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martes, 24 de mayo de 2022
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Columnista: De esto y aquello – Nota 1523 (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

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En los últimos tiempos en este país se ven las cosas más insólitas, y hasta inauditas; siempre sorprendentes. Ahora resulta que de golpe y porrazo hay empresarios. Argentina tenía empresarios, pero estaban como escondidos o en letargo esperando y otros,  bastantes, por bajeras comiendo bien. Y acaece que en la hora actual surgen para discutir el futuro, que es de suponer, asustados porque el barco se hunde; y por supuesto ante gente de tanto volumen no saco a luz las ratas, porque no vienen al caso aunque alguien puede pensar en ellas adosadas al párrafo. Y digo por lo del barco totalmente escorado, no por las grandes fortunas, claro, pero es que resulta que estas gentes aparecen como los ricos del país, algo por otra parte incongruente pues al estar alejados yo creía que los ricos nacionales eran los de la campora. Basta salir a la calle.

Todavía hay unos pocos que se patean el país para enterarnos que somos pobres, porque los ricos salen a último momento y cuando las papas queman, y ellos, como es de suyo, son los dueños de las papas. Me parece muy bien que se reúnan los ricos, que aclaro, uso esta palabra que no me gusta, porque la están usando los medios y para entendernos, pero mal no estaría que se reúnan también los pobres, en una de esas hasta convidan a los periodistas con café. O los empresarios en un acto de volatines invitan a los pobres a la mesa, como si fuera la ceremonia del lavado de pies. O por ahí. Lo cierto es que sacan el pescuezo porque hay mar de fondo y si bien ya llegamos al borde del pozo, nunca falta alguien que empuja.

Todo lo anterior que hizo la señora con la Justicia y otras menudencias sirvió para que Juntos se juntara más según algunos análisis, pero cuando parecía que la fuerza sumaba y eso según los campeones de la democracia es peligroso, pues le metieron al Milei; justo para que en Juntos se arme la podrida, que si lo metemos o no lo metemos, que sique no, esto o aquello y las discusiones sin sentido terminan quitando el sentido de cada uno y de las cosas; porque el sentido es aquello que  significa y señala.  Por supuesto quienes mueven los hilos en un eterno vaivén donde el globalismo es el basamento y el oficialismo la sustancia, apuestan a que todo vaya tirando hasta donde pueda, sin olvidar que mejor se puede con la ayuda de Macri que como antaño cada vez que se asoma a la ventana ayuda al enemigo; y a veces pienso si no será parte de él.

En estos entretejidos de malas tramas y  peores urdimbres, es llamativo que siempre se habla de Macri y del Pro y poco de los otros, y nunca o casi nunca de los tres o cuatro radicales que son los presidenciables; y deberían estar a la cabeza y solos, y por si no bastare, avisarles, pues parece quieren ponerse un ancla al cuello para hundirse  los Juntos  y los juntados. Pues para algunos, muchos, se supone deberían estar andando solos; que ya habrá tiempo de votar juntos. Es curioso como  justo cuando todo el oficialismo se cae como un enorme gigante, que tenía los pies de barro y la cabeza huera en la mayoría, ninguno de los de enfrente quiere empujar. Ninguno quiere, al contrario, prefieren y lo sacan a relucir que por bien de la democracia los mandatos se deben acabar  y sucede en algunas oportunidades, que quienes se acaban son aquellos que esperan que se termine, a la vez que trabajan para que el país ande y subsista; y mientras los malos por indirectos caminos democráticos, faltaba más, no se caiga. O sea, juicio, no; que justo sería lo que pide la democracia por el camino de la Constitución.

No se puede estar perdiendo el tiempo durante un cuarto de siglo y tirar toda la nación por la borda. Y mientras tanto ver como se insulta a la Justicia que lleva otro cuarto de siglo. El mal lleva ya un cuarto de siglo y dicho así es más que veinticinco años y al fin llegará la sazón en la Justicia y será el acabose de la alférez del oficialismo. A la Corte podrán tocarle los platillos y hasta un pico el fiel, pero al cabo el tornillo regulador lo tienen ellos; los jueces. En un país donde cualquiera pone y saca jueces, donde cualquiera es capaz de insultar a la justicia porque no se aviene a sus deseos o desea que no la deseen y eso puede ocurrir desde arriba hasta el último orejón del tarro. Y llega un momento que alguno de los sostenedores de la balanza llama a darle importancia al peso, el peso que cabe en los platillos y se arma de la de San Quintín. Y entonces ciada cual que atienda a su juego.

 Y en consecuencia los que aparecían de vuelo largo y alto como las águilas resulta que muestran lo que poseían, un vuelo de gallinácea, aunque los aplaudidores jugaban a la cetrería; y parece mentira, se lo creían. Lo saludable a nivel mundial, es que cada vez hay menos pobres y cada vez más trabajo, a pesar de lo que se dice; pero así es. Lo asombroso es que en Argentina todo es al revés y hay más pobres y menos trabajo y sin embargo salen a conmemorar el día de los trabajadores, justo los que les quitan el trabajo.  Han traicionado a todos los trabajadores en general y a cada uno en particular olvidando adrede todas las leyes obreras; y ahí están hablando del obrero. Que hay que tener narices. Y sin embargo, con lo que hay para hacer, el oficialismo quebrado y los opositores también. Parece mentira que no sepan izar dos o tres frases positivas para el futuro.  Todos a una, a posicionarse. La verdad, deberían, todos, para que aprendan, encontrarse el día fijado con el ochenta por ciento de blancos.

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