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viernes, 09 de diciembre de 2022
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Bellomo sigue presente, a pesar de que pasaron 37 años de su desaparición física

Ayer en el cementerio y en el monolito.

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Una avenida, una Escuela, una habitación del comité de la Unión Cívica Radical. Juan Carlos Bellomo está presente, quizás no tanto como se quisiera, porque en las escuelas se habla poco y nada de la historia local. Aquel hombre que perdió la vida en las inundaciones de 1985, cuando se voló la ruta, cuando parecía que la ciudad se inundaría por la diferencia de nivel que tiene por debajo de las aguas que corren por el Arroyo Vallimanca, hoy sigue vivo en muchos, y su recuerdo seguirá latente durante muchos años más.

Ver a Néstor Mendiburu, su amigo del ciclismo, con sus achaques; ver a Alfredo Carretero entrado en años, intendente de aquel entonces; ver a Félix Sáez ya retirado, ayer jefe del Cuerpo Activo de Bomberos, hace caer en la cuenta de que pasaron 37 años en las vidas y en los cuerpos de ellos; pero la vida de Bellomo se detuvo aquel 19 de noviembre, y su recuerdo son fotos de un hombre joven, con mucha vida por delante, truncada de golpe, la de él y la de su familia más cercana.

Hubo años en los que se contaban con pocos dedos los presentes en estos actos, siempre pocos en el cementerio, un recordatorio mucho más familiar e íntimo; y algunos más en el monolito construido en 25 de Mayo y Fabrés García al año de su fallecimiento, en 1986. Ayer por suerte hubo mucha gente, a pesar del sol y el calor agobiante, inapropiado para esta altura de noviembre. Incluso estuvieron los abanderados de la Escuela Secundaria N° 6, la que lleva su nombre y funciona en el edificio de la Escuela N° 7.

Dijeron presente obviamente los organizadores, las autoridades del comité radical, excepto su presidente, Daniel Salazar, quien se excusó por no encontrarse en Bolívar. Estuvo el intendente Marcos Pisano y parte de su gabinete; se vino Alfredo Carretero desde Urdampilleta; estuvo el flamante presidente del comité UCR electo pero todavía no asumido, Sergio Croce; estuvieron representados la mayoría de los espacios políticos que tiene Bolívar hoy, incluido Ariel Ferreyra, del Frente de Todos; pero que no comulga con el municipio. Y Marichu Goyechea, presidenta de la Coalición Cívica, entre otros.

A la hora de las ofrendas florales emocionó ver al Mellizo Alzueta, a Félix Sáez, Alberto Amado, Susana Torraco y otros, a quienes no hay que contarles quién fue Bellomo, porque lo conocieron, lo trataron, son parte de la historia viva de un Bolívar de ayer que vive en el recuerdo de ellos, en sus vivencias de aquellos días de inudaciones, de marchas y contra marchar, de toma de decisiones en serio. Faltaron Isidoro Laso y Juan Carlos Reina, dos de los integrantes de la siniestrada lancha, quienes enviaron nota disculpándose por no estar.

Patricia Oroz, vicepresidenta de la Unión Cívica Radical, quien continuará en ese cargo junto a Sergio Croce, ofició de presentadora, compartiendo la locución con Jorge Cabrerizo. Por el micrófono pasaron Manuel Mapis, presidente de la Juventud Radical reelecto el domingo pasado por 2 años más, y su vencido, Facundo Zácaro. Además hubo un texto literario leído por Celia González. La parte histórica estuvo a cargo de la abogada pirovanense Susana Torraco, primera concejal radical del radicalismo en la historia de Bolívar. También habló la directora de la Escuela Secundaria N° 6 “Juan Carlos Bellomo”.

Cada acto de Bellomo es una lección de historia local, siempre se aprende algo de lo que pasó aquel día, aquel trágico día para toda la comunidad; pero que fue el principio de la salvación de las aguas para una población afligida pero comprometida, que acompañó al intendente Alfredo Carretero hasta las últimas consecuencias, aún sabiendo que se iba contra las órdenes de la gobernación de Buenos Aires.

El padre Mauricio Scoltore fue el último en hablar, breve; pero recordó su estancia en el colegio secundario por aquellos días en Saladillo. Claro que los saladillenses estaban atentos a lo que sucedía en Bolívar, porque el agua una vez que atravesara la 226 con sus tubos chicos iba a acelerar su paso por el Vallimanca hacia allá. Encima el gobernador era Alejandro Armendáriz, de Saladillo, a quien poco le gustaba la idea de que le mandaran el agua a sus vecinos.

La historia es sabida por los que la saben, y los que no tendrán que ponerse a estudiarla. Vamos hacia los 40 años de un hecho que marcó como pocos la historia de la ciudad; después de los hechos ocurridos en la primera década del 1900, la más saliente de las efemérides locales es sin dudas la voladura de la ruta de 1985, que conllevó varias cosas, entre ellas la muerte de Juan Carlos Bellomo, a quien se volvió a recordar ayer.

Angel Pesce

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