10 de enero de 2026
Bellomo, el nombre de una epopeya, con entrada libre.
Bellomo, el nombre de una epopeya, la película de Marcelo Pérez sobre la inundación de 1985 en nuestra ciudad que implicó la voladura de dos tramos de una ruta nacional para impedir que las aguas arrasaran el caso urbano bolivarense, será estrenada este miércoles en el Cine Avenida a las 21 horas, con entrada libre y gratuita.
En rigor, la obra fue dada a conocer oficialmente el 19 de noviembre en el auditorio de la Biblioteca 'Bernardino Rivadavia'. Justo cuando se cumplían cuarenta años de la voladura de dos segmentos de la ruta nacional 226, por decisión del Ejecutivo municipal que encabezaba el intendente Carretero, con el acompañamiento del todo el arco político y el institucional y la propia comunidad local, que salió a poner el cuerpo y a sostener la parada aquella terrible madrugada cuando se 'oprimió el botón' que detonó el cemento (hubo que activar 'la tecla' dos veces: la primera no resultó). Originalmente, la idea de Pérez era estrenarla en el Avenida, pero justo días antes del 19 el servidor del proyector agotó su vida útil tras doce años de funcionamiento ininterrumpido, y como para cambiarlo hubo que cerrar el Cine el plan A del cineasta estalló por los aires, o, bien mirado, se postergó casi un mes.
En la realización de Bellomo, el nombre de una epopeya, colaboró el periodista Jorge Héctor Cabrerizo, que aportó ideas y recogió los testimonios que nutren la obra, de sesenta y cinco minutos de duración.
El insumo fundamental es el documental sobre la inundación del '85 que ese mismo año, mientras el desastre ponía en jaque a la ciudad y a su propia población, elaboró la gente de la productora local de televisión, entonces el Canal 3. Puntualmente esas imágenes fueron registradas por la cámara de Omar Fernando Valdez. El propio Fernando se encargó de agrupar todo el material, que en principio ni él mismo poseía completo. Una vez armado el rompecabezas de ese documento histórico, fue el propio Pérez quien realizó los recortes que consideró pertinentes. Esas imágenes de aguas desbordadas constituyen la línea troncal de la película que se verá este miércoles en la sala "María Esther Domeño", enriquecido por los testimonios actuales de los protagonistas de aquella dramática hora, en principio el exintendente Alfredo Eulogio Carretero -brindó su colaboración a este proyecto desde el día 1, destacan y agradecen Cabrerizo y Pérez-, y también Isidoro Laso, Juan Carlos Reina (integraban el bloque de concejales del justicialismo), el periodista Víctor Agustín Cabreros, el propio Fernando Valdez y algunos/as más.
El nombre de la película resulta una suerte de homenaje a un vecino local que resignó su vida luchando por todos. Juan Carlos Bellomo era un hombre joven, padre de familia con hijos pequeños, que formaba parte del Depto. Ejecutivo de Carretero cuando pereció al caer desde la lancha a las enloquecidas aguas del arroyo Vallimanca. Le tocó a él, pudo haberle tocado a cualquiera de aquellos protagonistas, y por eso el largometraje lleva su nombre, por haberse convertido en el símbolo de una gesta inaudita.
A propósito de este largometraje, ayer en el programa Chino Básico, que se emite por La Mañana Stream, Pérez y Cabrerizo hablaron sobre el proceso de elaboración y el contenido de su obra, y también pasaron revista a la tensión de los días previos a la voladura de la ruta, que por supuesto no se decidió de la noche a la mañana, y a la angustia de esa madrugada del 19-11, cuando Carretero, Laso y compañía tuvieron que dialogar cara a cara con las fuerzas militares enviadas por la Provincia que viajaron especialmente a evitar la voladura de la cinta asfáltica nacional. Atrás, respaldaba el pueblo, pero Cabrerizo y Pérez recordaron que la tensión creció tanto que hubo gente que se retiró, temiendo que la situación se desmadrara. (Conviene recordar que el gobernador era Alejandro Armendáriz, un hombre de Saladillo, y que su gabinete estaba integrado por varios funcionarios oriundos de allí. Precisamente Saladillo resistía el corte de ruta que impulsaba Bolívar, al considerar que se trataba de una medida que provocaría el envío de aguas a aquella ciudad. Finalmente la ruta fue detonada en dos tramos, y el agua no ingresó a la ciudad allende el daño que produjo en nuestros campos).
Los realizadores también evocaron que la noche previa a la detonación nadie durmió en el municipio, donde hubo vigilia esperando la madrugada del 19, y lo peculiar que ha de haber resultado el viaje de una camioneta cargada con varias toneladas de explosivos hacia nuestra ciudad, algo que quizá hoy se podría realizar, o al menos no de un modo tan artesanal.
La entrevista completa con Pérez y Cabrerizo está disponible en el canal oficial de YouTube de este diario.
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