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miércoles, 25 de agosto de 2021
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Anneris dirige una, actúa en otra y aprende siempre

La cooperativa "La Barraca" volvió al trabajo.

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Tras las restricciones duras durante la fase aguda de la pandemia, la cooperativa teatral La Barraca también ha vuelto al trabajo presencial, con los ensayos de seis obras breves de Tennessee Williams que involucran en diversos roles a casi todes sus integrantes.

Los preparativos se desarrollan en las casas particulares de los miembros de cada elenco; se trabaja sin fecha de estreno en el horizonte.

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Anneris Escalada Aranas tiene una menuda tarea: dirigir a Patricia Galaz y a José María Alabart (ver aparte), máxima figura y líder espiritual de la cooperativa, además de ser el docente que, durante el Profesorado de Teatro que se desarrolló hace unos años en sede de la Fundación Futuro, tuvo a su cargo las asignaturas centrales de la carrera que cursó la gran mayoría de quienes hoy conforman La Barraca. Esa labor, que constituye su primera experiencia como directora, la lleva adelante en el segmento que une las seis piezas de Tennessee.

Además, actúa en Háblame como la lluvia, junto a Federico Ron y bajo dirección de Gabriel Silva. “Es una pareja, ella está todo el tiempo en la habitación del conventillo donde viven. El marido está a su lado con toda la borrachera de la fiesta anterior, y anterior, y la anterior. Ella se quiere ir, y la obra trata de toda la incomunicación entre ellos”, describió la actriz, ahora también directora y profesora de teatro en escuelas de la ciudad.

En ocasiones, “a esta mujer le pinta el bajón, pero en otras me explota una locura no sé de dónde”, dijo la artista.

No conozco la obra, pero te imagino en un rol diferente al que has desempeñado otras veces, más contenida y apocada.

-Pero me gusta estallar en escena, y en este papel también. Aunque si estalla, lo hace en cualquier lado, no siempre en el mismo. Además porque trabajamos así: nunca un ensayo es igual al otro, siempre la estamos jugando.

Texto, vete de ahí

¿Improvisan, o siguen un texto?

-En esta etapa improvisamos sobre el texto. Seguimos el planteo. Nuestra manera es empezar creando la situación. Tenemos los textos leídos y comenzamos a trabajar la situación, con música, a través de imágenes plásticas, todo lo que nos ayude para armarla y crear diferentes estados emocionales. Por eso sale siempre algo distinto, porque como la propuesta inicial del ensayo siempre es diferente, la obra muta vez tras vez. Así van surgiendo cosas que nos gustan, que van quedando y que definirán el armado final. Y siempre vamos incorporando texto.

Cuando estudiábamos (el Profesorado), nos pedían que eligiéramos una escena. Pum, texto, y comenzar a trabajar. Pero el texto te empieza a atar, y el cuerpo se te va quedando. Dejamos que primero el cuerpo haga, porque nos ha pasado que una escena viene muy bien, con imágenes alucinantes, muy poéticas, que van surgiendo en la improvisación, y cuando agregás el texto decis ‘¿qué tenía que decir acá?’.  Y así ocurre que eso que venía sucediendo, empieza a no suceder, porque empezás a pensar en el texto. Otra cosa es ir incorporando de a poco la letra, eso sí tiene el sentido que nos interesa.

En este contexto de ensayos por doquier en las casas de los barraqueros, sólo La marquesa del Detebencil (La marquesa de Lax pour lotion en su título original) aún no ha comenzado con el proceso, “por falta de espacio y dificultades para coordinar los horarios del elenco”, puntualizó Anneris.

Las seis obras de Williams fueron adaptadas por Alabart.

Chino Castro

“Cada ensayo es alucinante”

La actriz y directora subraya que dirigir a Alabart y Patricia Galaz viene siendo un festín: “Recibo muchísimo, me quedan una gran ansiedad y emoción por lo que veo en este proceso”.

¿Cómo es dirigir a José María Alabart?

(Se ríe, con entusiasmo y nerviosismo también). -Es un placer. Cuando iniciamos este trabajo (ver nota principal) el ‘Mono’ dijo que él no quería dirigir, quería actuar. Cuando definimos quiénes sí querían, surgió la pregunta de quién lo iba a dirigir a él. “Ah, chicas, yo dirijo al ‘Mono’”, dije, así, muy canchera. Pero al llegar la hora dije “no… ¿qué hago? Cómo preparo el ensayo, son dos monstruos los que tengo (por Alabart y Patricia Galaz, compañera de ese elenco). Me agarró mucha inseguridad, desesperación, y lo hablé con Ana (Maringer) y Gabi (Silva), y los dos me dijeron “déjate de joder, tenés a dos grossos. No vas a tener el laburo que tendremos nosotros”.  Yo sentía que me iban a superar todo el tiempo, y el ‘Mono’ me dijo “vos confiá”. Llegó el primer ensayo y fue alucinante, alucinante. Es cierto que me superan todo el tiempo, que recibo mucha información cada vez. Pero es tremenda la entrega que tienen, la conexión entre ellos que se vio desde el primer ensayo, como que se han reencontrado. Es como que necesitaban volver a trabajar juntos, compartir. Cada ensayo es alucinante, yo recibo muchísimo, me quedan una gran ansiedad y emoción por lo que veo en este proceso.

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