieren ser presidentes, hasta kicillof, y son tan pero tan romos, que cuando se descuiden el presidente va a salir de la calle; o sea, de los que en este momento están en la calle para que se dejen de joder con la pandemia y abran las escuelas con el himno de Sarmiento, como el otro día, aquí mismo en Bolívar,que con seguridad se ha retorcido el oficialismo en pleno y algunos de la oposición que andan de veletas por el mundo. Está todo tan destartalado que los soplas y se caen. Pero como vengo diciendo desde cuatro meses atrás, en esta Argentina de hoy, nadie quiere soplar, aunque curiosamente, media docena de cuadros de la oposición, bien podrían soplar; pero, al parecer, tienen miedo se les hinche el bucinador. Y sin embargo, en cualquier momento nos van a soplar a nosotros. La verdad que el estado de cosas a que se ha llegado causa miedo y ya no por lo que digan cuatro oficialistas de miedo, sino por lo que no dicen un puñado de la oposición.

Lo de las escuelas es de terror ante un empecinamiento brutal y tenebroso como es el atentado a los niños y jóvenes que se está convirtiendo en una avanzada sin retorno de los analfabetos de la provincia empezando por el analfabeto intelectual que en este sainete actúa de  gobernador y lleva a la mayoría de los intendentes, incluidos los propios a un suicidio que deberán estudiar los viejos y los jóvenes a la hora de votar.  Si tal acontecimiento sucede. Porque no tienen muchas ganas que haya elecciones;  porque como todos están vacunados con la rusa y las dos dosis pues huelen bien la estrepitosa caída. El problema es si sabrán aceptarlo porque las buenas intenciones en Argentina andan a la deriva hace un cuartito de siglo, bien crecido.

Los gritos estentóreos para que no se abran las escuelas, son de cuidado, algo que no se había visto, ni en tiempos de la prehistoria, pues aquellos humanos que pintaban bisontes, sin duda, tenían más cultura y trabajos que los patrones de la provincia.  Que una provincia como la que habitamos, un poquitín más pequeña que España esté en manos de gente que anda por sexto grado mojando orejas, puñetazos por lo bajo, y zancadillas en la fila, es de estudio. Y su única experiencia laboralpasapor romper la patria en anteriores oportunidades. Pero abanderadossiendo mostrencos. Y el obsceno asunto requiere una Junta de todas las especialidades; y de profesores.  Porque no puede ser que en la patria de Sarmiento las maestras cierren escuelas y a gritos.

Que cuatro zoquetes  salgan a la carretera a joder al viandante porque se les canta. Que a alguien se le ocurra poner una oficina para que la gente denuncie a quienes quieren las escuelas abiertas;  y a los abiertos no se les ocurrauna oficina que denuncie a los docentes que no quieran abrirlas. Total, diente por diente, como en el viejo Fuero Juzgo.  Elespanto asido a un estremecimiento al pensar en hijos y nietos, porque a padres y abuelos los han dejado en la miseria. Solo se salvan los del oficialismo; y vacunados; que se dice pronto. Pero son muy pocos de ellos, los que pueden traer un futuro de abundancia.

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