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martes, 04 de octubre de 2022
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Cantándole a mis pagos: Artistas que celebran a Bolívar y su gente

Escribe: Mario "Chiqui" Cuevas.

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“Mi ciudad es muy hermosa, corazón de Buenos Aires / si ha visto sus mujeres recordara su donaire / Si se baja en la Estación, puede ir derecho al Parque / Y entrando por la Rural llegaremos hasta el Tanque / Un Turco con un boliche, un Indio en bicicleta / por allá el Café Viejo camino al Cementerio / Sabrán del Rubio Olivera que arriando llegó al cielo / Fito Belén, Cacho Mosca, asando carne con cuero / Ay San Carlos de Bolívar, que letanía a los lejos / invoca Ramblas floridas / tu centro y tu avenida” (Bolitanía – Tito Acevedo)

Desde Villa Carlos Paz el poeta, escritor y gestor cultural bolivarense Tito Acevedo abre con su poesía este homenaje a Bolívar, sus localidades y su gente, que brindaremos en este espacio en tres capítulos.

Amanecer de San Carlos (Carlos Iglesias)

Carlos Iglesias es el compositor bolivarense que escribió Amanecer de San Carlos, la zamba que se convirtió en el himno de apertura de los festivales de Bolívar. Iglesias es autor también de otras piezas musicales como Evocación sureña, Tristeza te llaman, Aquel amor, aquel silencio, Aquel camino, y Zamba para mi tierra.

El primer videoclip de Amanecer de San Carlos se grabó en 2012 producto de la idea dePablo Buccay Hernán Caraballo e interpretado por alrededor de cincuenta artistas.

Para abrir y cerrar el Me Encanta Bolívar 2021 que se llevó a cabo de forma virtual, se grabó una nueva versión de Amanecer de San Carlos, arreglada por Jorge Godoy, quien se hizo cargo de casi todos los instrumentos, excepto la guitarra acústica de Tin de Azevedo y el piano de Maia Acosta. Esta grabación tiene un particularidad especial y entrañable al mismo tiempo: las voces que cantan la zamba de Iglesias son padre e hijo: Pipo Cupertino, que ya había participado en la versión anterior, y Juan Cupertino, el debutante.

“Fue un momento único, esto de poder grabado junto a mi hijo esta zamba hermosa de Carlitos Iglesias, Amanecer de San Carlos, que no es poca cosa – dice Pipo – Una zamba emblemática que desnuda un poquito el sentimiento de todos los bolivarenses, una zamba que nos representa a todos. Mi hijo Juan grabó en La Plata, yo acá y después hubo un trabajo mancomunado de Jorge Godoy con Tin de Azevedo de acoplar las dos voces – cuenta Pipo – Carlos me vino a visitar muchas veces para que le grabara temas suyos, nunca pude por diferentes motivos. Estoy muy contento, y más por él, porque esta vez tuve la oportunidad de grabar algo suyo”.

“Fue un desafío porque es un símbolo para Bolívar y es una zamba muy tradicional que requiere un respeto muy importante – dice Juan – Además, con la experiencia de grabar con Pipo, mi papá, con la capacidad que tiene, con el don de cantar, de transmitir a través del canto, que no es algo que ha adquirido con el tiempo sino que nació con eso. Fue la primera vez que hice algo con mi papá, si bien él tiene plasticidad para manejarse bien en varios estilos; yo no tengo esa habilidad, me dedico más que nada al rock; y aparte, al vozarrón que tiene papá yo no le hago ni sombra.El arreglo está hecho para el lado del rock, dándole un poco más de aire a lo que se venía haciendo, que fue otro desafío: mostrar en otro estilo el tema a los bolivarenses.” 

En su primer disco, Sandra Santos y La Trova (Eduardo Real en batería y piano, Diego Peris en guitarra, Sergio Ramírez en bajo, y Chiqui Chávez en flauta), incluyeron la zamba de Carlos Iglesias.

