22 de abril de 2026
Entrevista exclusiva con Germán Palacios, protagonista de la obra que llega al Coliseo.
por
Chino Castro
El hombre inesperado, con Germán Palacios e Inés Estévez y dirección de ellos dos, se presentará este viernes desde las 21 en el Coliseo, con entradas generales a 35 mil pesos a la venta en PC Cell, comercio de Olavarría casi Sargento Cabral, o por Articket. Aquí, en exclusiva con LA MAÑANA Palacios nos anticipa de qué va la pieza de su admirada Yasmina Reza, cuyo núcleo es la relación entre dos personas que se encuentran fortuitamente en un vagón de tren, "que van acercándose en base a sus pensamientos", al principio sin hablar y "con el espectador como cómplice". Un vínculo "muy particular", que va creciendo hilvanado por la autora "con maestría, mucho humor, profundidad y mucha poesía".
¿Qué veremos el viernes, qué es El hombre inesperado?
-Es una obra de una escritora francesa muy importante, muy consagrada internacionalmente, que se llama Yasmina Reza, de la cual tuve ocasión de hacer su obra más famosa, Arlt. La admiro mucho y es una de las dramaturgas más importantes del mundo hoy.
Escribió hace mucho tiempo esta obra, que podríamos definir, si quisiéramos, como una comedia romántica. Es muy particular, es un teatro de texto, que tiene destino de clásico si se quiere. A partir de una pequeña anécdota, un encuentro en un tren, desarrolla todo un vínculo entre un escritor consagrado y una admiradora, que coinciden en un mismo compartimento en un viaje de París a Frankfurt. A partir de esa pequeña anécdota, la autora, con maestría, con mucho humor, mucha profundidad y mucha poesía, desarrolla un vínculo muy particular entre estos dos personajes, porque van relacionándose en base a sus pensamientos. Ella pone los pensamientos sin filtro de uno y de otro en su boca, y a partir de eso, con un gran ingenio va estructurándose un vínculo entre ellos con el espectador como partícipe activo, una especie de cómplice, que tiene que ir decidiendo qué es lo que cree que va a suceder finalmente. Que obviamente algo sucede, que no voy a spoilear.
Ese vínculo va creciendo pero ellos no dialogan, hasta que después sí.
-Exactamente. Al principio no dialogan. Lo que pasa es que ahí está la clave de la obra: son dos personas que están cada uno en un momento particular de su vida. El escritor atraviesa una etapa muy crítica, tiene una personalidad explosiva y está puteando a los cuatro vientos, amargado, con un humor muy ácido y corrosivo, y ella es una fervorosa admiradora suya y de su obra, entonces cuando se vea enfrentada a él no va a saber qué hacer, qué va a pasar, si va a ser bueno o malo. Y para colmo en su cartera lleva la última novela que él escribió. Entonces la autora, a través de su artesanía, los hace descubrir que lo que les pasa no es tan disímil. O sea que lo maravilloso de esta obra es cómo se va generando un vínculo, y sin que hablen, al menos al principio. Es como un metavínculo, pero un vínculo que sí va sucediendo y progresando.
"Es un orgullo subirme al escenario cada noche con Inés"
El hombre inesperado es un espectáculo que en 2008 llevaron a tablas Luis Brandoni y Betiana Blum. En esos días, Palacios estaba haciendo, en España y con Darín, Arlt, otra obra de Reza, en una puesta que además dirigieron. Él a esa altura "ni había leído ni había visto" El hombre inesperado. "Pero en una cena con los productores de Made in Argentina, que también producían la versión de Arlt que dirigimos con Darín, y con los que siempre intercambiamos obras y posibles proyectos para hacer, empezamos a hablar de El hombre inesperado. Yo les dije que no la había leído, pero que admiraba a Yasmina. Me procuré el texto, se lo pedí al Indio Romero, que es quien la había dirigido aquí, la leí en una noche, y la obra me atravesó". Ya a la mañana, con un mate, Germán se puso "a estudiarla", con "la convicción" de hacerla "como actor". Y tras un tiempo de "trabajar sobre el material", definió que le gustaría dirigirla.
La propia gente que le sugirió leer esa pieza, "se propuso de inmediato como productora", y así el proyecto comenzó a tomar forma. Pero faltaba algo, un elemento fundamental del armado espectacular: una actriz para acompañar a Germán en escena. Pensando en eso, el actor y director evaluó que había muy pocos nombres factibles, casi que uno solo: el de Inés Estévez. "Yo tuve de inmediato su imagen. Es una actriz que admiro mucho y con quien tuve el gusto de compartir un par de películas hace muchos años. Cuando vos trabajás con alguien que admirás, que es una buena persona, aunque pase el tiempo te queda esa imagen", elogió Palacios. Sugirió a los productores convocarla, se hizo cargo él de la tarea y "en el primer llamado telefónico ella me dijo que sí, que conocía la obra y que la quería hacer. Fue algo hermoso. Había que esperarla, estaba haciendo una obra de teatro y por estrenar otra, le dije que no había problemas y así fue que empezamos a reunirnos una vez por semana para trabajar en la adaptación de El hombre inesperado, que la hicimos sobre la versión en francés, sobre una versión inglesa y sobre otra en castellano", recordó el actor.
