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martes, 01 de junio de 2021
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“Aquel triunfo de Ravassi nos demuestra de lo que somos capaces los radicales tirando todos para el mismo lado”

Julio Ruiz, a 48 años de la victoria de la UCR en 1973.

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Julio Ruiz volvió a dar otra charla taller, en esta ocasión el 11 de marzo, recordando el triunfo del radicalismo en Bolívar en 1973 y con ello la llegada al municipio del Dr. Francisco “Pancho” Ravassi. Ruiz, integrante de la Juventud Radical de aquel momento, recordó con añoranza aquel tiempo en el que el radicalismo se hacía fuerte en la ciudad compitiendo mano a mano con el peronismo (proscripto o sin participación en las elecciones que llevaron a la comuna a Pico Erreca y a Barrio, también radicales). Con la vuelta al país de Juan Domingo Perón, los jóvenes de la UCR de aquel entonces se golpean el pecho orgullosos de haber sido uno de los 12 municipios de la provincia de Buenos Aires en los que ganó el partido de Alem e Yrigoyen.

El lugar elegido para la charla taller fue Laprida 28, la casa que habitaba en aquel entonces Francisco Ravassi, que quedaba nada más y nada menos que al lado del entonces comité radical (hoy casa de Enrique Schechtel) y también la peluquería de Eduardo Duro. En esa cuadra con tanta historia radical (el comité había estado anteriormente en Almirante Brown 150 aproximadamente, luego en San Martín 870), y a la vuelta de la actual casa de la UCR, Ruiz habló, más recordando que otra cosa, porque fue partícipe de aquella gesta.

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Dijo Ruiz: “Tuve la suerte y a veces la carga de haber sido testigo directo de algunas cosas, y por esta razón trato de transmitirles a los jóvenes la historia que o no siempre se estudia en los colegios o directamente no la estudian, porque normalmente la historia no les gusta”.

Julio hizo un raconto histórico de golpes y procesos democráticos desde su nacimiento en 1955, hasta llegar a 1973. Y llegando con sus recuerdos a aquel año, Ruiz contó: “Estamos aquí parados frente a lo que fue el domicilio doctor Francisco Ravassi, personaje del cual ahora vamos a hablar, ubicado exactamente al lado de donde estaba el viejo comité radical, una casa antigua, con paredes de 45 centímetros, con pisos de madera que se hundían; pero con un gran fervor adentro de sus padres, y al lado del comité la peluquería de Duro. Ese comité fue cerrado en la época de la revolución Argentina (1966, caída del gobierno de Illia); pero no cerraron la peluquería, porque la peluquería del viejo Duro era un comercio, que si bien estaba en el mismo edificio que el comité, no lo podían clausurar, por lo tanto los radicales comenzamos a reunirnos, jóvenes y viejos, en la peluquería de Duro, y de ahí pasábamos al comité, que del lado de afuera estaba cerrado”.

Ruiz avanzó en sus dichos para decir que “en ese comité radical comenzó a gestarse, una vez que se abre la actividad de los partidos políticos y pudimos abrir la puerta del frente, el lanzamiento de la Unión Cívica Radical del Pueblo, porque en esa época el radicalismo estaba dividido en dos partidos desde 1958, en Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), que se fueron Frondizzi, y Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), que se quedaron con la vieja estructura de la Unión Cívica Radical al mando de Ricardo Balbín. La UCRP comenzó a organizarse para participar de una elección que tenía una característica fundamental: Perón había sido derrotado en 1955, estaba en el exilio; pero desde el exilio manejaba la política argentina, y las grandes vertientes que tenía el peronismo, que unas amantaban parte de su conocimiento en la izquierda (Mao Tse Tum, el Che Guevara y la Revolución Cubana) y la otra parte amantaba sus principios en el viejo peronismo de 1945, estaban de acuerdo con el regreso de Perón, y a su vez manejaban el sindicalismo, hubo todo un ambiente explosivo hasta que el gobierno de Lanusse, en 1972, decide que Perón puede volver a la Argentina, cosa que estaba prohibida hasta ese momento porque si volvía lo metían preso. Y Perón vuelve; pero como ya se estaba abriendo el panorama político para las elecciones y los partidos estaban armando sus listas, el radicalismo estaba armando sus elecciones internas y el peronismo iba a esperar la palabra de Perón”.

