19 de marzo de 2026
Como anticipo, lanzaría un tríptico de temas.
por
Chino Castro
Mientras afronta una tupida agenda de conciertos mayormente en provincia de Buenos Aires, el trovador urdampilletense Rafael Doorish avanza con la gestación del que será su segundo disco, tras su auspicioso debut de hace unos años con Molino. Avanza, pero sin desesperar, el vértigo no es lo suyo, ni la música ni en la vida.
Aún sin título, el cantante, compositor y guitarrista sí ya tiene en un cofrecito un ramillete de perlas listas para nutrir el álbum: Crol, que ya ha tocado varias veces, incluso en escenarios locales, y en la que participó al piano Rafael Asioli, Trampolín y Agur. Todas con letra de quien aporta su pluma en casi todas sus creaciones, que no es otro que su hermano, Alejandro Doorish, el 'Ale', como lo llama cariñosamente 'Rafa'.
Agur es la contestación o continuidad, en vasco, de Siete mares, otra suya que irá al disco. "Quedó muy linda, la grabamos a dúo con Georgina Hasán", puntualizó el compositor a este diario. "Voy a grabar también Siete mares, porque así completaríamos el tríptico que tengo pensado, con esos tres que están absolutamente emparentados: Crol, Agur y Siete mares", puntualizó el barbado cantante, que hace unos años comenzó a hacerse conocido cuando fue seleccionado junto a colegas de países de habla hispana para un festival en homenaje a Joaquín Sabina y celebración de su música, que se desplegó en Úbeda, tierra natal de autor de Una de romanos y parvas de piezas que son banda de sonido de generaciones.
1986 y Batán (ambas estrenadas por 'Rafa' en vivo, también en escenarios vernáculos) serán asimismo de la partida en el nuevo corpus de canciones, que Doorish no tiene apuro en dar a conocer si bien proyecta que ese segundo opus vea la luz el año que viene -sin descartar que pueda ocurrir antes-. Otra a la que le hará un lugar es Los patios. Sólo material propio, como en Molino.
"El disco está perfilado. Pero hay que meterse con la grabación y las demás etapas, lo que insumirá un proceso arduo de trabajo", calificó. Su intención es grabar el álbum en el mismo estudio y con el mismo ingeniero a los que recurrió con Molino, es decir Panacea y Alejandro Sara. De hecho, ahí plasmó Agur y Crol, y ahora se encerraría a hacer lo propio con Siete mares, de modo de completar el tríptico de canciones para después continuar con el resto del material. De hecho, su intención es lanzar en principio ese tríptico, una pieza que sí vería la luz este año. En cuanto a Crol, lo que pretende es elaborar un "lindo video" para acompañar la difusión de la canción en plataformas, una suerte de anticipo del disco en ciernes. Lo llevaría a cabo con Julián Chalde, alguien a quien conoció hace poco y con el que más rápido que ligero surgió la idea de colaborar artísticamente. Este material audiovisual se filmaría en invierno, en algún lugar "entre La Pampa y la Patagonia, porque las características de esos paisajes, su clima y su atmósfera tienen mucho que ver con la canción", completó su autor.
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