Así fue que "en un momento ya habíamos evolucionado tanto, que le propuse dirigir juntos", algo a lo que Inés también dijo que sí con entusiasmo. "Fue un trabajo muy concienzudo, muy lúdico, y la verdad que para mí representa un orgullo subirme al escenario con ella cada noche, es una actriz con gran talento y no se me ocurre otra para este laburo, porque además y esencialmente, a ella le gusta este espectáculo que hemos concebido para viajar y salir de gira, para llevar a cualquier lugar con la misma puesta en escena con la que se estrenó en el Maipo, y eso es lo que estamos haciendo desde el año pasado". Como él, Estévez cree en "la importancia" de "encontrarse con otros públicos y conocer tantos teatros maravillosos que hay en la Argentina", afirmó Germán.
Hoy, con más de un año en la ruta, la camaradería involucra a todo el equipo técnico, más allá de la dupla que 'da la cara' por El hombre inesperado, puso de relieve Palacios: "Viajamos en un vehículo que la mitad es para llevar la escenografía y la mitad para trasladarnos a nosotros, y lo hacemos con alegría y mucho cariño, los técnicos, nuestro chofer, nosotros, etcétera, todo para hacer multitareas y resolver codo a codo lo que sea. Como una gran familia vamos, recorremos muchos kilómetros con placer, porque la gira te da más de lo que te quita. La ilusión de ir a cada lugar en cada ocasión, que representa una aventura. Cada vez es maravilloso y también distinto, y eso te renueva mucho", remató.
Después de la función, Germán e Inés saldrán a charlar con quien quiera hacerlo, a firmar autógrafo y tomarse fotos con quien desee, que todo eso también es parte del ritual y lo viven con alegría, expresó finalmente el actor y director.
"Fue un actor único, con toda una impronta, un auténtico actor popular, en el mejor de los sentidos", calificó Germán Palacios sobre su colega Luis Brandoni, que murió anteayer a los 86 años produciendo una conmoción en la cultura argentina. "Poseía una gran formación, y tuvo la posibilidad de hacer mucha televisión, mucho cine y mucho teatro. De hecho, se murió trabajando; es de una generación frente a la que me saco el sombrero, porque todos tenían una capacidad de trabajo enorme y admirable".
Cuando estudiaba teatro, Germán vio mucho a 'Beto', que así llamaba cariñosamente a Brandoni. "Por ejemplo lo vi en Convivencia, con Federico Luppi. Una obra de Oscar Viale que fue un éxito durante muchos años. Pero para mí una de las cosas más impactantes que viví con el él fue en 1981, en el preestreno de Teatro Abierto, ese fenómeno teatral de resistencia a la dictadura único en el mundo", subrayó.
Esa suerte de prueba piloto se llevó a cabo en el viejo teatro Del Picadero, con Gris de ausencia, de 'Tito' Cossa. "Un grotesco absolutamente argentino, maravilloso. En esa obra trabajaban Juan Manuel Tenuta, Pepe Soriano, Luis Brandoni, entre otros y otras. Se hizo el preestreno y era como una cancha de fútbol, el teatro era un picadero auténtico donde se actuaba en el piso. Estaba lleno. Yo era un estudiante de Teatro que recién empezaba a trabajar profesionalmente. No me pude bancar la butaca de la energía y de la contundencia artística de lo que eso era", recordó quien entonces era un pibe con ganas de absorberlo todo. Al día siguiente "incendiaron el teatro, para que Teatro Abierto no se hiciera, pero salió Rottemberg -alguien que siempre está, en las buenas y las malas, y que era muy amigo de Brandoni- a ofrecer el Tabarís, y también ofrecieron el Odeón y el Margarita Xirgu, y Teatro Abierto pudo hacerse".
Con los años, Palacios trabajó con Brandoni, en Arlt, justamente. "Era de esa gente de la que se aprende mucho. Un tipo con un carácter muy fuerte, muy gracioso y a la vez muy cabrón, alguien con una pimienta muy particular, muy porteño, y que siempre luchó por una identidad de lo nuestro".
Respecto de los alineamientos políticos de Brandoni, Palacios prefirió tomar distancia de esa faceta suya para poner en primer lugar lo que considera esencial en su colega, que fue su estatura artística: "Nos han acostumbrado a la pelotudez de la divisiones, como si verdaderamente fuera importante, como si lo único que constituyera a una persona fuese su pensamiento, su posicionamiento, y no importara su arte. Por suerte creo que en el caso de 'Beto' su arte supera lo demás, porque era un artista muy popular y eso es incuestionable, alguien que nos ha brindado infinidad de trabajos hermosos", completó.
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