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jueves, 03 de junio de 2021
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Armónica, vas a hablar: Claudio Holgado Trío se presentó en La Lomada

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Un concierto sin cantante salvo en el segmento ‘reunión de amigos’ o zapada, y sin (casi) ninguna que sepamos todos, desde el vamos pinta diferente, y ahí quizá radique lo interesante del asunto. Claudio Holgado Trío se presentó en La Lomada con un show en el que volvió a rescatar viejas piezas de blues americano, de la época en que la armónica hacía las veces de artística punta de lanza para el reclamo de negros y oprimidos, de ese lejano tiempo en el que la armónica habló con lamentos que aún resuenan.

 

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Con Nicolás Holgado en guitarra y Franco Exertier Ramos en batería, el combo despachó canciones desconocidas por las multitudes, pero que sirvieron de reservorio para otras que sí triunfaron mediáticamente. Summetime y Misty, dos standards de jazz que llevaron al territorio del blues, podrían ser dos de las pocas conocidas que sonaron en la primera parte del recital, en una Lomada con óptimo clima, muy buena concurrencia dentro del protocolo que  exige trabajar con poca gente, y el muy buen servicio de cantina que la ‘clientela’ del patio de bandas de Chillón y García conoce (y saborea).

 

Fue el viernes por la noche en prolongación avenida 25 de Mayo, bajo una luna que pasó de lo velado a lo límpido, como si arriba hubiera alguien atento mirando. El tono bucólico de esa zona de la ciudad, a unas diez cuadras del casco urbano, ponía el resto.

 

En algunos segmentos el trío sumó a Nahuel Morante, uno de los guitarristas con más interesante proyección del Bolívar actual. Con el barbado instrumentista recrearon en principio una de Charlie Musselwhite, uno de los artistas de cabecera del trío. Más adelante tocarían Alicia. En otros pasajes el que se incorporó, en violín, fue el pibe Blas Holgado, hijo de Claudio. (Que se queden tranquilos los escenarios vernáculos: ¡hay Holgados para rato!).

 

El setlist incluyó algún folk, que sin embargo el trío acomodó en su molde. La música estuvo matizada con breves y jugosos parlamentos de Holgado Claudio sobre el origen y la evolución de la armónica en el blues. Habló de que en un principio recreó la marcha de los trenes, que a su vez encarnaban el sueño de los negros y los explotados americanos de huir hacia algún pueblo con mejores condiciones de vida, un propósito que a menudo terminaba mal. 

 

Tras un break la banda viró hacia otra estación, y ahí sí aparecieron un cantante y canciones que sabemos todes, lo que representó un fuego diferente en relación al que venía cultivándose, pero a la vez más común tomando en cuenta el promedio de lo  que vemos en el intenso circuito del rock local. Fue cuando irrumpió Eric ‘Peluca’ Rivero Roldán, primo del guitarrista Nicolás Holgado, igual que Blas Holgado (alguien bromeó con que deberían armar la banda Los primos del ‘Flaco’, o así debió haberse titulado este show). Con su carisma demoledor Rivero Roldán calibró al público y la noche en la frecuencia del rock barrial argentino, ese que antepone el corazón y la espontaneidad a la técnica y la obsesiva elaboración y así consigue unas canciones de indestructible simpleza, en las que el pueblo late sus dolores, su lucha y sus sueños. Echaron mano a Tren de las 16, por añares el gran hit de Pappo’s Blues, y a una de Los Piojos.

 

Para ir cerrando una noche que se encaminaba hacia la siempre ancha y generosa avenida de la zapada y la juntada de amigos, ya sin Rivero Roldán en la escena la banda recurrió a una de James Cotton, otro de los faros del plan musical de Claudio Holgado Trío, con la que se lucieron todos.

 

Chino Castro

 

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