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domingo, 26 de septiembre de 2021
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Camina el lado salvaje

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Escribe: Mario Cuevas.

La canción data de 1972 pero no ha perdido un ápice de belleza y actualidad. A los que la escuchamos por primera vez nos llegó primero la música, por la sencilla razón que tenía letra en inglés. Un bajo en primer plano marcando el pulso, una guitarra rasgueando delicadamente por un lado y una batería con ritmo cansino por el otro. Luego,  Lou Reed comienza a cantar (o decir) en tono monocorde la letra. Las estrofas se suceden pero el estribillo es una simple onomatopeya (do do do de do do do de do do do, algo así). En la segunda parte entra en juego una sección de violines que acentúa la atmósfera del tema y finaliza con un coro de señoritas tarareando el estribillo y la intervención de un saxo prolijo y señorial.

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‘Walk on the Wild Side’ fue el primer y único hit en toda la carrera de Lou Reed (el neoyorkino siempre negó que haya sido un éxito, como escapándole a semejantes menudencias). Pero no fue un hit cualquiera, Lou Reed se había limitado a relatar obsesiva y descarnadamente personajes de New York que se codearon con él en la época de The Factory, cuando integraba la Velvet Underground. Para entender mejor esta canción tendríamos que hacer un poco de historia.

 

El disco de la banana

A menudo las grandes sociedades funcionan con polos opuestos. Si no cómo se explica que John Cale, un galés experto en música abstracta; y Lou Reed, un neoyorkino amante de la literatura negra y del rock & roll básico de tres tonos se hayan juntando a fines de los ’60 para crear la Velvet Underground, agrupación que ya nació condenada en su inicio. ¿Quién le iba a prestar atención a este grupo con su obstinado nihilismo cuando en esos días reinaba la psicodelia y el optimismo del Flower Power?

Al desigual dúo se le unió Sterling Morrison, un guitarrista amante del blues y Maureen Tucker, una chica clase media neoyorkina con un más que bien equipado set de batería. La Velvet comenzó tocando en el Café Bizarre con canciones que contrastaban notablemente con el sonido de la costa oeste que imperaba en ese momento. Mientras el hippismo proclamaba las pastillas de colores y el amor libre en los espacios verdes con mar y sol; Reed, Cale y compañía escribían sobre drogas duras e historias de sadomasoquismo en el cemento neoyorkino al ritmo de un sonido duro y chirriante. Muy pronto la Velvet captó la atención de Andy Warhol que desde su Factory los cobijó. Incorporaron una vocalista, Nico, escultural modelo alemana que había impactado a todo el ambiente rockero de Nueva York. Completado el grupo, Warhol los anexó a la Exploding Plastic Inevitable, un show multimedia que incluía música, cine y danza. Se lanzaron a conquistar el oeste del país y en 1966 recalaron en Los Ángeles, actuando en un boliche llamado The Trip. Los shows no duraron mucho, por esos lares se oía Jefferson Airplane y Grateful Dead y no había lugar todavía para semejante espectáculo.

“The Velvet Underground & Nico”, el famoso disco con una banana dibujada por Warhol en la portada, se registró en esos tumultuosos días en Los Ángeles pero saldría a la calle recién en 1967, un año más tarde, cuando Nico ya no formaba parte de la banda y Andy Warhol estaba entretenido con otro proyecto. El trabajo no llamó mucho la atención, sólo con el paso del tiempo se le reconocería su importancia e influencia en las generaciones venideras con ese ramillete de canciones fabulosas encabezada por ‘Heroin’.

La Velvet, con Reed y Cale, grabó un disco más. El galés decidió dejar el barco cuando las diferencias con Reed se tornaron insalvables. Bajo el comando del neoyorkino la banda seguiría otro tiempo sin el salvaje impulso original hasta terminar incluso sin el propio Lou Reed.

