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domingo, 26 de septiembre de 2021
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Alegría en el lado amable de la vida

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“Nadie tiene idea de las miles de noches que pasé sin dormir esperando este momento”, dijo Carlos Alberto Solsona, el papá de la nieta 129, que recuperó su identidad gracias al trabajo realizado por Abuelas de Plaza de Mayo.

La del papá es una de las frases más replicadas en las redes sociales, después que las Abuelas y él mismo confirmaran la información en rueda de prensa. Esto fue el martes.

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En medio de una profunda crisis social, económica y de valores, la restitución de una nieta o nieto, trajo, al menos para una parte de la sociedad, muchaalegríay luminosidad. Es asombroso, porque esos sentimientos son producidos por un grupo de señoras de edad muy avanzada, que no han bajado los brazos ni en los peores momentos y que vienen a dar clases de perseverancia y de esperanza.

La “nieta 129”nació en cautiverio, tiene a su padre y a un hermano, Marcos, nacido antes que ella y criado por un abuelo. Es hija de Norma Sintora y Carlos Solsona, tiene 42 años y vive en España. Sus padres eran militantes del PRT/ERP. La madre, que fue secuestrada cuando cursaba el octavo mes de embarazo, sigue desaparecida. El padre la buscó durante estos últimos 40 años.

Conocida la noticia estallaron las redes sociales del lado amable. Imágenes, textos, reflexiones, hicieron referencia a esta circunstancia de restitución del derecho a la identidad, de la que Argentina es un país ejemplo. Porque más allá de los gobiernos y a pesar de los recortes presupuestarios que intentan socavar el objetivo propuesto, las Abuelas siguen trabajando en forma silenciosa pero con constancia pedagógica, para encontrar a todes les nietes que faltan.

Entre pronósticos económicos angustiantes, promesas de flexibilización laboral y reformas que amenazan a lxs trabajadores, en medio también de una concentración mediática que es una clara afrenta a la democracia y de una corruptela del Poder Judicial que pone en riesgo la institucionalidad y el estado de derecho, las Abuelas lo hicieron otra vez.

A los ceños fruncidos por los ataques constantes al estado de ánimo, a la sensación de que todavía puede empeorar todo conforme se destapan las cloacas de las dirigencias, las Abuelas volvieron a decirnos que las luchas valen la pena, que la dignidad tiene que ver con las convicciones y que ni la una ni las otras se negocian.

“Qué lindas se ponen las redes sociales cuando las Abuelas encuentran un nieto o una nieta. Acá igual siempre aparecen un par de odiadores, pero marginales. En general hay bastante amor”, escribía una usuaria de Twitter, a modo de buena síntesis. Ante tanta fealdad, eso también es buena noticia.

Daniela Roldán

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