2 de marzo de 2026

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COLUMNISTA. Las Buenas Prácticas Agrícolas: la encrucijada entre productividad, ambiente y decisiones humanas

No se trata de un invento reciente: son el producto de décadas de experiencia, estudios científicos, diálogo entre gobiernos y agricultores, y -no menos importante- de aprendizaje sobre los límites de la naturaleza.

por
Gustavo Huesca Pérez

Hoy voy a explayarme sobre un tema que muchas veces el ciudadano común lo ha escuchado pero el sector agroalimentario no se ocupa de explicar detalladamente, siendo que es un tema fundamental donde esta en juego la salud humana, el medio ambiente y la producción de alimentos y tiene como titulo , las BPA, que significa Buenas Practicas Agrícolas, que son normas elementales que la gente de campo y la industria elaboradora debe cumplimentar con el objeto de producir alimentos sanos para el hombre, amistosos con el medio ambiente y cantidades cada vez mayores para convertirlo en una interesante fuente de divisas para nuestra economía. En el caso de la elaboración, la línea es similar y se las denomina BPM, Buenas Prácticas de Manufactura.

En un mundo que demanda alimentos, fibras y energía, la agricultura moderna se encuentra en una encrucijada singular: cómo producir más sin comprometer la salud de los ecosistemas ni de quienes trabajan la tierra, y por supuesto, de los consumidores.

Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) aparecieron como respuesta a ese interrogante. No se trata de un invento reciente: son el producto de décadas de experiencia, estudios científicos, diálogo entre gobiernos y agricultores, y -no menos importante- de aprendizaje sobre los límites de la naturaleza.

Un camino que se fue construyendo

Hasta buena parte del siglo XX, la expansión agrícola buscó maximizar rendimientos sin una mirada ecológica sostenida. El uso intensivo de plaguicidas y fertilizantes fue aplaudido como progreso. Con el tiempo, surgieron efectos colaterales evidentes: residuos en alimentos, deterioro de suelos y riesgos para la salud, tanto humana como de fauna y flora, y de los operarios rurales en contacto con los cultivos.

Las BPA nacen de allí: no como un dogma, sino como una serie de recomendaciones técnicas para minimizar riesgos, mejorar la gestión de insumos y orientar la actividad agropecuaria hacia la sostenibilidad.

Estado, mercados y productores: una relación compleja

Los gobiernos -tanto nacionales como provinciales- han promovido marcos normativos para registrar y regular el uso de fitosanitarios, capacitar a aplicadores y establecer protocolos de seguridad. Sin embargo, las leyes por sí solas no son suficientes si no van acompañadas de educación técnica, incentivos y controles efectivos. En realidad, lo necesario es un cambio de cultura en la producción, producir más, mejor y respetar la naturaleza que es lo que se debe preservar para que las futuras generaciones puedan continuar produciendo, es decir no alterar el equilibrio ecológico.

Al mismo tiempo, los productores asumen una responsabilidad creciente. Muchos han adoptado sistemas de manejo integrado de plagas, tecnologías de agricultura de precisión y prácticas conservacionistas que reducen la deriva de productos fitosanitarios que eran muy volátiles, optimizan las cantidades de insumosque aplican y cuidan la salud de los suelos.

El concepto es entregar a las futuras generaciones suelos con las mismas características y aptitudes como las que se reciben.

Entre extremos: ¿dónde está el equilibrio?

En el centro de la discusión se observa una tensión constante: por un lado, quienes plantean que los fitosanitarios son inherentes al progreso; por otro, quienes proponen prohibiciones o restricciones severas sin considerar alternativas viables. Ambos grupos se posicionan en extremos irreconciliables de difícil dialogo para un entendimiento que tenga en cuenta los planteos de cada uno.

Pero la verdadera pregunta no es sí o no, sino cómo y con qué criterios:
·¿Se aplican decisiones basadas en evidencia técnica y evaluación de riesgos?
·¿Se protege a los operarios rurales con capacitación y equipos adecuados?
·¿Se incorporan alternativas más seguras cuando están disponibles?
·¿Las políticas públicas fomentan prácticas sostenibles con coherencia? La respuesta exige un enfoque técnico, no ideológico.

Tendencias actuales

La agricultura está cambiando. Las investigaciones y desarrollos recientes han generado productos más selectivos, con menor toxicidad y menor impacto ambiental. Las herramientas digitales permiten monitorear cultivos en tiempo real y tomar decisiones más precisas. Pero estas innovaciones no reemplazan la necesidad de formación, protocolos de seguridad y responsabilidad humana. Los operarios que aplican productos deben contar no solo con EPP Equipos de Protección Personal), sino con la comprensión de por qué y cómo se aplican esos productos. Se debe contar con recetas obligatorias extendidas por profesionales autorizados responsables de las liberaciones al medio ambiente de productos de control.

¿Son necesarias leyes duras o mayor coordinación?

La experiencia muestra que las leyes aisladas o excesivamente rígidas sin respaldo técnico pueden generar más daño que beneficio. Lo efectivo es construir marcos normativos que:

- establezcan estándares claros,
- promuevan formación continua,
- incentiven adopción de tecnologías limpias,
- y permitan adaptación regional.

Un enfoque uniforme en todo el territorio, con flexibilidad técnica, puede facilitar comercio, certificaciones y acceso a mercados exigentes sin sacrificar la protección ambiental.

Conclusión

La agricultura no es solo ciencia ni solo producción: es una actividad humana profundamente conectada con nuestro futuro colectivo. Las Buenas Prácticas Agrícolas, en su sentido más elevado, no son simplemente reglas, sino decisiones conscientes y responsables sobre cómo alimentamos al mundo sin destruirlo.

En ese desafío, ningún extremo será exitoso: ni el que sacrifica el ambiente en nombre de la producción, ni el que ignora los retos productivos en nombre de la conservación. El equilibrio real se logra cuando la técnica, la ética y la responsabilidad convergen en cada decisión en el campo.

Y ese equilibrio depende de nosotros, hoy.

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