 

Transformer

El paso de David Bowie por la vida de Lou Reed sería fundamental. Luego de grabar su primer disco solista, Reed se puso a las órdenes de Bowie para que lo produzca. El inglés había cautivado al neoyorkino con su sonido y era el indicado para que él y su guitarrista Mick Ronson encaucen las fabulosas canciones de Reed.

Muchos aseguran que “Transformer” (1972) es el mejor disco de Lou Reed. No les falta razón. El glam de Bowie y el cuero negro de Reed crearon una combinación irresistible. ‘Satellite of Love’, ‘Perfect Day’ y ‘Walk on the Wild Side’ son sólo tres ejemplos que brillan notablemente en este disco y quedarán por siempre en el testamento musical del neoyorkino.

“Siempre escribí sobre lo que me rodeaba – contó Reed – y sería difícil imaginarse no haber escrito sobre todo lo que ocurría en The Factory. Además se trataba de cosas que me interesaban. Aquella etapa me sirvió para lo que tenía que servir. Quería ser famoso para convertirme en el mayor vendedor de basura del momento, y terminé por serlo, porque mi mierda es mejor que los diamantes de cualquier otro artista. Así que lo llevé tan lejos como pude y después cerré el negocio.”

Con la acostumbrada megalomanía de Lou Reed se cierra el círculo y retomamos el inicio de esta historia. Suena nuevamente ‘Walk on the Wild Side’ en su versión original. Es en un momento irrepetible: el pulso del bajo, la música y Lou Reed, con su pluma filosa, retratando sus personajes desafiando las convenciones sociales y sexuales allá lejos y hace tiempo en New York, la ciudad de los sueños destrozados.

 

‘Walk on the Walk Side’

Holly (1) llegó de Miami Florida, cruzó todo E.E.U.U a dedo

Se depiló las cejas en el camino, se afeitó las piernas y entonces se hizo ella

Y dijo, hey cariño, camina por el lado salvaje

Dice, hey dulce, camina por el lado salvaje

 

Candy (2) llegó de Island

En la habitación de atrás era la querida de todos

Pero nunca perdió la cabeza, ni siquiera cuando la chupaba

Dice, hey cariño, camina por el lado salvaje

Ella dijo, hey cariño, camina por el lado salvaje

 

El pequeño Joe (3) nunca la regalaba, todo el mundo tenía que pagar y pagar, un polvo acá, un polvo allá

Es en la ciudad de Nueva York donde dijeron:

Hey cariño, camina por el lado salvaje

Y yo digo, hey Joe, camina por el lado salvaje

 

Sugar Plum Fairy (4) llegó y salió a la calle

Buscando comida para el alma, y un lugar donde comer

Fue al Apollo, deberías haberlo visto bailar

Ellos decían, hey Sugar, camina por el lado salvaje

Y yo decía, hey dulce, camina por el lado salvaje

 

Jackie (5) iba colgado de anfetas, creyó que era James Dean por un día

Después creo que se pegó un palo, el Valium le habría ayudado a bajar

Ella dijo, hey cariño camina por el lado salvaje

Y yo dije, hey dulce, camina por el lado salvaje

Y las chicas de color decían, du du du du…

 

(1) Reed se refiere a la drag-queen Holly Woodlawn, estrella de ‘Trash’ (1970), film de Andy Warhol. Estas películas, provocadoras en grado extremo, generalmente tenían como protagonistas travestis y homosexuales.

(2) Aquí el autor cita a Candy Darling, otra actriz travestida que aparecía en las películas de Warhol. Lou Reed también escribió sobre ella en otro tema suyo, ‘Candy Says’.

(3) Little Joe es el apodo del actor Joe Dallesandro, también del casting habitual de los films de Warhol.

(4) Sugar Plum Fairy es el apodo del actor Joe Campbell. ‘Fairy’ es un término peyorativo para referirse a los hombres gay.

(5) Jackie Curtis es otra actriz travestida de las películas de Warhol.

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