29 de enero de 2026
El atleta bolivarense ganó la prueba "El Ceibo Backyard Ultra", en Dolores, tras correr durante 45 horas y recorrer más de 300 kilómetros.
El comienzo del año fue más que positivo para Agustín Casajús. Su participación en la prueba "El Ceibo Backyard Ultra", desarrollada el fin de semana pasado en Dolores, le significó un esfuerzo grandísimo pero compensado con una nueva marca personal y un triunfo que lo mantiene posicionado como el mejor referente del país en esta singular disciplina.
El sacrificio tuvo su costo para el atleta: una inflamación en un pie, pero al mismo tiempo le ofreció una recompensa muy grande porque la carrera le permitió vivir otra experiencia, competir e ir incluso más allá de sus propios límites. Estuvo corriendo nada menos que durante 45 horas, período de tiempo en el que recorrió 301,5 kilómetros y estableció un nuevo record nacional.
En diálogo con LA MAÑANA, Agus narró cómo fue esta prueba, habló sobre la lesión y comentó cuáles serán sus próximos pasos.
-Esta carrera fue en Dolores. El Ceibo es una de las pruebas más importantes del circuito, la más exigente, a la que van los mejores corredores. En la edición anterior había salido segundo, había sido asistente de Darío Arauz, quien esta vez fue el que terminó asistiendo. La encaré con mucha preparación, creo que fue una de las carreras a las que fui mejor preparado. Al mismo tiempo, iba con una responsabilidad, con una presión; sabía que tenía que rendir, quería mejorar mi record así que fui muy enfocado. Esta vez fui con compañeros, en equipo, agregué a varias personas, entre ellas "Vani" (Vanina Darino). Fuimos cinco o seis, eso hizo que todo sea más llevadero. Además, tuvimos una asistencia; Alejandro Cáceres, un amigo, hizo algunas vueltas y después se quedó 100% para ayudarnos. Fue todo bastante más planificado que otras veces, con la intención de dar lo mejor.
-Fue una carrera dura, de mucho calor ambos días, difícil. Hubo muchos corredores que tuvieron descompensaciones, vómitos. La ambulancia actuó varias veces, hubo gente que tuvo que ponerse suero, así que fue bastante accidentada para varios participantes, muy diferente a la carrera del año pasado, cuando no ocurrió lo mismo. Este año estuvo complicada en ese sentido.
-Durante la competencia, fueron bajándose corredores según su criterio; algunos anduvieron por debajo del tiempo que pensaban alcanzar. Después de la hora 24 ó 25, cuando para mí comienza la verdadera carrera, fue cuando empecé a estar más atento a muchas cosas. Iba viendo qué corredores quedaban y cómo estaba mi compañera, porque corrí junto a una amiga que terminó haciendo el record femenino, con 33 horas. Somos de entrenar juntos y fuimos a dar lo mejor.
-En la vuelta 29 largamos solamente Ana Ferrere, que es mi amiga, Darío Arauz y yo. Por suerte, pude "tirar" con ella durante varias horas; eso me ayudó mucho a no tener que estar pensando tanto en la carrera. Ella se bajó en la vuelta 33, cuando ya había logrado el record femenino y yo casi no terminé justamente ese giro debido a un problema en un pie. Estuve cerca de abandonar, en la mitad de la vuelta ya no podía mover una pierna, tenía toda la tibia con un dolor fuertísimo. Pensé abandonar a la mitad de la vuelta, es decir a los 3 km. "y pico" de la largada, pero como estaba en el otro extremo de la llegada, decidí ir trotando despacito, con dolor, para ver si al menos podía completar la vuelta y terminar mi carrera. Era un dolor insoportable, parecía que era una fisurita en la tibia o una inflamación de la membrana, pero no podía correr.
