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martes, 24 de mayo de 2022
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Columnista: De esto y aquello – Nota 1508 (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

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De lo que no cabe duda, es que en los meses que vienen los políticos van a tener  que hacer buena letra para estar  a la altura de sus votantes; porque en definitiva ninguno de los dos bandos está a la altura de los acontecimientos, por supuesto tampoco se pueden poner en el mismo nivel, ni en ninguno, porque del lado oficialista definitivamente no hay nivel, solo odio. Y por eso la gozan rompiendo Argentina y la vida de cada uno de sus habitantes. Un trabajo que dicho sea como al pasar se paga muy bien. Y los otros, los de la oposición, en general, porque dadas las condiciones miserables en que estaba -y continúa- el país, no deben olvidar que han sido los habitantes los ganadores, porque al respecto escribía meses atrás,  igual se habría votado un espantapájaros, pero ahora, no cabe duda, que luego de los topos asquerosos e impresentables, les queda por delante un camino difícil de recorrer para que Argentina ande de una  buena vez.

Además, es de suyo, que los votantes de la oposición son los que trabajan sin importar en qué nivel, y deberán recomponer confianzas en todo lo concerniente a lo cotidiano. Es decir a la vida. Por otra parte no olvidar que ha sido el interior del país quien ha sacado al ruedo gente  presentable y de peso radical. Y resulta que no cuadra en mente alguna que el presidente de los radicales ande de parranda con malas compañías. Ya debería estar afuera, pero al parecer no hay combate ni armamento ideológico. Triste, muy triste el radicalismo, al menos como se le ve sin ánimo; y peor, hoy por hoy, jugando es lo que parece, a que todo quede como está, como la traición del PP español a España derrochando juntas increíbles. Y en consecuencia es hora que se maneje al país con esa gente que está como lejana y sin embargo, son ellos quienes están llamados a llevar adelante la nación entera, porque en la provincia que habitamos digamos que cada vez se elige peor y mientras haya regalos en La Matanza la cosa será reñida; y seguramente perdida.

Que por otra parte cada vez es más llamativo que no solo el país está preso de una persona, si no que a la vez está preso desde una ya acusada lejanía por una circunscripción que continúa siendo la sede de la empresa más importante de país; la fábrica de pobres. Claro que el producto muy bien terminado presenta, aunque parece mentira, excedencia de plusvalía; que es de suponer, sin duda por el alto valor del contrato a varios años,  trabajo a destajo durante las veinticuatro horas del día, insumos nacionales sin impuestos y con subsidios por el deterioro de la materia prima; lo tremendo es que el producido, los pobres, ni se exportan, ni producen divisas, salvo en los puestos inclusivos, que abundan. 

A esta altura de los acontecimientos desconozco si la oposición política en la que todos confían, empiezan a ser mirados con ojos críticos, porque nada pasa y el tiempo pasa, y los habitantes pasan del mundo y de sus trabajos.  Como puede ser que en este momento solo puedan viajar al exterior los políticos  y los que van al mar, al menos buena parte, sacan de cualquier rincón y van a despejarse de tres años sin gloria. Porque no aguantan ni los cuerpos ni las mentes con semejante catástrofe que día a día empeora para alegría de un oficialismo que apesta a podredumbre y una oposición que pareciera no quiere oler. De una buena vez póngase la camiseta azul y blanca, como para un partido  de  futbol que siempre sale bien. Porque  buena parte de los que confiaban desconfían. Porque son incapaces de sentarse y fundar un pequeño futuro con cuatro o cinco puntos. Porque sucede que el país hace cinco años que se desangra, y la oposición sabe que nadie va a llamar para sentarse por la nación y no entienden que le toca a la oposición llamarlos con un plan práctico y bien pensado y denunciarlo públicamente. La Argentina no puede bailar al son de cuatro tunantes.

Por aquí como si no hubiera otra cosa de importancia para hacer, la intendenta  sale a la palestra con bombos y platillos con algo que nunca se había visto, o sea, lo inclusivo. ¡Bravo! Por fin una novedad. Es decir un nuevo espacio inclusivo, de atención y de pertenencia para mujeres y personas LGBTI. Sabrá esta intendenta quien pone esos miles y miles de millones de dólares para  profundizar la grieta. Y por si fuera poco, ahora toca bomberos. Es que no pueden con su índole. La única institución de excelencia eran los bomberos y ahora ya muestran la hilacha, no ellos los bomberos, sino los que se ocupan de los bomberos y suponen, que con camporizar  ya está todo listo. Pero les ha caído una quita, que lo saben hacer muy bien. Me llama  la atención que la sirena no suena pues formaba parte de una tradición. Algo que ya era de todos; una seña de identidad bolivarense

Pero por lo que se está viendo prefieren continuar incendiando la grieta con todas las famosas inclusiones que todavía no han aprendido que graciosamente edifican  exclusiones. Todo lo que incluyen está en el mundo desde el Génesis pero lo han descubierto hace una rato y por consiguiente todo lo que hacen ellos es crear el mundo. Con ellos ha empezado todo. Desde unos veinte años atrás, lo demás no existe. No muchachos y muchachas, suponiendo que Dios exista vosotros y vosotras amáis al becerro de oro y no sabéis que tiene los pies de barro. Y ni siquiera sabéis hacer arder una zarza. A pesar de que sois incendiarios. Yo creía que la intendenta al quedarse sola y con mando se iba a traer alguna empresa de transformación de frutos locales. Pero no, otra vez la inclusión. Para tan poco hubiera quedado de guardia alguno de los ordenanzas.

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