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jueves, 09 de diciembre de 2021
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A un año del covid, un Pato en busca de Messis

Arbe quiere promover nuevos talentos.

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El plástico Marcelo Germán ‘Pato’ Arbe cree que en Bolívar hay ‘Messis’ desconocidos públicamente, al menos en lo referido a su veta artística, y ansía ejercer una suerte de tutelaje para que se desarrollen, produzcan y así contribuyan con la sociedad. Le interesan los campos vinculados con la imagen, la pintura y el dibujo, lo que va mucho más allá de pintores y dibujantes y abarca a diseñadores gráficos y hasta a arquitectos e ingenieros. Es un proyecto incipiente, más una idea que una plataforma, pero poco a poco el foco de su interés va virando de la producción propia a la promoción de nuevos talentos, cualquiera que “se anime a resolver sus problemas, inquietudes y deseos sobre una hoja”.

Con Arbe hicimos una nota para el diario a principios de junio del año pasado, en los primeros meses de la cuarentena. Charly García y Eva Perón eran las figuras que lo desvelaban entonces, en pleno ‘trance-retrato’ en su flamante hogar de calle Matheu (ahora está de regreso en barrio Obrero). Contó que por retratar estaba publicando pocos dibujos en su cuenta de Facebook, un clásico de los años recientes en Bolívar a un nivel casi Tute, y también aseveró, en un tono casi temerario pero sin pretensión de tal, que no cree “en el que hace algo nuevo”, sino en los que sin tapujos toman todo lo que les sirve para elaborar su propia ‘ensalada’, un concepto sobre el que volverá aquí.

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La cuarentena ya lo agobiaba, es inquieto por naturaleza y hasta cuando habla le cuesta ordenarse. Pero tenía motivos: en la boletería de la terminal de micros el trabajo se había cortado, porque los viajes de larga distancia languidecían restringidos a nivel nacional, y tampoco podía dar clases. Pronto sería peor: a mediados de julio, hace casi exactamente un año, Arbe daba positivo de covid, cuando casi nada se sabía de la enfermedad de moda y el miedo gobernaba nuestras calles y hogares. Fue el caso 3 de la ciudad, según su propia cuenta. En esos días su amiga Estela Santillán organizó una campaña para darle una mano, Ayudame a ayudar, porque no podía trabajar y necesitaba recursos económicos. Se lanzó un bono contribución, salieron a la venta cien cupones y entre los adquirentes se sorteó un retrato de Marilyn Monroe elaborado para la ocasión por el propio ‘Pato’.

La pasó bien porque no tuvo síntomas, pero algunas noches se le hicieron larguísimas…

¿Cómo estás hoy, en el segundo año de la cuarentena?

-De apoco estamos volviendo a la terminal, las clases también se están reavivando. El año pasado después de aquella nota que hicimos me contagié el covid. Fui uno de los primeros casos acá. Tuve que estar encerrado en un departamento sin patio, solo, diría que en penumbras, pero el arte me salvó, me ayudó a descomprimir. No se sabía casi nada del covid, era todo incertidumbre.

“UNA TERAPIA HERMOSA”

¿Tuviste miedo?

-Y, viste que el cerebro… Ves una película de terror y empezás a escuchar ruidos, ves movimiento en la ventana, te ponés muy sensible a esas cosas. Una noche me pareció que me ardían los pulmones, algo así. Pensé que debía despedirme, que iba a bajar el puente de luz y todo eso (ahora se ríe; ahora). Era un miedo mental, no era algo real. La verdad es que lo mío no fue grave. Cuando me dieron el alta fue el tiempo de festejarlo.

¿Y qué dibujabas esos días? Me decías que el arte te salvó.

-Apareció la autorreferencia. ¿Qué hago con este problema que tengo ahora? Decidí tomar las riendas de la situación y dibujar sobre mí, sobre cómo abordar un proceso así. Me propuse crear conciencia, dibujar sobre lo que vivía para ayudar a concientizar a nivel popular. Ese trabajo tuvo mucha repercusión en las redes sociales. Yo era un dibujante que tenía covid y mis dibujos de esos días reflejaban eso: por ejemplo me levantaba temprano, y hacía a alguien tomando un rico desayuno, con tostadas, miel y naranjas; a la tarde, mostraba a esa persona haciendo ejercicios, y a la noche los dibujos giraban en torno a un posible ataque de la enfermedad. Eso fue una terapia hermosa para mí.

Con esas obras surgió una especie de serie, que mucha gente seguía. El ‘Pato’ destacó que “el arte ha sido muy útil en la pandemia”, ya que entre otros beneficios, “puede ayudarnos a estar alejados de la tele, de las malas noticias. A ver: las malas noticias existen, el tema es cómo afectan a cada uno o cuánto cada uno se deja afectar”, afirmó el dibujante.

Lo que decís es: no vivir dentro de una pava, pero tampoco dejarse intoxicar por una sobredosis de noticias negativas.

-Claro. Los dos extremos son malos. Ni desentenderte de lo que pasa ni darte un atracón que te enferme. Hay que tomar los temas con cautela, bien abrigados. Pero esos días de mi covid me enteré de que había fallecido una personas de 45 años, y uno asocia: ‘uy, yo voy a ser el próximo’. Es medio inevitable eso. Una noche hasta pensé que iba a venir un helicóptero de la ONU a tirar una caja con medicinas al patio… Pero no había caso, había que estar encerrado y esperar. Y hubo una buena política de salud: me llamaban todos los días para ver cómo estaba y si necesitaba algo, me hicieron un buen seguimiento. En Bolívar no pasaba nada esos meses, pero después se empezó a complicar todo mal.

