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domingo, 16 de junio de 2024
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“Canto mi vida, lo que soy”

Alejandro Ávila se presentará el viernes en el auditorio Barnetche.

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El trovador (cantante, compositor y guitarrista) Alejandro Ávila se presentará el viernes en el auditorio de la Biblioteca Rivadavia con su espectáculo Camino al campo, donde relata, a través de un corpus de canciones, propias y célebres, y que van del folclore al rock, el derrotero de vida de un hombre que vuelve a casa, y que puede ser cualquiera, con sus alegrías, sus tristezas, sus miedos, sus asombros, el amor, el dolor. Como invitades, Rubén Exertier y Mía Bríguez. Desde las 21.30, con entradas a 1500 pesos.

¿Qué escucharemos el viernes, cuál es el contenido de tu concierto?

-Es un hombre que va camino al campo. Un hombre con una guitarra, con música, con poesía, y en realidad será un viaje. Eso es, un viaje que uno invita al público a realizar, y que tiene que ver con los asuntos que a todos nos atraviesan: la infancia, la adolescencia, la juventud. La vida en sí. Y ahí uno se va encontrando con todos los asombros: esa infancia en el campo, en la ciudad, las mariposas, los panaderos. Uno ya cuando crece se encuentra con el amor, con los amigos, el dolor. Un viaje hermoso que es la vida misma.

“Lo mío no es música a la carta, la gente no verá un show”

¿Y qué músicas usás para describir y pintar ese viaje?

-Hay diversidad, como en la vida misma. La vida le da a uno lo que necesita, no lo que uno le pide. La música tiene que ver con el fluir, y pueden ser diferentes cosas: música que a uno lo invita a meditar, música que lo lleva a distintos lugares. Puede ser tango, puede ser folclore, obras para cine, foxtrot, que nos lleva al pasado, a un tiempo en el que se bailaba en patios de tierra, música sureña, o de Santiago del Estero. Yo hago todo ese tipo de música, la buena música, entonces en ese viaje no puede faltar nada.  Ni lo instrumental, ni el canto, ni lo uruguayo. Yo lo que canto es mi vida, lo que soy.

El recorrido musical tiene que reflejar la vida misma, y ahí entran la serenidad, lo amplio, lo abierto, lo que nos pone locos, la ira, el amor, el asombro. La música es una línea muy delgada entre la locura y la cordura, y ahí está lo artístico, el misterio, que es lo verdadero. Lo mío no es música a la carta, la gente no verá un show sino el periplo de una persona que les canta a la vida, a la alegría, a los amigos, a la tristeza. 

No pueden faltar los contrastes. Recién dijiste algo que me remitió a una frase, que leí por ahí y no sé de quién es: “Buscando lo que quiere, uno encuentra lo que necesita”.

-Es buenísimo. Es buenísimo. Uno no sabe lo que encuentra si no sabe lo que busca, es más o menos parecido. Vos tenés una intención, y vas encontrando cosas. Y sí, los días fluyen a veces de maneras diferentes en relación a lo que habías proyectado.

Sigamos con frases, ya que estamos: Lennon dijo que ‘La vida es eso que te sucede mientras estabas ocupado haciendo planes’.

 -Y bueno, claro, es eso. Mi música tiene que ver con eso, con la vida de un hombre simple, sereno, despierto. Hay una canción que escuché estos días que dice que vale más despertar que soñar. Es fantástico en estos tiempos, en que ya con la esperanza, con los sueños, con el ‘tené paciencia’, no nos alcanza. Al hombre lo mueve estar despierto, en acción. El encontrarte con una frase linda o interesante tiene que ver con un movimiento tuyo, que vas a un libro, que investigás, que consultás. De eso se trata, no de mirar la tele y que te sirvan las cosas.

¿En Camino al campo interpretás canciones tuyas o de otros autores?

-Son de autores y poetas del mundo que han abierto mi vida, y que también me llevaron a la composición, por eso habrá de las dos vertientes: obras de otros creadores, y mías. Entre esas grandes páginas que nos han hecho soñar, ofreceré cosas de Ramón Ayala, Yupanqui, Clapton, Knopfler, los Rolling, y más. Y como invitados, estarán mi amigo y tremendo instrumentista Ricardo Rubén Exertier, que me acompañará con su bandoneón en un par de chacareras, y Mía Bríguez, una alumna bolivarense, porque también doy clases y tengo muchos alumnos de Bolívar.

Chino Castro

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