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domingo, 28 de noviembre de 2021
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Alabart y elenco preparan Bodas de sangre

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Una versión de Bodas de sangre, la primera de las obras de Federico García Lorca conocidas como la trilogía trágica rural (las otras dos, en ese orden cronológico, son Yerma y La casa de Bernarda Alba), será llevada a escena por el actor, director y docente José María Alabart, junto a un elenco integrado por casi todos los egresados del Profesorado de Teatro (CEPEAC) que finalizó en diciembre y donde el ‘Mono’ fue formador, más algunas incorporaciones. El grupo había ofrecido, en el mencionado mes, en el Coliseo, como trabajo final de una materia de la carrera, una versión de La casa de Bernarda Alba (ver aparte).

“Es una obra hermosa, maravillosa, por momentos es casi una ópera. Siempre estuve tentado de hacerla, pero ahora surge más a partir de lo grupal: las chicas (sus ex estudiantes) descubrieron a Lorca, quedaron encantadas con él y tenían muchos deseos de hacer Bodas de sangre y Yerma, así que dentro de unos años quizá podamos completar la trilogía”, dijo Alabart al diario.

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Que tus propias ex alumnas te pidan hacer una de Lorca seguramente es un motivo de orgullo para vos, que les diste a conocer a un autor insoslayable de la historia de la dramaturgia…

-Sí. Quizá lo conocían pero no profundamente, o alguna excepción habría, alguien que haya leído las obras, visto alguna puesta o conociera su poesía. Pero no lo conocían en la completitud que él tuvo como artista. Y surgió a partir de un duelo: el proceso de La casa de Bernarda Aba quedó interrumpido con sólo cuatro funciones, no pudimos continuar a raíz de la deserción de dos compañeras. Se complicaba buscar reemplazos, volver a ensayar, había sido un proceso largo y complejo como para resolverlo en cinco ensayos. Por eso decidimos arrancar directamente con algo nuevo y también muy vasto en cuanto a la cantidad de gente, ya que recurrimos a algunos que no cursaron en el CEPEAC. Hay quien tiene alguito de experiencia, otros nada y otros bastante, experiencia y formación, como Leandro Galaz.

El elenco está definido, pero no los roles. Eso se resolverá en una reunión estos días. Son trece personas, incluyendo a una niña de 12 años, Mía Bríguez. Se trata de Melina Cardoso, Carla Gentile, Anneris Escalada, Gabriel Silva, Andrea Gallo, Ana Laura Maringer, todes elles egresades del Profesorado de Teatro que se dictó en la Fundación Futuro, más Clara Tiani, Lucía González Livio, Alejandro Asperué, Diego Abel Peris, Federico Ron y los ya mencionados Galaz y Bríguez. “Como hay gente con ninguna experiencia y otra con poca, estamos conversando de no arrancar directamente con los ensayos sino hacer una especie de seminario intensivo de dos o tres clases semanales de unas dos o tres horas con ellos y la apoyatura del egresado y las egresadas del CEPEAC, para que no entren tan crudos”, indicó quien dirigirá esta versión de la obra que García Lorca dio a conocer en España en marzo de 1933.

El grupo no dispone de un espacio para ensayar, algo que se definirá a más tardar en dos semanas, y menos aún puede responder dónde se estrenará la obra. Tampoco cuánto durará el proceso de ensayos: “En la primera reunión, con el grupo más acotado (aún sin las incorporaciones), pedí un mínimo de sesenta ensayos. Y eso dependerá de la frecuencia con la que nos podamos juntar. Si nos juntamos tres veces por semana, por ahí con sesenta ensayos llegaremos; si lo hacemos dos veces, tal vez requiramos setenta, y si nos juntamos una sola vez, capaz que los setenta se convierten en cien. La continuidad hace al ritmo, al proceso. Yo prefiero hablar de números que de tiempo”, remató el creador del unipersonal Borges y yo, el primer espectáculo que llevó a cabo en su regreso de México a Bolívar en 2004.

Por lo demás, su propuesta es la que siempre formula a los elencos con los que trabaja: “Que sea un proceso de investigación, de exploración. Creo que hay un núcleo fuerte que está en condiciones de hacer eso. Como para que mas allá de realizar una obra linda, o lindita, como diría Duilio Lanzoni, sea un espectáculo, que luego podrá o no gustar pero donde se ponga de manifiesto no sólo lo actoral, que es lo fundamental, el eje de la propuesta y del teatro, sino lo plástico, lo sonoro. Que el espectador deba incorporar y poner en juego todos los sentidos al asistir a un espectáculo teatral”.

Chino Castro

 

UN ‘MONO’ CON LA NAVAJA DE ANALIZAR

Bernarda Alba: sí a los que sí, no a los que no

Esas cuatro funciones de La casa de Bernarda Alba, al menos en el recorte que tengo, gustaron mucho. Fue mucha gente, y el trabajo cosechó elogios a granel. ¿Cuál es tu mirada al respecto?

-Yo valoro fundamentalmente el proceso. Creo que fue de lo mejor que he podido hacer. Más allá del resultado, de cómo fue su factura, de cómo se comprendió grupalmente y cómo se llevó a escena.

 

El resultado es el proceso hacia el resultado.

-Claro. Y luego sí, fue mucha gente. Creo que la obra les gustó a los que les tenía que gustar, y no les gustó a los que no les tenía que gustar. También me han llegado críticas, y me parecen geniales esas críticas, porque justamente vienen de gente a la que no tiene que gustarle este tipo de propuestas. Después, hay cosas muy halagadoras, de gente que no había ido nunca al teatro, que no sabía quién era Lorca, si estaba vivo, era de Bolívar, argentino o de otra nacionalidad y si hinchaba por Max Verstappen en la Fórmula 1 de hoy. Esa gente captó la esencia, y acudo como ejemplo al caso de una persona puntual: alguien con una ideología más o menos progresista pero que adhería al colectivo del pañuelo celeste. Luego de ver esta obra y algunas otras cosas, admitió que había empezado a simpatizar más con la ideología del pañuelo verde. Eso me parece algo maravilloso, que el arte, en este caso el teatro, pueda dejar a una persona haciéndose preguntas.

 

“Me gusta salir al ruedo con muy pocas ideas, e investigar”

“Esta propuesta (La casa de Bernarda Alba, ver aparte) es artesanal, es ir a una investigación o exploración desde la nada, o desde lo muy poquito. No es salir con las cosas ya sabidas a recrear lo que ya sé, sino a buscar lo que no sé, a encontrar el conocimiento, en todo caso. Con dos o tres puntitas. Bodas de sangre, en síntesis, es una pareja que se va a casar y el novio anterior viene y le ‘roba’ la novia al actual, se enfrentan en un duelo de cuchillos y se matan. Eso es un tanguito, más allá de que Lorca lo haya escrito en una aldea rural de España. Entonces tengo ganas de latinoamericanizar la propuesta, sobre todo desde lo sonoro, que puedan aparecer algunos tangos, que en la fiesta de casamiento aparezcan algunas cumbias o joropos. Esas son las únicas ideas que tengo como para empezar a investigar. Siempre me gusta salir al ruedo con muy poquitas ideas”, explicó José María Alabart su método de trabajo en un párrafo de esta entrevista.

 

 

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