Esa parte de la historia previa a la larga noche que vino después, es apasionante, más relatada por Julio Ruiz: “El radicalismo desde este comité y desde esta casa habla una filial local de lo que a nivel nacional era el movimiento que había creado el Dr. Raúl Alfonsín, un joven abogado de Chascomús, que se llamó Movimiento de Renovación y Cambio. En ese movimiento local participaba gran parte de la Juventud Radical y lo encabezaba el Dr. Ravassi con el apoyo al lado de Lita Santa María. Y de un montón de otras personas que se oponían a la vieja conducción del partido, encabezada por Ricardo Balbín, que en Bolívar estaba representada, entre otros, por los hermanos Busquet Serra, que eran los que más manejaban la pelota política; pero también había gente de mucha antigüedad en el partido como Ricardo Landoni, el Catalán Alabart, Armando Miguel, Zuccarino, gente de peso. En consecuencia la interna era inevitable, tanto a nivel nacional, como a nivel local”.

Pasemos al escenario de la interna local: “Acá se desarrolló una interna durísima –continuó Ruiz-, en donde primero obtiene la presidencia del comité el Movimiento de Renovación y Cambio (en la figura de Lito Amengual) y posteriormente la candidatura a intendente el Dr. Francisco Ravassi. Mientras tanto el país estaba esperando qué pasaba con Perón, que volvió en noviembre y decide hacer un acuerdo con distinto partidos, entre ellos el Partido Conservador Popular y el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), y junto con el Partido Justicialista forman lo que se llamó el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI). Perón no podía ser candidato porque no tenía antigüedad de residencia en el país, en consecuencia elige a Vicente Solano Lima, que era un odontólogo de San Andrés de Giles, y se lanza la campaña”.

Y en estos talleres Ruiz ha volteado varios mitos, en esta pasó lo mismo, pasen y lean: “Hasta hace unos años existía la creencia de que Bolívar es un pueblo radical, en principio Bolívar tuvo intendente radicales allá por los gobiernos de Yrigoyen y de Alvear; pero después, en lo que llamamos la Década Infame (de 1932 a 1943), los intendentes si bien eran afiliados radicales formaban parte de la llamada Concordancia, que era una alianza entre radicales y conservadores, por lo tanto no podemos decir que eran intendentes absolutamente radicales, más bien formaban parte de la gente que dentro del radicalismo había participado de la caída de Yrigoyen, y si eran radicales no eran yrigoyenistas. Con el peronismo en el poder, entre 1946 y 1955 ganó el peronismo en Bolívar, y después, cuando se hicieron las elecciones en 1958 y 1963 ganó el radicalismo pero con el peronismo prohibido, por lo tanto no había forma de medir si Bolívar era un pueblo radical o no. En 1965, cuando Illia permite que el peronismo participe de las elecciones, en Bolívar ganó las legislativas la Unión Popular, que era uno de los nombres bajo los que participó el peronismo. Hasta acá el radicalismo había ganado pero sin el peronismo; pero cuando el peronismo participó de las elecciones, el radicalismo perdió”.

Contada esa historia, Julio remarcó: “Ese era el desafío que le tocaba a Ravassi enfrentar en 1973, que la gente creyendo que el pueblo era radical, se quedara tranquila; pero en realidad el radicalismo no ganaba solo ni le ganaba al peronismo desde 1928. Además hay que tener en cuenta una cosa, en ese momento el 60 % del país pensaba que la solución de los problemas de Argentina se iban a solucionar con la vuelta de Perón. Después de la interna en la que Ravassi fue elegido candidato, todo el radicalismo se alineó detrás suyo, sus mejores colaboradores, además de Lita Santa María, fueron Belcha y Pichón Busquet Serra, que eran los candidatos de la oposición interna. Y atrás de eso se formó un núcleo fuerte de juventud radical, que ya venía trabajando desde la época del Cordobazo (1969), y voy a cometer el error de dejar sin nombrar a un montón de gente; pero no me gustaría dejar de recordar entre esos jóvenes a Jaime Suñol, el Turco (Ricardo) Asín, Jorge Robledo, el Gancho Palacios, Rubén Palacios, los mellizos Alzueta, Pajarito Alzueta, Jorge Alabart, mi hermano, Iroz, y las dos mascotas que eran los más chiquitos: Jorge Sarmiento y Alejandro Ravassi, sin contar con los que se iban metiendo en el medio, tanto chicos como chicas, Graciela Santilli, Graciela Thomann, Lilian Picirillo, Hilda Herrera, tantos que pido perdón por la omisión pero quiero recordar por lo menos a algunos, que éramos chicos de 15, 16, 17, creo que los más viejos serían los mellizos Alzueta con veintitantos años”.