¿Te cambió algo haber experimentado esta enfermedad, en cuanto a tu manera de ver la vida o a tus hábitos?

-Creo que filosóficamente ha habido cambios. Me puse más espiritual, más Osho, con la mente más sana. La mente dibuja todo, y después se refleja en el cuerpo. Quizá me tomo los problemas de otra manera. Me sentí más valorado por mucha gente, como que hubo más empatía. Y obviamente mis dibujos fueron reflejando todo eso. Hoy, a un año de aquél momento, sigo pintando y vendiendo en todo el país. El encierro hace que mucha gente necesite una obra de arte que le transmita paz y libertad. (Quien quiera un Arbe auténtico, debe comunicarse con el artista a través de sus redes sociales.) Y lo que quiero lograr es que la gente pinte, que se meta en ese mambo, que se relaje dibujando, pintando, que eso la ayude a paliar esta situación tan agobiante.

¿Qué estás dibujando?

-Soy versátil. Voy cambiando. Las redes sociales te muestran una paleta increíble de artistas. Instagram sobre todo. Podés ver qué está haciendo un dibujante chino que no es popular, que no te muestra la tele, que hace cosas increíbles. Voy absorbiendo todo eso, tomo de uno, de otro, me fijo cómo resuelve uno una situación, qué recursos emplea. Así vas haciéndote tu propia ensaladita, de tomate, lechuga y un poquito de cebolla (se ríe). Yo me meto, busco. Una hoja no tiene límites. (En la entrevista de junio del año pasado aludida arriba, dijo que para elegir a quién ‘copiar’ y qué cosas apropiarse del maestro, “hay que tener talento”. Cuando empezaba, su gran referente fue Liniers, pero hace bastante que ya no. Hoy, como admite, recurre a otros, en su mayoría ignotos.)

Este año ha trabajado “con flores y con personajes”. Y sigue retratando, quizá con otra intensidad, una cadencia ya no punk, por usar una metáfora rockera: “Por ejemplo viene una parejita de novios y me pide que los dibuje y agregue una frase. Y de los íconos nacionales no me he olvidado, siempre están en mis dibujos”. Hablando de íconos, Lionel Messi ha protagonizado casi todas sus ilustraciones durante junio y principios de julio, el ‘Pato’ es muy futbolero y siguió la Copa América con un pincel que fue poniéndose cada vez más feliz.

Además, no bien la pandemia dio un respiro volvió a dar clases.

UN PATO CON ALAS ANCHAS

“Quiero iniciar un espacio creativo. No un taller de dibujo, un espacio creativo”, lanzó el ‘Pato’ en el tramo final de nuestra charla, mientras hablaba de qué está haciendo, artísticamente, a un año de su covid. “Yo creo que así como tenemos a un Messi en el fútbol, tenemos al Messi arquitecto, al Messi diseñador, y no los estamos aprovechando, no los estamos descubriendo. Por eso me interesa eso, ser como una especie de canal para nuevos talentos. Encontrar a los Messis desde un espacio creativo”, presentó su inquietud actual.

Supongo que la idea contempla no sólo a dibujantes y pintores sino a hacedores del amplio espectro de lo gráfico, del universo de la imagen.

-Sí, claro. Pienso en diseñadores gráficos, arquitectos, gente que crea imágenes, o a partir de imágenes. Sin límites en ese sentido. Cualquiera que use la hoja como herramienta de comunicación y para reflejar lo que le pasa en la mente. Personas de cualquier edad, con experiencia o sin experiencia. Que se animen a resolver sus problemas, inquietudes y deseos sobre una hoja.

Esto es nuevo para vos: te interesa más promover nuevos talentos que la producción propia.

-Exacto. Yo hice todo el esfuerzo por estudiar Diseño Industrial, y no se dio. Pero la creatividad es fundamental en el mundo. Hoy un logo, el color, una imagen, mueven todo. Tenemos que ser ricos en eso. Promoverlo, estimularlo. Lo mío no sería una escuela ni una academia, por supuesto, pero sí un espacio creativo que ponga en movimiento el talento de gente que tiene mucho para dar. Y me gustaría que fuera algo bien lúdico, que todo pase por jugar y jugar, pero también por investigar, por trabajar y por probar.

Lo que también anhela es “animar a colegas” ya establecidos, contribuir a ir reflotando la intensa movida cultural que la pandemia fue secando. “Yo agarré las riendas de la pintura para acompañar a la música. Bandas hay por todos lados, pero creo que es necesario animar a algunos colegas a que se sumen para volver a armar un perfume artístico en la ciudad. Ojalá entre todos le podamos dar un color lindo, porque nuestra ciudad es hermosa y el arte hace que todo sea mejor”.

Estrictamente esta iniciativa no apuntaría a eso, pero en lo relativo a sociedades artísticas ‘Pato’ no sólo pintó en recitales de rock, inspirándose en la música de la banda y en el ‘perfume’ del lugar (para usar una palabra suya) desde un costado del escenario, ya que el año pasado también unió manos con Roxana Carretero como interventor pictórico de las macetas que ella diseña.

Chino Castro

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