24 de mayo de 2026
El fenómeno climático que puede transformar una campaña récord en una crisis millonaria
por
Gustavo Huesca Pérez
El Pacífico ecuatorial vuelve a calentarse y el mundo meteorológico encendió otra vez las alarmas. Los principales modelos internacionales coinciden en que existe una alta probabilidad de que durante la campaña 2026/27 se desarrolle un nuevo evento de El Niño, el fenómeno climático que históricamente alteró lluvias, rindes y economías regionales en Argentina.
Detrás de ese nombre aparentemente inofensivo se esconde una maquinaria atmosférica capaz de modificar el clima global. El término "El Niño" nació hace siglos entre pescadores de Perú y Ecuador, que observaban la llegada de aguas cálidas cerca de Navidad y la asociaban con el Niño Jesús. Con el tiempo, la ciencia descubrió que aquel calentamiento anormal del Pacífico ecuatorial cambiaba los patrones de circulación atmosférica de todo el planeta.
Su opuesto es "La Niña", caracterizada por el enfriamiento de esas aguas y asociada en Argentina a sequías severas y olas de calor. Pero mientras La Niña suele castigar con falta de agua, El Niño golpea desde el otro extremo: lluvias excesivas, tormentas violentas, anegamientos e inundaciones.
Los antecedentes históricos muestran que las áreas más expuestas son:
· norte y centro de Buenos Aires,
· sur de Santa Fe,
· sudeste de Córdoba,
· Entre Ríos,
· este de La Pampa,
· y regiones bajas del NOA y NEA.
En Buenos Aires, partidos como: Pergamino, Rojas, Salto, Colón, Chivilcoy, Bolívar, Daireaux, Henderson, Pehuajó, Carlos Casares, 9 de Julio, General Villegas, Trenque Lauquen y toda la Cuenca del Salado aparecen entre las regiones más sensibles a excesos hídricos.
En Santa Fe, la franja sur agrícola suele sufrir saturación de perfiles, problemas logísticos y pérdidas por anegamiento. Córdoba enfrenta complicaciones crecientes por erosión hídrica y deterioro de infraestructura rural.
No todo es negativo. Un Niño moderado puede convertirse en una extraordinaria oportunidad productiva:
· recarga hídrica de perfiles,
· recuperación de napas,
· mayor potencial de rinde,
· mejores maíces tempranos,
· recuperación forrajera, pastras muy favorecidas,
· y mejora en disponibilidad de agua para ganadería.
Muchos de los récords históricos de producción agrícola argentina ocurrieron durante campañas Niño. El problema aparece cuando la intensidad supera la capacidad de absorción y manejo del territorio. Y allí emerge la gran fragilidad estructural argentina.
El Niño 1997/98
Considerado uno de los más violentos del siglo XX. Las inundaciones afectaron más de 10 millones de hectáreas productivas. Hubo pérdidas cercanas a US$ 2.500 millones. Miles de evacuados. Mortandad ganadera. Infraestructura destruida.Pueblos enteros aislados. Santa Fe y el litoral quedaron bajo agua durante semanas. Recordamos los dolores de cabeza que tuvo el entonces gobernador Reuttemann, frente a una desvastación de gran parte de la Provincia de Santa Fe.
El Niño 2015/16
Otro episodio extremadamente fuerte. Las lluvias extraordinarias dejaron:
· más de 5 millones de hectáreas anegadas,
· pérdidas agrícolas superiores a US$ 3.000 millones,
· destrucción masiva de caminos rurales,
· cosechas frenadas,
· y un colapso logístico sin precedentes.
En numerosas zonas el problema no fue producir. El problema fue sacar la producción.
Especialistas recomiendan:
· revisar drenajes,
· limpiar canales,
· reforzar alcantarillas,
· prever accesos alternativos,
· monitorear enfermedades fúngicas,
· revisar seguros multirriesgo,
· ajustar estrategias de siembra,
· evitar compactación,
· y planificar manejo ganadero en zonas bajas.
El margen de anticipación es hoy. No hay que dormirse Cuando el agua llega, ya suele ser tarde.
Cada evento Niño expone la misma fotografía:
· rutas anegadas,
· caminos rurales destruidos,
· canales clandestinos,
· obras hidráulicas inconclusas. Plan Maestro no concluido.
· cuencas sin manejo integral,
· y.... productores enfrentando solos pérdidas multimillonarias.
La Ley de Emergencia Agropecuaria apenas actúa como alivio administrativo. Difiere impuestos. Otorga certificados. Postergaciones. No alcanza. No evita el desastre. Lo que si es necesario, ya lo dijimos en otros artículos es la implementación del Seguro Multirriesgo Agropecuario.
Argentina sigue administrando catástrofes en lugar de prevenirlas. Los estudios hidráulicos existen. Los mapas de riesgo también. Las cuencas problemáticas están identificadas hace décadas. Sin embargo, las obras estructurales avanzan lentamente o directamente nunca llegan. Y entonces cada nuevo Niño repite la misma escena: camiones enterrados, cosechas atrapadas, pueblos aislados, productores quebrados, y funcionarios prometiendo soluciones cuando el agua ya cubrió todo.
La naturaleza no puede controlarse .Pero la improvisación sí. Porque quizás el verdadero drama argentino no sea El Niño. Tal vez sea haber naturalizado que, en uno de los países agrícolas más importantes del planeta, todavía el clima siga encontrando infraestructura del siglo pasado, y no hacemos nada para atemperar el fenómeno.
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