Julio, parte de esa Juventud, recordó: “Viendo cómo estaba la cosa y charlando con los viejos para conseguir su apoyo, decidió hacer lo que no se había hecho nunca: ganarle al peronismo en su propio terreno, y salimos a militar en Villa Diamante, Pompeya, Los Zorzales, en los lugares antes no se iba porque eran ´las villas´, el radicalismo era como un partido urbano, y nosotros salimos a trabajar donde no iban los radicales. Todos nos decían ´los van a cagar a trompadas´, y no pasó nada de eso, al contrario, era la primera vez que iba un radical y por lo tanto como que se sorprendían, y encima íbamos con la boina blanca, como para que nos identificaran bien. Y se hizo un trabajo muy concienzudo acá, en Urdampilleta, en Pirovano, en Hale, en Unzué, en Ibarra, en Paula, y como todavía nos quedaba tiempo nos fuimos a hacerla la campaña al candidato a intendente de Olavarría, Pastor, y le cubrimos toda la zona rural, porque era una juventud que estaba consustanciada que había que pelear a muerte, con buenas herramientas, el voto peronista. No íbamos a hacer que lo votaran a Cámpora, porque era el candidato de Perón; pero sí que por lo menos lo votaran a Ravassi, porque Ravassi era un buen médico, era su médico, era conocido, era un buen tipo, una buena persona, y todos lo querían. Había que convencerlos que no era pecado cortar la boleta, y había muchos que tenían la convicción de que como tenían el cuadro de Perón o de Evita en la cocina, por ahí cortar la boleta era traicionarlos, y este fue el trabajo fino que se hizo independientemente de la otra militancia, que fue la de pegar carteles, fue la de convencer, que fue más dura”.

Y así desembocamos en la fecha clave: “El 11 de marzo de 1973, alrededor de las 20.30 horas estábamos todos aquí en el viejo comité esperando los resultados y veníamos palo a palo. En Bolívar sacábamos poca diferencia, que ya era mucho; pero faltaba Hale, que definía la elección, y ahí perdimos por muchísimo menos de lo que pensábamos; y en Urdampilleta ganamos por pocos votos; y faltaba Pirovano, donde si el peronismo sacaba la cantidad de votos que juntó en la elección de 1965, nos rompían el alma, y en Pirovano nos ganaron por poco, y eso sirvió para con lo que se había hecho en Bolívar pudiéramos ganar la elección y llevarlo a Ravassi de intendente. Para tener una magnitud del trabajo que hubo que hacer, tienen que saber que en Bolívar el radicalismo a nivel provincial y a nivel nacional perdió por 3 mil votos, es decir que el trabajo del corte de boleta y de la convicción de peronistas locales fue muy fuerte, y no podíamos salir a convencer a los del MID y a los conservadores, porque ellos estaban con el peronismo, a los únicos que podíamos salir a convencer era a los peronistas, y si no hubiéramos tenido un partido unido en el que todo el mundo estaba tirando del mismo carro, esto no lo hubiéramos podido hacer, y este es el mensaje: el orgullo radical hay que recuperarlo, ese 11 de marzo de 1973 es un hito que tenemos que recordar y que nos tiene que demostrar de lo que somos capaces los radicales si realmente nos ponemos las pilas y empujamos todos para el mismo lado”.

Luego Julio explicó que “con la diferencia obtenida, Ravassi obtuvo la mayoría en el Concejo Deliberante: 8 concejales, 7 eran del peronismo y el restante de la Democracia Cristiana. El presidente del Concejo fue Antonio Bardella, quien a pesar de tener serios problemas de salud manejó durante todo el tiempo que le tocó brillantemente un Concejo Deliberante donde había mucha gente capaz y peleadora de los dos lados, con unos debates monstruosos. Quien le hace el soporte técnico a Ravassi abajo es el secretario de Gobierno y Hacienda, el Catalán Alabart. El gobierno nacional y el gobierno provincial estaban en contra, encima un huracán con una tormenta en enero de 1974 destrozó medio pueblo, que nos dejó inundados, sin luz, mal económicamente por las cosechas que se perdieron. Así y todo el gobierno de Ravassi fue bueno, a pesar de que todos tratan de resaltar de las administraciones radicales el ´buena persona, era honesto´, como diciendo ´no hicieron un pomo´. No, porque además de ser buenas personas y honestos, se hicieron cosas, entre otras cosas muchos de los vecinos de Barrio Jardín no sabrán que ese barrio se construyó durante la gestión del Dr. Ravassi, que en ese momento se llamó ´Provincia y Municipio´, porque se hizo a través de un convenio entre la provincia y la Municipalidad. Los planes de pavimentación quedaron armados, junto con los planes de los desagües pluviales y cloacales, durante el gobierno de Ravassi por su secretario de Obras Públicas, que era un joven ingeniero de treinta y pico de años que se llamaba Alfredo Carretero”.

