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miércoles, 25 de mayo de 2022
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Columnista: De esto y aquello – Nota 1521 (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

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Con las elecciones en la UBA es de esperar que el radicalismo, que es quien tiene en sus manos el futuro de la nación, desde mi punto de vista, como vengo escribiendo hace años, haya tomado conciencia de la realidad que se esconde en los números y porcentajes de las últimas elecciones de la UBA. Es de suponer que se ha dado cuenta que tiene que ir solo o a la cabeza de la famosa Juntos. Juntos si, pero cada uno en su sitio. Y se habrá dado cuenta el radicalismo y es de esperar que también el señor Macri habrá tomado conciencia que ha desaprobado. Y tiene que callar, porque ya fue y nada positivo, porque directamente o indirectamente siempre apoya a la señora, e incluso, dio comienzo a la faena con las famosas cárceles impolutas. No revolotear porque al cabo se puede convertir en la piedra que los hunda a todos. Y el radicalismo sabe desde que nació, que la juventud universitaria es muy importante a presente y a futuro, y que estos jóvenes actuales se corresponden con las capas sociales medias y altas, pues es de suponer que para nadie pasa desapercibido  que a la Universidad actual no van los hijos de los albañiles.

Yaparte de ser una blasfemia mide muy bien el deterioro a que se ha llegado, o mejor dicho, han logrado todos, los unos y los otros y por lo tanto darse cuenta que esos estudiantes quieren la Argentina que fue famosa en el mundo; y quieren graduarse para quedarse, porque además saben que son necesarios. Si hay desarrollo. Y el radicalismo debería darse cuenta que el kirchnerismo hace agua, que no existe como fuerza política, son simplemente personajillos que gritan y gritan, y que hoy tiene en sus manos el estado del cual viven que son un puñado de patoteros que con la gritería parecen más; por lo tanto es necesario hacer marchar a la justicia, empujarla, porque también en su mayoría son dignos; pero esperan que los políticos estén con ellos. Así son más, y no están so[1]los, ni hacen solos el gasto, como ha ocurrido con los periodistas de investigación que han quedado como personas fuera de serie, pero en el punto de mira de lo peor.

Esta Argentina sale con todos juntos y gritando bien alto que no todos la han echado a perder; que es llamativo que siempre la culpa es de todos. Y curiosamente la culpa es de unos pocos. Y andan tan tranquilos por las calles. Que Argentina está movida por dos docenas de argentinos que no tienen bandera y viendo por don[1]de salta la liebre. Además que se vota sin bandera. Y no se trata que la campaña electoral en la UBA haya sido corta, se trata de que la gente está harta de que todos los días sufra cada habitante algún percance nacional. Es decir, que lo malo existe porque lo bueno lo deja pasar; y de tanto dejarlo pasar aparece un día alguien que es semibueno y al traste con los buenos.

En la actualidad cualquiera sabe, si escucha varias campanas, que hay señorones que lamentablemente no se los denuncia como debe ser, que se dedican a romper países y enfrentarse unos con otros y borrar las huellas, para que aparezca como causante quien es víctima. Como que el otro es el malo. Hace unos meses es patente. De manera que gentes de aquí, y de allí, acaban, como quien dice por decreto, y eligen por malo al que no es. Y en este momento desastroso para la señora empiezan a hablar quienes habían dejado de hablar y aparecen como los salvadores o pretender aconsejar.

Por ejemplo, Alfonsin embajador en España gracias a una mirada afín al kirchnerismo, se permite aconsejar al radicalismo. Para que salga de Juntos. Es lo que vengo diciendo hace años pero lo curioso es que ese señor no tiene autoridad moral para aconsejar desde la otra vereda y con el apellido que ondea y que ha sido sobrevalorado. Pero muestra la marca en el orillo, no se pone colorado. Si va con Macri o fuera de él. Hay que entender que todos son respetables pero desde el primer día se lo ha relegado al radicalismo en la coalición, y sin embargo, es la fuerza que desde el interior ha salvado lo que hay, Argentina necesita personas con autoridad moral y se las conoce examinando su andadura. Los meses que vienen van a ser de mucho ruido porque las que están, no saben qué hacer para seguir estando, y los que deben estar, miran como se caen en vez de empujarlos. Mientras tanto el kirchnerismo[1]se desintegra, cambia los hombres y las mujeres y el peronismo los arropa; y así, a salto de mata mientras se caen y se reacomodan, el país a la deriva, y escuchando las chorradas de turno.

La media docena que desmanda parece lo hacen adrede. Como la manía de decir estupideces en casa o afuera o con invitados, y buen parte de los cuarenta millones de habitantes lo consumen como si fuera el maná. Los medios haciéndose eco de las tonterías y alguno de ellos han sido portavoces de cultura a nivel mundial. Y por si no bastare nos pasamos las horas hablando de lo que ellos hablan sin fundamento alguno. Basta de tanta estupidez, es hora que ellos hablen de las cosas bien dichas a diario. De otra manera se desgastan los hombres y las mujeres; y como están a diario perdiendo el tiempo en menudencias, buena parte de ellas indecorosas, pues llegado el famoso día votan al que mejor ríe o mejor llora; y otra vez a empezar. Va un cuarto de siglo y faltan unos cuantos meses para que continúe salvo que de una vez por todas se hable de la cosa pública sin rodeos, Al pan, pan, y al vino, vino. Las elecciones de la UBA han demostrado que ni con Cristina ni con Mauricio se hace camino. Es preferible empujar a la Corte, que si puede hacer camino.

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