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domingo, 18 de julio de 2021
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Canciones de la buena memoria

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Con un menú de canciones de Charly, Spinetta y Páez que evitó las obviedades, más “la mejor canción de la historia” (Tiani dixit), en referencia a una de Bowie, más alguito de material propio, más un estreno en homenaje a los motomandados que arriesgan su vida para llevarte el helado, más un track inesperado, la cantante Clara Tiani y el guitarrista Nicolás Holgado volvieron al ruedo el sábado, con su streaming en Club Marta bajo el álter ego de Les Flaques.

 

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En la apertura, sin embargo, no recurrieron a nada de eso, sino a una adaptación del poema Dormite niño, de quien esto firma, imbricado con Dentre el vientre, pieza de Tiani y Salvador Agustoni para su banda Interior Profundo.

El dúo regresaba a escena tras una prolongada ausencia de seis meses, y la expectación en las horas previas cubrió de adrenalina algunos ‘barrios’ de las variopintas redes sociales. Es que la ahora blonda Tiani y Holgado son dos de los músicos más activos de la escena local, ya sea como Les Flaques cuanto como integrantes de otras bandas, una de las cuales es la Tupá Gruv, en la que también viajan de la mano pero junto a tres socios de groovera ruta.

Con la ‘Flaca’ al comando de ese sintetizador al que le sigue descubriendo perillas (y sonidos, y combinaciones de), como si se reprodujeran mientras duerme (¿¿Tiani duerme??), el dúo encaró esa catedral de Spinetta de 1991 que es Ella bailó (Love of my Life), que sólo parece chica comparada con la Cantata de puentes amarillos y otras maravillas de un Luis que, al igual que Gustavo Cerati, fue también un arquitecto, según la metáfora que Charly usó para definir al líder de Soda durante la imponente ceremonia popular de sus exequias en una llorosa (llovía) Buenos Aires. De Spinetta también nos regalarían una versión de Verde bosque, de su poco considerado disco Fuego gris, que es de 1993, la misma época del álbum que cobija a Ella bailó.

De Charly recurrieron a Filosofía barata y zapatos de goma, el tema que el propio Spinetta elegía del bicolor, pero que es poco versionado en relación a otras canciones suyas, y que titula su disco de 1990; más tarde a Plateado sobre plateado (huellas en el mar), que cierra el célebre Clics modernos, de 1983, y por último a Piano bar, del álbum homónimo, del lejano ‘84. Todo, con la ‘Flaca’ al timón de su sinte. García atravesó los ochenta en estado de gracia, y en ese océano de melodías, armonías y ritmos suyos metieron las manos Clara y Nico en busca de peces de colores, si bien como la propia intérprete ha dicho más de una vez, quizá su Charly preferido sea el de sus convulsionados años noventa. Pero ese endemoniado período quedará para otra vez.

Con Tiani en voz y Holgado en viola acústica, Les Flaques amasaron luego una “versión de salón” de La cósmica ciudad, de la Tupá Gruv. Atrás, en una mesita, se iban vaciando las copas de cerveza negra de Don Maltus, que el sábado se sumó al Club.

Mientras el concierto avanzaba los mensajes del público iban llegando, y quizá sea demasiado tres o cuatro intervenciones de Emiliana Ron, que oficia de locutora, porque eso corta el clima del recital. Acaso con leer algunos hacia el final de la presentación sería suficiente, y nadie va a dejar de mirar porque no lean el suyo. Casi todos escritos en lenguaje inclusivo, aunque no necesariamente las canciones interpretadas, que pertenecen a una época que en muchos sentidos atrasaba, vista desde la actual construcción de sentidos.

Una sorpresa, pero no la mayor de la noche, fue un tema de amor al colectivo delivery compuesto durante la primera etapa de esta larga cuarentena, cuando la ciudad se llenó de motitos que surcaban calles desoladas transportando comida hacia hogares sitiados por el miedo. Se trata de un reggae, que ofrecieron en guitarras e incluyó un redondo solo del ‘Flaco’.

Entre Plateado sobre plateado y Piano bar, ubicaron Life on Mars?, esa invicta viejanueva y siempre extraña pero conocida canción de Bowie, la mejor de la historia según Tiani. Una oportuna pieza que pregunta desde su título si hay vida en Marte, justo ahora que nos preguntamos si seguirá habiendo vida acá, y en todo caso cómo irá a ser. Pegado al Bowie cosecha ’71, Sasha, Sissí y el Círculo de Baba, lo único de Fito que metieron en la valija esta vez, y que forma parte de El amor después del amor, de 1992, el disco cénit del también cineasta rosarino. La tocaron con la cantante en sintetizador, y otro gran punteo de Holgado.

Y sí, para cerrar tiraron al pecho de la sorpresa, que seguramente nadie acertó a cubrirse: una versión de una de Britney Spears que sabemos todes, aunque desconozcamos su título. La moldearon hasta llevarla a su registro, y esta es una fortaleza que tienen Les Flaques, a quienes todo lo que tocan les queda natural, como si fuera propio, como quien se pone una remera y sale al patio de la casa (adónde va a ir ahora). No es poco para músicos con tanto camino por fundar/recorrer.

Les Flaques se dieron el gusto y nos dieron el gusto. Un aporte más a descomprimir con arte la angustiante realidad a la que nos toca ponerle cuerpo, mente y corazón; un garabatearle mariposas al dolor; un abrir los ventanales de la noche para mostrar que hay un mañana. No es lo mismo tocar por streaming, pero es indispensable en este contexto, como es indispensable el Club Marta, que hará sonar un nuevo capítulo de su historia el sábado que viene, con el concierto de Medio Pelo.

Chino Castro

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