6 de septiembre de 2026
"Nadie habla del costo emocional del empresario PyME", dijo Gilda en un pasaje de un discurso que puso en análisis un costado de la crisis económica que pocos ven.
Gilda Ikes se hizo cargo del discurso institucional de la Cámara Comercial en su carácter de vicepresidente y ante la ausencia de Jorge Aguirre. Lo hizo con mucha solvencia y poniendo énfasis en temas muy puntuales, dejando la sensación de haber preparado palabras muy pensadas y sentidas.
En la primera parte de su alocución se refirió al inminente aniversario número 90 de la Cámara, que se celebrará los días 13, 14 y 15 de noviembre en las instalaciones de la Sociedad Rural.
Se refirió de inmediato a la convicción que tienen la autoridades camaristas de la necesidad del trabajo conjunto entre las instituciones de la comunidad. Y puso como ejemplo de ello, el logro de la compra del nuevo mamógrafo para LALCEC, que se alcanzó precisamente por la conjunción de voluntades.
Luego de hacer un repaso por las actividades de la entidad mercantil a lo largo del año, destacando la participación de empresas locales en el Gran Mercado Argentino y en la Expo Caminos y Sabores 2026, puso el foco en la alianza institucional con el CRUB, el CEA y escuelas técnicas a partir del convencimiento de la necesidad de facilitar la capacitación y la formación contínua.
"Todas estas acciones reflejan nuestro compromiso con el desarrollo económico en un momento en el que nuestros comercios y PyMEs atraviesan un contexto económico muy complejo", sentenció Ikes, dando cuenta de dificultades por las que atraviesa el sector representado y que no encuentra en las actuales autoridades nacionales sensibilidad para ayudar a resolverlos.
"La falta de alivio fiscal efectivo, la venta informal y la apertura indiscriminada de las importaciones, sin control de calidad y de precio, generan una competencia desigual que perjudica directamente al sector que representamos. Y detrás de cada PyME local hay trabajadores, hay familias y una comunidad que se ve afectada", resumió, para entrar de lleno en un ítem del que nunca se habla y es "el dolor del empresario, el dolor de quien pone en riesgo su esfuerzo, su sueño; porque es el dueño quien sufre el fracaso, la frustración de no poder continuar y el duelo por un proyecto de vida que no pudo cumplirse. El costo emocional de los empresarios PyMEs es un costo del que poco se habla, pero que se refleja todos los días", concluyó.
En el tramo final de su discurso celebró que el Municipio local haya asignado un espacio físico en el Parque Industrial para la "Incubadora de Empresas", que posteriormente sería rafiticado por el propio intendente municipal, cuando le tocó hacer uso de la palabra.
La vicepresidente de la Cámara finalizó su discurso con un llamado a la construcción de un espacio de diálogo, compromiso y trabajo conjunto, asegurando que el futuro de Bolívar depende de una elaboración común.
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