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martes, 24 de mayo de 2022
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Carretero y Morán, preocupados por la situación hídrica de Bolívar

En una recorrida por los canales que derivan aguas hacia el Partido, coincidieron en que un fenómeno meteorológico como el de 1985 podrían traer consigo las mismas o peores consecuencias que entonces.

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El nombre de Alfredo Carretero se vincula, naturalmente, con aquel suceso histórico de 1985 en el que el Partido de Bolívar se vio afectado por una inundación sin precedentes.

Ese hombre, que con un acto de proeza sólo indultado por la historia y el sentido común “salvó” a un pueblo, hoy regresa a la escena y coloca en el centro de la agenda un tema que permanecía casi olvidado, al menos para la dirigencia política de los últimos tiempos.

Y es que el primer intendente que trajo la nueva democracia sostiene que, dadas las condiciones hídricas actuales, Bolívar se encuentra en igual o incluso peor situación que aquella vez para hacerle frente a precipitaciones abundantes.

Esa preocupación es compartida con Juan Carlos Morán, y es por ello que el martes pasado emprendieron una recorrida por los distintos canales que envían agua al Partido de Bolívar directamente desde las sierras.

LA MAÑANA tuvo la oportunidad de acompañar ese viaje que comenzó a las 7:30 de la mañana y tocó su punto más importante ya entrada la tarde cuando por fin se pudo ver de cerca la obra del “Partidor Piñeyro” en jurisdicción de Coronel Suárez. La misma fue inaugurada por el gobierno de María Eugenia Vidal en la provincia y, por las implicancias que contó Carretero, serían el broche de oro de una serie de desatinos para que Bolívar se encuentre expuesta como nunca a las condiciones climáticas que pudieran sucederse.

Carretero y Morán miraron con alarma como allí, donde el agua comienza a bajar por las sierras, esta nueva obra hidráulica provoca que prácticamente la totalidad de ese caudal tome su curso por el canal Huascar, que desemboca directamente en la laguna “Juancho” a la altura de Pirovano, la que luego terminará por decantar en el arroyo Vallimanca.

Obra del “Partidor Piñeyro”. Allí nace el canal Huascar y las aguas se dirigen directamente hacia Bolívar.

Hasta antes de esta instalación del llamado “Partidor” o “Letra Y”, en palabras del propio Carretero, esa agua descendía de forma natural por el arroyo Sauce Chico y servía (aún lo hace pero con poco caudal) para abastecer a las lagunas “Encadenadas”, estas son Alsina, Cochicó, Del Monte, Del Venado y el Lago Epecuén. Sin embargo, a partir del 2019 casi el 100% del agua termina por acumularse en el arroyo Vallimanca.

Esto explica la actual inundación de unas 100 mil hectáreas en territorio bolivarense, a caballo de un período de lluvias que, a mayo, cerca está de completar la media histórica y resalta aún más la necesidad de acciones urgentes y concretas para al menos prevenirse ante eventuales fenómenos meteorológicos de igual magnitud o superior a los vividos.

La existencia del “Partidor” marca entonces la primera diferencia con aquel 1985, en el que no existía esa derivación directa de agua sino que se repartía entre los partidos de Bolívar y Guaminí. Pero hay más. En la primera parte del viaje, cuando todavía se sufría el frío de la mañana, la comitiva de cinco personas que se completa con la presencia del urdampilletense Daniel Allende, el concejal Luciano Carballo Laveglia y el cronista de este medio, visitó tres de los cincos canales que empujan las aguas desde las Lagunas Encadenadas también hacia el Vallimanca.

La comitiva completa, sobre el hormigón del Partidor.

La construcción de canales clandestinos, en el intento de los productores para desagotar sus campos, hace que esos canales que ya vienen más caudalosos que antaño se llenen con mayor facilidad y el agua corra con más fluidez.

Vale decir que hoy, todos los arroyos conducen a Bolívar, con más cantidad de agua y sobre todo mayor aceleración. Con un agravante que no es nuevo: la pendiente del Vallimanca, que dirige el curso de agua hacia el Salado y en consecuencia hacia el mar a la altura de la Bahía de Samborombón, es casi nula. En otras palabras, hoy llega a Bolívar más agua que en el 85, con mayor rapidez que en el 85, y se estanca en los campos al igual que en el 85.

Pasadas las 17 horas, los viajeros emprendieron la vuelta. Cansados porque la travesía para llegar al mencionado “Partidor” no fue nada fácil, y hasta incluyó una caminata de unos 10 kilómetros para poder pisar el hormigón que lo compone. Pero con una triste e inevitable conclusión: sólo la desidia, el abandono y la ausencia de representantes de este Partido en el Comité de Cuencas pudo hacer posible que desde aquel trágico hecho de 1985 hasta hoy se completaran obras tan perjudiciales para Bolívar.

Este medio fue invitado de lujo de este viaje que tuvo su fin cuando, pasadas las 20:00 y tras casi 13 horas de recorrida, la camioneta que conducía Juan Carlos Morán pasó la rotonda e ingresó a Bolívar por la avenida Centenario. No fue una entrevista, sino que el periodista de LA MAÑANA compartió cada instante y cada charla. Y así, en la pausa para el mate o en el momento de la congoja que provoca recordar viejos demonios, nuestro cronista fue testigo de algunas declaraciones preocupantes. ¿Qué se puede hacer?, le preguntaron a Carretero. “Volver a tener presencia en el Comité de Cuentas, sin dudas”, contestó. ¿Y algo más?, se animaron a repreguntar. “Sí, rezar”.

El rol de Juan Carlos Morán

Morán es consciente de que la problemática descripta en esta nota es de grave implicancia para la producción y la vida misma de los habitantes del Partido de Bolívar. Alfredo Eulogio Carretero es un hombre de indiscutido conocimiento de esta temática y, su generoso ofrecimiento fue abrazado por Morán para, a partir de allí, diseñar estrategias que ayuden a encarar estos problemas en busca de soluciones.

Entiende Morán que es imperioso conformar equipos de trabajo que se aboquen al análisis profundo de la problemática para poner a disposición de los concejales y de cara a los próximos 4 años de gobierno. Y enfatiza la necesidad de ocupar posiciones que nunca debieron cederse en el Comité de Cuencas, una verdadera materia pendiente de la dirigencia política e institucional bolivarense.

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