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viernes, 24 de septiembre de 2021
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Columnista. Nota 1471 – (4ª Época):De esto y aquello

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez

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¿Y un Tribunal  Russell para cuándo? No hace mucho tiempo, dos o tres meses escribía que me había llamado la atención que en una planilla estatal o provincial o municipal que igual da, se le pedía al que la llenaba decir si era o no indígena, y recuerdo que escribía algo como que querían saber cuántos hay para fines nada edificantes; que curiosamente así empezó un bigotillo alemán con el censo de quienes le disgustaban. Porque lo curioso, aunque parezca mentira, es que los indios o indígenas son hombres o mujeres para el Estado y para la Nación. Después si son o no indígenas o hijos de italianos o belgas, al estado para el hecho de atender a la población no le interesa y tal interés lleva a pensar mal. Y lo sorprendente es que aciertas. Pues ahí los tienes a los muchachos y muchachas oficialistas a los besos y abrazos con los indios dos veces truchos, porque ni son indios ni hay mapuches.

Y esos mismos aprendices de perversos,  a patada limpia con quienes si lo son y les secan hasta los pozos de agua: y ahora siete embarazadas huyen selva adentro para que no les quiten sus hijos. En el “Impenetrable” si hay indios. Y eso  ocurre en Argentina; y la Comisión  Interamericana de los Derechos Humanos que ningún humano de los derechos nacionales se ha sumado al pedido de dicha institución por las medidas cautelares a favor de siete embarazadas wichi. Y parece mentira, en una Argentina construida con emigrantes de pueblos distintos y contrapuestos, pero juntos dueños de una cultura de alta dimensión. O sea, les ronda el famoso bigotillo, y les tapa aquello, de “para todos los hombres del mundo que quieran habitar  en el suelo argentino”,  Un frase tan fácil y tan bella y que estos ignorantes se animen a voltearla.

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La última semana ha sido para alquilar balcones, no para reírse, sino para tomar conciencia que nadie en este momento está contento con el momento que le toca vivir; al menos por el momento. Los del polo obrero cansados de sus amigos piden vacunas para todos, no solo para unos; que así acontece, Y otros piden comida en el país de los alimentos, también cortando el tránsito y no ha faltado el grotesco de declarar esencial a la educación. Por el pisoteo. Y cosa curiosa y atroz, cuando raspas te das cuenta que lo esencial es lo que han dejado de lado. Y para colmo, y ya que éramos pocos parió la abuela justo cuando las provincias van a comprar vacunas por su cuenta y riesgo, al gobierno le da por avisar que hay vacunas truchas y que lo dice para que no caigan en esas redes cuando la lógica es que irán a comprarlas directamente al laboratorio que es lo que se usa desde siempre.  

Y para que las escuelas no se cierren han debido los padres apelar a la ley, porque como sucede con Madrid que hay que voltearlo, pasa con la CABA. Y lo voltearan porque se trata de fabricar tontos y huir de las elecciones. Había un cartel que decía “quiero estudiar para no ser como kicillof”. La verdad me gustó porque era real, daba en el clavo, porque nunca he entendido que un tipo que todavía anda por sexto mojando orejas a destajo, primero de purrete haya sido el ministro de economía que partió Argentina; y esta gente, la misma, claro, de premio y para que se divierta con ademanes, gritos y fantochadas le regala la provincia más grande y de mayor población; pero es mostrenco. Y en consecuencia, asombra que un presidente y una presidenta con sus respectivas cohortes se empeñen encolerizados en cerrar escuelas sin ton ni son y en la patria de Sarmiento. No es casual, entonces, que la gente no quiera ser como el kicillof.

Y otro que bien baila, un tal boudou que al ser trucho en todo porque de poco sabe lo ascienden a profesor de la UBA. Y ahí están, solazándose, con viejos aires macabros, perversos y grotescos. Porque este individuo está suelto por arritmia de la justicia; es deber recordar su dirección en un médano para eludir al cartero. ¿Y un Tribunal Russell para cuándo? No se puede seguir a este ritmo. Porque es todo tan grotesco y escandaloso que al cabo han terminado llorando los niños de la nación entera, -en Bolívar también- pues, al parecer los únicos que no quieren ir al colegio son los niños del oficialismo porque sus padres prefieren  aulas cerradas. Y un cartel decía que “cuando la patria está en peligro todo está permitido excepto no defenderla”  Y este se sale de madre por lo excelente. Pero pareciera no hayatrevimiento.

Y después de tanto lío resulta que en el oficialismo no saben Derecho y menos el presidente que según periodistas de La Nación quedaba reprobado  en Constitucional. Y esto es grave porque además gustan también de esgrimir el dedo índice a medida de maestros o de advertencia pero les queda grande, muy grande, porque ya no pueden sostenerlo. Y por si no  bastare, soriausabaal referirse a los entendidos en derecho, el vocablo mamarracho, olvidando que se le cae el sayo porque no atina con el nivel que le invisteal referirse a la Justicia de la cual es ministro.

Pero han llegado a tanto y además se la creen, que se pisan el morro  y qué razón tenía el que esto escribe hace catorce meses que si politizaban al virus el virus se los iba a llevar puestos. Y ahora están perdiendo la chaveta, aunque destrocen cautelares. Y ahí está la oposición mirando con cierta alegría, que no es para menos, pero olvidando y eso es grave, que no solo se mira; se hace. Están que los soplas y se caen pero no quieren soplar, que llevan a la gente a salir a la calle y preguntar por sus representantes. ¿Hay algo más aberrante que maestros cerrando escuelas?

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