16 de marzo de 2026
Freddy Krueger es uno de los iconos del cine de terror contemporáneo. El hombre de las cuchillas, creado por Wes Craven, forma parte del imaginario popular.
Un pullover a rayas negras y rojas, un viejo sombrero de fieltro y unos guantes rematados por largas y afiladas cuchillas. Freddy Krueger apareció en las pesadillas de toda una generación gracias a que, años antes, su figura empezó a abocetarse en la cabeza de Wes Craven, uno de los referentes del cine de terror moderno.
El padre del Ghostface de "Scream" creó al onírico asesino Freddy Krueger para la película. El film, con un presupuesto que no alcanzaba los dos millones, recaudó más de veinticinco sólo en Estados Unidos, lo que propició el desarrollo de una saga en torno a Freddy, con hasta ocho secuelas en las que abundan los malos sueños, la sangre y las anécdotas.
Para el personaje de Freddy Krueger, Wes Craven se inspiró en unas noticias sobre un grupo de refugiados camboyanos de la etnia Hmong que, después de escapar de las garras de Pol Pot y llegar a Estados Unidos, habían muerto mientras dormían debido a las pesadillas que los acuciaban.
La calle que frecuenta Freddy, Elm Street, toma su nombre de una de las calles que desembocaban en la plaza Dealey de Dallas, donde fue tiroteado John F. Kennedy en 1963. Para Wes Craven, el magnicidio del presidente fue el momento en el que el mundo perdió su inocencia, según confesó en una entrevista a Rolling Stone. Y Freddy, a su manera, representa también la pérdida de la inocencia para Nancy (Heather Langenkamp) y su grupo de amigos.
Pese a que la irrupción del demoníaco asesino de las cuchillas fue un hito en la historia del cine de terror, Freddy Krueger apenas aparece siete minutos en pantalla en su primera película, aunque, en las pesadillas, el tiempo siempre transcurre más despacio.
La concepción de la apariencia de Freddy Krueger fue un poco complicada. Al principio, el director quería que la cabeza pudiera mostrar el cráneo y los dientes, siendo incluso más terrorífica. Al final el proceso con el maquillista y el supervisor de efectos especiales se hizo cuesta arriba, por lo que los resultados no fueron convincentes. Al final, fue el aspecto de una pizza lo que inspiró la cara que todos conocemos. Estas características sirvieron para lograr esa estética de piel quemada, siendo más fácil y económica toda la labor de maquillaje; aunque el actor Robert Englund necesitaba tres horas en el proceso de aplicación de maquillaje.
Johnny Depp no tenía idea de lo que el destino le preparaba; al acompañar a un amigo al casting de Pesadilla en Elm Street, el mismo Wes Craven se percató de él, por lo que le preguntó si estaba interesado en leer el guion. Al final, fue Depp quien entró en la película para ser Glen, el novio de Nancy; papel que le abriría las puertas en la industria. Curiosamente, el amigo de Depp fue Jackie Earle Haley; quien terminó siendo Freddy Krueger en el remake de 2010.
El director Wes Craven sufrió de bullying en la escuela con un compañero de clases llamado Fred; cuenta que le hizo la vida imposible. Muchos de los sucesos con el verdadero Freddy lo marcaron al punto de quedar con algunos traumas, que al final sirvieron para darle un nombre a uno de los personajes más desagradables del cine de terror.
El apellido Krueger, fue una ampliación de Krug, el protagonista de película La última casa de la izquierda; además el sonido Krueger le resultaba como si proviniera de una fábrica de la Alemania Nazi. El sombrero surgió de otro susto que tuvo Craven una noche, al ver un hombre con un sombrero.
La productora responsable de culminar el proyecto se encontraba casi en la bancarrota. El éxito de Pesadilla en Elm Street salvó literalmente a New Line Cinema, un hecho que pavimentó el camino a las siguientes películas que ayudaron a consolidar a Freddy Krueger como uno de los personajes más icónicos del subgénero slasher. Actualmente New Line Cinema pasó a ser propiedad de Warner Bros luego de su quiebre definitivo en 2008.
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