12 de enero de 2026
En verano, Bariloche es la combinación perfecta entre relax, aventura y gastronomía. De las playas más tranquilas hasta los senderos entre bosques milenarios.
por
Agencia DIB
La ciudad más hermosa de la Patagonia ya es un clásico de los veranos. A poco más de dos horas de vuelo desde CABA, San Carlos de Bariloche es un imán para turistas argentinos y extranjeros que buscan huir del estrés.
Desde las urbanas como Playa Centenario y Bahía Serena, hasta las más alejadas como Villa Tacul o Lago Gutiérrez, todas las playas de Bariloche comparten una característica: aguas cristalinas rodeadas de montañas. Ideales para disfrutar en familia, practicar deportes náuticos o simplemente relajarse al atardecer.
Lago Nahuel Huapi: el emblema de Bariloche. Ofrece playas urbanas y más alejadas del centro para disfrutar del sol, el aire puro y los mejores picnics con familia y amigos.
Lago Gutiérrez: sus aguas bañan diversas playas y cascadas de fácil acceso. Es un espacio perfecto para pasar el día en contacto con la naturaleza, entre montañas y bosques de coihues.
Lago Guillermo: de aguas azules con tonalidades verde esmeralda, se encuentra protegido del viento gracias a la formación de su entorno. Es un rincón ideal para quienes buscan tranquilidad y paisajes de postal.
Lago Mascardi: ubicado a lo largo de la Ruta 40, es una joya natural donde reina el silencio. Sus costas invitan a descansar, remar en kayak o simplemente desconectarse y disfrutar del entorno.
Los amantes de la acción también encuentran en Bariloche su refugio. Pueden emprender travesías en kayak, descender volando en parapente, desafiar los rápidos en balsas de rafting o recorrer senderos de montaña en bicicleta. Cada aventura está pensada para sentir el pulso natural de la Patagonia.
Bariloche cuenta además con la red de refugios de montaña más importante de Sudamérica, equipados con gastronomía regional y vistas imponentes. Desde el Refugio Frey hasta el Jakob, cada travesía se convierte en una experiencia inolvidable.
En Bariloche podés disfrutar de una amplia oferta de propuestas al aire libre, ideales para quienes buscan aventura, naturaleza y bienestar: buceo, cabalgatas, canopy, escalada, kayak, kitesurf, mountain bike, navegación, parapente, pesca deportiva, rafting, refugios de montaña, stand up paddle y trekking.
Cerro Tronador: a 90 kilómetros de la ciudad, es el más alto de los alrededores. En su base se encuentra el Ventisquero Negro, uno de sus siete glaciares. Se puede realizar trekking y disfrutar de un paisaje imponente.
Cerro López: a 25 kilómetros de Bariloche, cerca de Colonia Suiza, ofrece canopy, excursiones 4x4, caminatas y los refugios López, Roca Negra y Extremo Encantado, con panorámicas inigualables.
Cerro Campanario: se asciende por aerosilla o a pie y regala una de las vistas más famosas del mundo según National Geographic. En la cumbre hay una confitería con una de las postales más icónicas de Bariloche.
Cerro Catedral: a solo 19 kilómetros del centro, es el centro de esquí más grande del hemisferio sur, pero también un destino de aventuras todo el año, con senderos, circuitos de trekking y actividades en altura.
En la estepa patagónica, el cielo y la tierra se funden en un espectáculo natural. Sus cerros y mesetas regalan amaneceres y atardeceres de colores que quedan grabados para siempre.
Es una región ideal para vivir un día lleno de aventuras: stand up rafting, flotadas, cabalgatas, caminatas, pesca, paseos en bicicleta y hasta avistaje de aves. En estos parajes donde el aire parece el más puro del mundo, es común ver el vuelo majestuoso del cóndor andino o grupos de guanacos desplazándose entre las laderas. Un escenario único que muestra la diversidad natural de Bariloche.
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COSTA
El fenómeno se produjo cerca de las 17, en el marco de una tarde calurosa, ideal para disfrutar del mar. Según indicaron, el viento fue un factor crucial que acompañó el avance y crecida de las olas.