“Conocí a Carlitos Iglesias en el 1998 cuando llegué por primera vez a cantar a Bolívar, ¿cuántos años, no?- relata Sandra – Con la generosidad y humildad que lo caracterizaba me hizo escuchar su maravillosa obra. A partir de ese momento no dejé de cantarla jamás. En el primer disco con La Trova decidimos que tenía que ser esa zamba la canción de corte del álbum, tomándola como propia. Una obra maravillosa que la llevamos con mucho orgullo a través de todos los escenarios que estuvimos en todo el país. Una obra que define nuestra raíz. Amanecer en San Carlos, sin duda, nuestra zamba”.

Amanecer de San Carlos

Sobre un horizonte que yace dormido

se entibia la tarde ya casi otoñal,

De los pajonales se escapa un bolido

Alerta en un cielo de azul soledad.

Se ha roto el silencio, despierta la vida,

un nombre se alarga dejando el fortín,

en la senda abierta que asoma tendida

San Carlos su historia comienza a vivir.

Mojón de esperanzas clavado en la pampa

Allá donde el indio su huella dejó

De la rastrillada perdida del tiempo

Se eleva este canto de paz y de amor.

Cual sueño de gloria que el viento sureño

Silbando muy quedo recita en su voz.

Agreste la tierra se abre generosa

ofrenda su entraña de virgen calor,

y mil florecillas, alfombra olorosa

tachonan los pastos de luz y color.

Un ansia labriega rezuma en el aire

De luces se llena este amanecer

La furia de hermanos se duerme en la lanza

Su hierro es ahora brillante cincel.

Mojón de esperanzas clavado en la pampa

Allá donde el indio su huella dejó

De la rastrillada perdida del tiempo

Se eleva este canto de paz y de amor.

Cual sueño de gloria que el viento sureño

Silbando muy quedo recita en su voz.

Un vals para Bolívar (Letra: Santos Vega padre. Música: Rubén Exertier)

Popularizado por Piedra Azul, este vals fue escrito por dos históricos referentes, de la poesía y la música: Santos Vega (padre), descendiente directo de la comunidad mapuche, autor de poesías y textos que contienen sus raíces de pueblos originarios, y sus tareas en el campo y el ferrocarril.Rubén Exertier es músico, docente y bandoneonista histórico en nuestra ciudad, que ha cultivado el folklore con Piedra Azul y el tango con Tinta Roja, entre otras agrupaciones.

Un vals para Bolívar

Yo quiero por las calles de mi ciudad dormida

Llevar canciones mías y así poder cantar

Embriagarme de amores, sueños y poesías

Y cantarle a Bolívar, mi ciudad natal.

Me lleno de nostalgias por tus calles soleadas

Primaveras pasadas, recuerdos del ayer

Paseo en la avenida, ilusión de regreso

Despedidas y besos y el silbato de un tren.

El tiempo ya ha pasado pero todo es lo mismo

Un amor que florece, otro amor que se va

Memorias de un verano, un carnaval distante

Y esa muchacha rubia que no volvió jamás.

Yo quise ser poeta para escribir un día

Un poco de mi vida y agradecer a Dios

De nacer en mi tierra, de nacer en Bolívar

Y ser como mi padre, guitarrero y cantor.

Aguaribay (Franco Exertier)

Franco Exertier compuso esta canción recordando a un monje trapense que vivía al lado de la casa de su abuela en el Barrio Villa Diamante (Bolívar). Dicho monje tenía un aguaribay (árbol conocido en el centro y norte de Argentina como molles o árbol de la pimienta)

Aguaribay está incluida en el disco Audio Síntesis (2019)

Aguaribay

Crece y se alarga la sombra de un día nuevo

Templa y cobija con un manto de piedad a la hiedra

Queman la entraña del suelo rayos de luz

Templo del sueño que amansa la patria de él, a la siesta

Tierra y sol aguaribay, tiempo del hombre aquel

Hecha la sangre raíz en el pensamiento

Anda el paisano, va buscando la quietud en las piedras

Templo del sueño que amansa la patria de él, a la siesta

Fotografía: El puente de Bolívar, de Fernando Valdez, Medalla en la Sección Travel en El XXX Salón Anual del Foto Club Quilmes.

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