-Resulta que llego en 57 minutos, quedaban 3 para salir en la próxima vuelta. Cuando llegué, le pregunté a la masajista qué le parecía; se me acercó el grupo de asistentes y amigos y me dijeron que podía ser una picadura de araña. No sé qué inventaron para obligarme a salir; me dijeron que no era una lesión y me pusieron en la línea de salida otra vez. Así que fingí un poco de demencia y me convencí de que era una picadura de araña. Toda esa parte del tobillo y la pierna siguió empeorando; cada vuelta se veía que estaba más inflamado, más rojo, pero entré en modo automático y empecé a correr todas las vueltas en 53 ó 54 minutos, a 8 minutos el kilómetro, sin caminar, todo trote lento.
-Fueron pasando las vueltas y pensaba todo el tiempo que lo lógico era que perdiera. Darío Arauz, el otro corredor que quedaba, estaba muy bien, en cada vuelta me lo demostraba. Se especuló si iba a ir a buscar el record o no, pero en mi cabeza estaba la idea de romper mi marca; si después lo perdía contra mi contrincante, mala suerte, pero mi intención era mejorar lo mío.
-Llegó un momento en que parecía que ninguno de los dos iba a dejar. Tenía que aparecer algo así como una descompensación para que nos deje afuera. Entonces pensé en eso: paciencia y a esperar que en algún momento él me demuestre algo de debilidad. Y en la hora 44 él cambió un poco la rutina de carrera, eso me hizo pensar que algo le pasaba. En la 45 salió un poco raro, más complicado que yo. Salí delante de él y a los pocos metros sufrió una descompensación, tan es así que tuvieron que llevarlo a la guardia para estabilizarlo. En ese momento no me enteré de nada porque iba adelante; sabía que había pasado algo pero no lo tenía en claro, no lo veía detrás de mí, así que me iba haciendo una idea pero no estaba seguro. Había un poco de preocupación de mi parte porque había visto que él había salido a hacer la vuelta, pero ya no lo veía, y cuando voy completando la vuelta me contaron que había sufrido una descompensación.
-Así fue como terminé logrando la victoria, super contento, era lo que había ido a buscar. Toda la preparación había sido para eso. Así que feliz, contento también porque mi compañera consiguió el record femenino y el record del circuito, y por haber preparado todo con más exactitud, como para no dejar nada librado al azar. Eso me hizo terminar segundo el año pasado, así que toda la experiencia, las carreras en Argentina y el Mundial me permitieron estar firme esta vez. Participaron cien corredores, varios referentes del ultra maratón, así que que estoy muy feliz por haber sido el último participante en haber quedado en pie.
¿Cómo está ahora esa lesión?
-Estos días he estado con la pierna levantada, con hielo. Fui a la guardia porque sigo con el tobillo inflamado, pero más que nada por el líquido que seguramente fue cayendo de la tibia. Llevé una radiografía y no sale ninguna fisura por estrés, y en la ecografía salió que está todo inflamado pero no hay ninguna rotura muscular. Igualmente pedí una orden para hacerme una resonancia magnética porque ahí sí te marca con exactitud si llega a existir alguna pequeña fisura por estrés en la tibia. Supongo que es algo así, pero tengo que esperar. Por ahora, estoy con anti inflamatorio recetado y hielo, no es mucho el dolor pero está bastante inflamado. Igualmente, valió la pena seguir... Esto es lo que tienen estas carreras, no querés abandonar y te terminás rompiendo.
¿Y qué tenés agendado?
-Supuestamente, dentro de tres semanas tendría que correr "La Misión", de 200 kilómetros, pero la estoy descartando. Tengo pagos solamente el pasaje y el hospedaje, no así la inscripción, así que seguramente vaya unos días de vacaciones a Villa La Angostura pero no creo que haga la carrera.
-Después serían todas backyard: en mayo voy a correr el "Desafío al Matadero" de Carhué; en junio haría una en Entre Ríos llamada "Aguará"; después en agosto estará la carrera de Adrogué, donde se definirá el equipo, y en octubre se hará el Campeonato Nacional, el que define quién irá el año siguiente al Mundial. En Adrogué defenderé el título, y a la carrera de Entre Ríos es posible que vaya un corredor de Uruguay con el que posiblemente intentemos lograr algún número...
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