Continuando con el relato de la gestión Ravassi, Ruiz recordó que por esos tiempos “se armó la Comisión Vial, la Comisión Interbarrial, porque ya en ese momento el radicalismo tenía el concepto de la participación de la gente, de los interesados en la solución de los problemas. Lita Santa María ocupó Bienestar Social y se encargó de cubrir con muy buen criterio todo lo que era la asistencia en esa época en la que llovían 40 milímetros y se inundaba todo desde la calle Saavedra para atrás y los evacuados iban a parar a los vagones del ferrocarril hasta que se retirara el agua. Hoy los jóvenes miran esto y ven todo hecho, no saben lo que costó hacerlo, lo heredaron como está; pero la intención de estos talleres es que sepan que antes hubo que hacerlo para que ustedes lo disfruten, y por lo tanto es importante que lo sepan para que lo quieran, lo defiendan y lo cuiden”.

Y siguió: “La administración de Ravassi no tuvo déficit presupuestario, no tuvo problemas para pagar los salarios, a pesar de que se comió todos los paros habidos y por haber que le hizo el Sindicato de Empleados Municipales, porque eran peronistas. Y de golpe, a menos de tres años de gobierno, viene el Golpe de Estado de 1976, y entra un teniente primero (Grosse) con algunos soldados, se hace cargo del municipio y le ofrecen a Ravassi querdarse, como ya le habían ofrecido a muchos civiles quedarse en el cargo jurando obediencia al estatuto del Proceso de Reorganización Nacional, y Ravassi que además de médico, buen tipo, gran persona, querible, honesto, sencillo, humilde, era un demócrata y había jurado por los Santos Evangelios, dijo que no, así que al no aceptar ser partícipe de un gobierno que había volteado a las autoridades nacionales, provinciales y municipales, presentó la renuncia y se vino caminando desde el municipio hasta esta casa, con su mujer, Elba Merlino, que fue otro de los grandes soportes que hubo en esa campaña y en toda la historia del radicalismo desde que participó Francisco Ravassi”.

Para ir cerrando la historia, Julio agregó: “Este homenaje del triunfo radical también tiene el mensaje de que debemos recordar a nuestros grandes tipos, no importa en qué línea interna del partido hayan estado, lo importante es que fueron dejando una semilla que fueron sembrando para que podamos tener un partido que se enorgullece de tener 130 años de vida; pero tenemos que tener en cuenta que en ese tiempo habremos cometido equivocaciones, quién no las ha tenido; pero también hemos dejado en cada uno de los hombres que estuvieron en nuestros gobiernos un mensaje, el de la honestidad y la humildad, con esas dos cosas se hacen las buenas personas, y no se puede hacer buena política si no hay buenas personas. Recuerden siempre que lo más importante en política no es juntar la mayor cantidad de votos como sea sino ser buena persona, porque de esa manera se va a poder hacer buena política”.

Para terminar, Ruiz manifestó: “Me siento muy honrado de haber sido parte, aunque sea mínima, de ese proceso histórico, de ese triunfo histórico. Sólo en 12 municipios de los 120 y pico que tenía en ese momento la provincia ganó el radicalismo, entre ellos Bolívar. Y nos cupo a los jóvenes de aquella época; pero también a los viejos, que entre otras cosas nos dieron el rastrojero, el jeep, el combustible, la paciencia, mucha, nos dieron enseñanza y en algún momento, cuando estuvimos a punto de salir a defender con hachas y palos el triunfo radial, nos dieron prudencia, porque si hubiéramos salido se habría armado un gran lío que todavía se estaría contando en los libros de historia de Bolívar; pero dio la casualidad que esa prudencia nos permitió ver que los peronistas estaban festejando que ellos habían ganado a nivel provincial y nacional, no que venían a tomar el comité. Pasaron por la esquina, nos saludaron y siguieron, y si hubiésemos salido a buscarlos hubiera habido lío. Por eso es bueno como lección que si bien no hay que hacerle caso a todo lo que digan los viejos, hay guardarlo, acá (se toca la cabeza), en algún archivo en el disco rígido, y por ahí si se presenta alguna situación, abrir el archivo y ver qué dijeron, y ahí seguramente nos vamos a tomar esos minutos para pensar antes de actuar, a eso lo llamamos prudencia”.

Ángel Pesce.

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