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sábado, 04 de diciembre de 2021
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Columnista: De esto y aquello Nota 1496 (4ª Época)

Por el Dr. Felipe Martínez Pérez.

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No. No somos todos iguales. Los hay mejores y los hay peores y en los últimos tiempos los hay recontra peores, al menos en la política y derivados. Y los derivados son muchos entre los que se encuentra el veneno social. Por lo tanto hay que saber ver en derredor porque a esta altura de los acontecimientos no se puede escuchar  la frase  a quien votar si son todos iguales. Es esta una frase que hoy no cabe, porque las enseñanzas son demasiadas para no saber, o no querer saber, o no saber que Argentina está por los suelos y hay que levantarla; y por ello y para ello no son todos iguales. Y ni bien se profundiza un poco se cae en la cuenta, porque se ve con claridad, que de un lado hay perversos y canallas y del otro  lado no se ven canallas ni perversos. Lo cual no es poca cosa.

Y eso solo ya es para recapacitar y saber para quien hay que votar los que aún no lo saben, que con la que está cayendo, no creo quede alguno, sin saber de qué va la cosa;  la cosa pública y cual, el camino que le espera. Además,  en esta elección,se columbra algo muy llamativo; que las mayorías quieren ganar y quieren hacerlo de forma que no quepan dudas. Y que ellos sepan a qué atenerse,durante los dos años que quedan, pero sin la mayoría en las Cámaras. Porque si votan mal, no habrá elecciones por treinta o cuarenta años, ni tampoco habrá pasado ni presente  ni futuro y Usted que es joven y sus hijos y nietos solo serán pedazos de carne con cerebros yermos. Por lo tanto no todos son iguales,porque hay enorme y tremenda desigualdad entre los unos y los otros que pasa por la ética y la estética; y los pinta de maravilla.

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La ética de este momento es la corrupción y dejar de lado al que no está de su lado. O sea, entre amigos y camaradas marcha la vida política, al mando de políticos perversos. Se lo ha visto con las vacunas que se las pusieron todos ellos y ellas y sus respectivos padres y madres y sus respectivos amigos y amantes. No les importó si usted se moría del covid o vivía; al punto que después tardaron meses en vacunarlos y hasta el día de hoy andamos a las vueltas con segunda dosis, aunque hablen ya de la tercera, como si todo hubiera terminado por decreto. Al punto que la gente no come pintura y a pesar del viento de popa continúa con el barbijo y guardando la distancia. Porque para la inmunidad de rebaño con la vacuna es necesario más del setenta por ciento; eso ni por asomo.

Claro que también la ética aparece  como un grito cuando las necesidades de la gente se hacen visibles, y en el país de los alimentos durante décadas se escucha y lee que se puede alimentar a medio mundo; sin embargo, estos truhanes de cuarta no pueden alimentar a la mitad de los nativos. Impresiona la cantidad de personas, algunas en soledad y otras  en grupo, faenando a diario cantidades siderales de platos para el prójimo más próximo.  En las ciudades grandes y pequeñas y en los pueblos. Siempre hay una cantidad desmesurada que pasa hambre.  Y eso no puede seguir toda la vida.

Y esa trágica desigualdad afea la urdimbre social, lo cual entra dentro de la estética, un tanto macabra, pero estética al fin. Y los individuos que salen a matar porque saben que no pasa nada y los que dejaron  sueltos porque se les cantó. Por supuesto la orden de la suelta vino de arriba pero ninguno de abajo  plantó cara a tal atropello, para pasar desapercibidos.Usted lector escuchó o leyó que el bali o el pisano estuvieran en contra de semejante medida.  Por lo tanto,ellos también los  han soltado, para que maten si se precia. Pues usted los puede matar sin sangre. No los vote y hable con amigos y familiares para que no los voten. Que las elecciones se ganan o se pierden en los ayuntamientos.

No es lo mismo Masa que Negri. No es lo mismo Máximo que Cornejo. Y por poner un ejemplo poco ejemplar,sí es lo mismo kicillof y cafiero. Entre los dos no sale uno y nunca han servido ni van a servir, y si en algún momento ponen empeño será para romper el pasado que en eso son maestros. Ni tampoco es lo mismo el bali que cualquier vecino que gusta de trabajar. Porque éste inaugura su vida todas las mañanas y aquél cada dos años inaugura dos o tres veces lo mismo o nada. Y de golpe se termina la edificación de la 2, y aparecen trescientas escrituras que esperaban elecciones. No. No son los mismos de un lado y otro. A no confundirse. Y tampoco confundirse o mirar para otro lado con el reparto  sideral de pesos. Tómelos y vote en contra. Deje a un lado la limosna.

La mayoría de los jóvenes saben que están tratando de comprar sus conciencias con media docena de dólares, y no les van a votar; y hay otros que no se han dado cuenta, o nolo tienen en cuenta o no quieren pasarles la cuenta; y es deber de los padres discutirlo en la mesa aunque se atragante la milanesa  y entiendan que no les conviene esta gente por la sencilla razón que no les conviene Venezuela. Y no es posible tirar por la borda ni el pasado y ni el futuro por una limosna; los argentinos valen más, pues lo han demostrado, allá lejos, pero pueden repetir. Salvo que quieran el espectáculo desgarrador puesto en escena por quienes gobiernan y con tanta soberbia que creen se gana con la actual tropelía social cuando la realidad, que no miente, es que a diario y en bandeja de oro y con una abrumadora soberbia, invitan a no votarlos; pues no los contradigan.

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