20 de agosto de 2026
La pianista, cantante y compositora Marina Ruiz volvió a presentarse en la Biblioteca Rivadavia, esta vez acompañada por Juan Bayón en contrabajo y Gabriel Spiller en batería. El concierto, organizado por la Asociación Musical, recorrió composiciones propias y versiones en una propuesta de jazz moderno con influencias de tango y funk, ante un buen marco de público.
por
Chino Castro
Por segunda vez en el auditorio de la Biblioteca Rivadavia y convocada nuevamente por la Asociación Musical, la pianista, cantante y compositora Marina Ruiz ofreció sin embargo el sábado pasado otro plan artístico, ya que desembarcó en la planta alta de Las Heras 80 al frente de un trío que completan Juan Bayón en contrabajo y Gabriel Spiller en batería y no en solitaria, como el año pasado.
Ruiz Matta recorrió durante aproximadamente una hora de concierto junto a sus lugartenientes musicales un puñado de piezas propias (tiene varios discos publicados) y sólo un par de versiones de temas de otros. Una mayoría de lo que el grupo tocó ya había sido brindado por la pianista en 2025, pero 'en banda' esas piezas adquirieron otro vuelo o espesor.
Casi todas las canciones abordadas son creaciones de Ruiz Matta inspiradas en autores y lecturas, como la que se basa en un cuento de Cortázar en la que un hombre entredormido en su cama no atisba a comprender si su mujer está a su lado durmiendo o se fue a tirar al río; otra que conduce por cuerda directa a la atmósfera angustiante de La madre de Ernesto, de Abelardo Castillo (aludió a esa obra, pero no la nombró, aunque sabemos que se trata de ese cuentazo), y una más, que remite a Los pocillos, de Benedetti, esa viñeta sobre un hombre ciego que, no obstante, lograba percibir el engaño al que su mujer lo sometía aprovechándose de su minusvalía.
Todas piezas de un jazz moderno, con 'arrebatos' de tango y nervios casi funkies.
Ruiz Matta no dejó 'indemne' a su familia, al tocar El apurado, dedicada a uno de sus últimos exmaridos (así lo presentó, con una brizna de cáustico humor en sus palabras), y Adriano, a su cuñado, que estaba presente en la sala según comentó la artista.
Una perla del recital fue La guinda, un sensual bolerazo donde Marina nos regaló su cantar, además de su toque. Otra, Alma, del venezolano Simón Díaz, que habla de un campesino que le canta a la luna, y que la pianista también cantó.
Querida, encogí a los niños está basada no en un libro sino en una película, y Marina la presentó contando la misma anécdota que la otra vez (siempre pincelados sus dichos con un humor sutilmente encantador), que la describe como una mujer de cuatro hijos pequeños intentando tocar el piano y con deseos de reducir a sus críos tanto como para poder envasarlos y que sus gritos dejen de atiplar y desconcentrarla de su tarea.
La fresa del postre fue puesta con Gismontecina, otra suya en la que de algún modo rinde agradecido homenaje a uno de sus faros artísticos, el brasileño Egberto Gismonti. Para presentarla, contó casi riéndose lo que había contado el año pasado (el público se renueva, dicen, aunque en Bolívar hay algunos/as que van a todo y otros/as que no van a nada), es decir que le escribió uno emociona do mail al célebre músico brasileño contándole de su admiración y lo que había significado en su vida (en su casa se escuchaban sus canciones)... que el atento de Egberto jamás respondió.
El sonido estuvo a cargo de Fabio 'Héctor Starc' De Sandro, muy bien como siempre en su metier, y seguramente ese fue el aporte del municipio con la organización. Por la tarde, Ruiz Matta había brindado un seminario sobre el Método Dalcroze, abierto a la comunidad en la Dirección de Cultura. "Es un método que tiene tres pilares: el movimiento corporal, el trabajo sobre la audición y la improvisación", y que "propone un acercamiento a la música", como había anticipado días atrás en charla con este diario S. Nahuel Morante, presidente de la Asociación Musical, que por otra parte fue quien tuvo a cargo las palabras de presentación delconcierto el sábado en el auditorio 'María B. de Barnetche'.
La sala no lució a pleno, pero sí una buena cantidad de público, el suficiente como para que esta suerte de patriada cultural que lleva adelante la gente de la A.M. siga librando batallas en pos de brindarnos belleza y riqueza espiritual.
Este viernes a las 13:30 y 19:30 horas, las charlas.
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